Guillermo Francella (archivo)

Guillermo Francella: “No es nada fácil estar en mi piel. Es difícil en todo sentido”

El actor habló del impacto de la exposición diaria, el vínculo con la gente y lo que le genera ser famoso.

Lejos de la imagen más liviana que suele rodear a las grandes figuras, Guillermo Francella mostró una faceta más íntima durante su paso por Nadie Dice Nada (Luzu TV). En charla con Nicolás Occhiato, se metió de lleno en lo que significa convivir con la exposición constante. Si bien reconoció que el cariño del público es enorme, también dejó claro que no todo es tan simple. Habló del desgaste, de la exigencia y de cómo esa cercanía se vuelve parte de su rutina diaria y dejó entrever que sostener ese lugar también tiene su costo.

Guillermo Francella y el día a día con la gente

A lo largo de la entrevista, Guillermo Francella contó cómo su rutina está atravesada por el contacto permanente con el público. Salir a caminar o hacer algo tan simple como hablar por teléfono puede convertirse en una situación incómoda. “A veces sí es agotador, pero es todo amor”, explicó, tratando de equilibrar las dos caras de la misma moneda. Igual, también dejó ver lo que pasa en lo concreto. “Estoy hablando por teléfono, ¿no ves que no puedo?”, relató que suele decir cuando alguien le pide una foto en un mal momento, aunque muchas veces termina accediendo igual.

Guillermo Francella

Esa dinámica, que se repite todo el tiempo, hace que no termine nunca de desconectar. De hecho, Nicolás Occhiato le marcó algo que define bastante bien la situación: que está “actuando” desde que sale de su casa. Hay una expectativa constante del otro, una necesidad de llevarse algo, aunque sea una foto rápida. Frente a eso, él elige responder desde un lugar comprensivo, entendiendo que ese vínculo también es parte de lo que construyó con los años. Pero en ese equilibrio aparece también el lado más complejo de la exposición. “No es tan fácil, está en la piel. Es difícil en todo sentido”, reconoció.

Guillermo Francella, entre el amor del público y la exigencia

Más allá del cansancio, Guillermo Francella también se detuvo en lo que le devuelve ese vínculo. “Me han pasado cosas tan extraordinarias… gente que no está bien de salud o con depresión, que escucha un chiste tuyo y se ríe. Eso es tocar el cielo con las manos”, contó. Ahí aparece otra dimensión, más emocional, que le da sentido a todo. No es solo fama, hay algo más profundo en juego.

Pero tampoco esquivó la parte más pesada, cuando Momi Giardina le preguntó si hacía terapia, fue claro: hoy no está en tratamiento, aunque le gustaría empezar, pero le cuesta encontrar un terapeuta con el que se sienta cómodo. “Ahora no, pero lo necesito”, admitió, al dejar en evidencia que todavía no logra dar con un espacio donde pueda procesar todo lo que le genera la exposición constante.

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