Mario Pergolini (Instagram)
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Mario Pergolini habló de sus padres, Beatriz y Edmundo: su infancia, la casita que no llegaba a casa y el legado que le dejaron

El conductor recordó sus primeros años en Martínez junto a su familia y reveló cómo el arte, la música y las mañanas de radio marcaron su camino profesional.

La historia de cada figura pública suele esconder rincones poco explorados de su niñez. En esta oportunidad, Mario Pergolini abrió las puertas de su memoria durante una charla en el podcast A la mesa de Vorterix, donde se detuvo a reflexionar sobre sus padres, Beatriz y Edmundo. Lejos de los formalismos habituales, el conductor repasó sus primeros años con una mirada cálida y despojada de dramatismo, conectando aquel pasado familiar con la persona que es hoy y con los pequeños detalles que estructuraron su sensibilidad.

Mario Pergolini recordó detalles de su infancia

Mario Pergolini: Un repaso íntimo por los recuerdos de la infancia y los días en Martínez

Durante la charla, Mario Pergolini describió con sencillez el escenario de su crianza y el pulso cotidiano del hogar familiar. Recordó que vivían en la localidad bonaerense de Martínez en una vivienda muy humilde. "Vivíamos en Martínez a esa edad, casa. Una casita, ni siquiera una casa, mucha música", expresó sobre aquellos años formativos.

Esa descripción sincera permite dimensionar un entorno cotidiano donde los recursos materiales escaseaban, pero el clima familiar compensaba cualquier faltante estructural. En esa época de contrastes, los espacios reducidos se ensanchaban gracias a la creatividad y a la constante compañía de las expresiones artísticas que flotaban en el ambiente.

La cocina, la música clásica y el pulso del tango en la cotidianeidad de Mario Pergolini

Dentro de las paredes de esa pequeña vivienda, los universos artísticos se dividían entre las preferencias de ambos padres de Mario Pergolini, moldeando la sensibilidad auditiva del futuro referente de los medios de comunicación. Por un lado, la figura paterna aportaba un rigor melódico muy particular que estructuraba parte de la dinámica hogareña. "Mi papá escuchaba música clásica, de hecho había hecho un coro en Junín y aprendí mucho de música clásica de muy chico", detalló el conductor sobre la profunda influencia de Edmundo en sus primeros aprendizajes culturales y en su apertura hacia nuevos universos sonoros.

Por otro lado, la presencia materna inundaba las horas cotidianas con una energía completamente diferente, vibrante y muy arraigada en la identidad popular de la época. "Mi mamá tango todo el tiempo. Toda la mañana la radio prendida", relató Pergolini al evocar a Beatriz. Asimismo, vinculó ese hábito doméstico de sintonizar el dial de forma ininterrumpida con el nacimiento de su gran pasión profesional. La radio no funcionaba solo como un artefacto decorativo para llenar los silencios, sino como un motor de asombro diario que operaba en segundo plano y terminaba por definir de manera definitiva su vocación.

Mario Pergolini reveló su pasión por la cocina

Mario Pergolini: El legado detrás del dial y el amor traducido en gestos simples

Más allá de los géneros musicales que resonaban en el hogar, el conductor reflexionó sobre los gestos más profundos que le legaron sus padres para transitar la vida. Para Pergolini, el cuidado cotidiano y el afecto genuino pasaban por acciones concretas, terrenales y cotidianas que marcaron su forma de entender las relaciones humanas. En esa línea, resumió una de las enseñanzas más fuertes que rescató de su infancia al hablar de la comida y el cariño familiar. "Cocinar es amor. Creo que es la expresión más cercana que se puede dar de amor", afirmó, destacando que tanto su mamá como su papá se destacaban en esa tarea y convertían cada plato en un acto de entrega.

Ese entramado de vivencias también sirvió para explicar su histórico y complejo vínculo con los medios masivos. Al evocar aquellas mañanas en las que la radio permanecía encendida de fondo, Mario Pergolini reconoció a los grandes referentes que escuchaba de niño y que moldearon su profunda admiración por el medio. Escuchar a figuras como Cacho Fontana, Antonio Carrizo Larrea o Jorge Mareco dejó una huella imborrable en su sensibilidad artística.

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