Marley y Mirko (Instagram)

Marley confesó que decidió tener a Milenka después de una charla que tuvo con Mirko sobre su muerte: “Me arrepentí”

Entre miedos, ternura y risas, el conductor habló de la intimidad familiar y de cómo aprende a equilibrar abrazos, tiempos y culpas.

Marley volvió a abrir su corazón y compartió una de las decisiones más profundas de su vida: la llegada de Milenka estuvo directamente ligada a una charla íntima que tuvo con su hijo Mirko, en la que el pequeño expresó un miedo tan simple como contundente: quedarse solo cuando su papá ya no esté. La confesión la hizo en el programa Patria y Familia (LUZU TV), donde relató cómo esa conversación nocturna terminó cambiando el rumbo de su familia.

Marley y la charla que lo cambió todo

Todo ocurrió una noche, cuando Mirko lo llamó desde su cuarto. Hasta entonces, solían dormirse juntos, aunque Marley admitió entre risas que no era fácil conciliar el sueño con un niño inquieto. Una vez dormido, lo llevaba en brazos hasta su cama, y el chico nunca entendía cómo aparecía en otro lado al despertar. Pero esa noche no fue por costumbre: Mirko lo llamó para plantear una inquietud que descolocó a su papá.

Marley, Mirko y Milenka

Cuando yo tenga 50, vos vas a tener 100. Y si vos ya no estás, yo me quedo solo”, le dijo con total naturalidad. Marley intentó tranquilizarlo hablándole de los avances de la ciencia y de la posibilidad de vivir más tiempo, pero esa frase quedó resonando. Al quedarse pensando en ese miedo, entendió que más allá de su propia presencia, su hijo necesitaba sentir que no estaría solo en el mundo. Fue entonces cuando empezó a tomar forma la idea de que una hermanita podía ser también una forma de compañía para siempre.

Mirko y la llegada de una hermanita

Cuando finalmente le contó que iba a tener una hermanita, la reacción inicial fue de pura felicidad. Mirko celebró la noticia con entusiasmo y hasta dijo: “Ay, qué bueno, siempre”. Pero, fiel a los vaivenes emocionales de cualquier hermano mayor en potencia, dos días después apareció el famoso: “Me arrepentí”, más en clave de humor y de celos incipientes que de un verdadero rechazo. Marley le explicó que ya no había marcha atrás, entre risas y contención, entendiendo que ese ida y vuelta también formaba parte del proceso de agrandar la familia.

Incluso contó que, en la previa al nacimiento, Mirko decía que no quería ir a recibirla, una reacción tan típica como pasajera. Bastó con verla por videollamada para que algo se acomodara. “Le cambió la cara”, recordó el conductor, aludiendo a ese primer gesto de reconocimiento que, sin grandes discursos, marcó el comienzo del vínculo entre hermanos.

Hoy, con Mirko más grande y Milenka en brazos, Marley transita la paternidad desde otro lugar, con el desafío de equilibrar tiempos, afectos y culpas. Sabe que no es fácil repartir abrazos ni atención, pero también entiende que el amor no se divide, se multiplica. Y aunque la decisión nació de una frase dicha desde la inocencia, el resultado es una familia que eligió crecer para acompañarse, incluso en los miedos más profundos.

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