Julieta Bal, la hermana de Federico Bal (Instagram)
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La nueva vida de Julieta Bal, hermana de Federico Bal: de la actuación a las constelaciones familiares

La artista presenta un perfil polifacético donde combina sus dos grandes pasiones.

Julieta Bal integra una de las familias más reconocidas del ambiente artístico. Hija del fallecido Santiago Bal y Silvia Pérez, y hermana de Federico Bal, también mantiene un estrecho vínculo con Carmen Barbieri, a quien considera su madre del corazón. A sus 47 años, la artista encontró en la actuación una forma de vida y durante buena parte de su trayectoria profesional se dedicó al mundo de la interpretación. Sin embargo, en los últimos años decidió explorar un camino diferente: se acercó a las terapias holísticas, un universo que comenzó a conocer, estudiar y profundizar hasta convertir esa búsqueda personal en una nueva profesión.

Julieta Bal, la hermana de Federico Bal: de la actuación a las constelaciones familiares

Julieta Bal construyó una trayectoria vinculada al mundo del espectáculo y desarrolló su carrera en distintos ámbitos de la actuación, con participaciones en reconocidas producciones. En teatro, formó parte de obras como Los Grimaldi, 4 colas y 1 funeral, El último pasaje y La escuálida familia, además de presentar su propio unipersonal, Julieta Bal: Diván. En televisión, participó de ficciones como ¿Quién es el jefe?, Botineras, Alguien que me quiera y Los Únicos, y también fue parte de Este es el Show y Cantando por un sueño. Su experiencia artística también llegó al cine con una participación en El manosanta está cargado, película protagonizada por Alberto Olmedo. 

Julieta Bal, la hermana de Federico Bal | Instagram

No obstante, en los últimos años, la hermana de Federico Bal se volcó al universo de las terapias holísticas y comenzó a formarse en Constelaciones Familiares, una práctica que actualmente desarrolla de manera profesional. A través de sus redes sociales, la dramaturga de 47 años comparte información sobre sus actividades y promociona talleres, capacitaciones y sesiones individuales y grupales. Además, se presenta como facilitadora certificada por el Centro ATHY y define esta búsqueda como parte de una filosofía de vida espiritual.

Según los certificados de formación que comparte en su perfil de Instagram, su camino profesional dentro de esta disciplina comenzó a tomar forma en 2020. En diálogo con La Nación contó que esta terapia de sanación emocional, energética o, bien, “sanación del alma” era una herramienta que tenía pendiente y que, si bien ya había participado de distintos talleres, decidió profundizar sus conocimientos después de la muerte de su papá, Santiago Bal, quien falleció en diciembre de 2019. De acuerdo con su propio testimonio, inició la formación tres meses después de su fallecimiento, en un momento en el que atravesaba un profundo proceso personal.

Julieta Bal, actriz y terapéutica holística | Instagram

El perfil polifacético de Julieta Bal

Desde niña, Julieta Bal estuvo inmersa en el universo artístico en el que se desarrollaron sus padres. Se formó como actriz, estudió danza clásica y jazz, se especializó como profesora de educación física y acrobacia y, con el tiempo, también se consagró como directora teatral de reconocidos espectáculos. Pero su recorrido no se limitó al ámbito artístico: desde 2005 comenzó a explorar las Constelaciones Familiares, una práctica que con los años adquirió un lugar cada vez más importante en su vida.

El punto de inflexión llegó tras la muerte de su papá, Santiago Bal, cuando esta herramienta cobró un nuevo significado y comenzó a transformarse en parte de su filosofía de vida. Tal es así que Julieta se presentó en el ciclo de espectáculos que conduce Carmen Barbieri por Canal 9, donde habló sobre su nueva etapa dedicada a la expansión del alma y al acompañamiento de procesos personales de sus pacientes.

Julieta Bal junto a Carmen Barbieri | Instagram

Julieta Bal encontró en las Constelaciones Familiares un nuevo camino para continuar expandiéndose y acompañar a otras personas en sus propios procesos. Alejada por momentos de los escenarios y las cámaras, pero sin abandonar su vínculo con el arte, hoy transita una etapa diferente, en la que combina su experiencia de vida con una mirada espiritual que la ayudó a descubrir una nueva manera de entenderse y de relacionarse con los demás.

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