En una reciente publicación en su cuenta de Instagram, Carola del Bianco, ícono de la moda de los años 90, mostró uno de los espacios más personales de su residencia en la Patagonia: su rincón de lectura. Lejos de las pasarelas y el ritmo vertiginoso de las grandes ciudades, la exmodelo demuestra que la verdadera sofisticación reside en la comodidad y en la autenticidad de los detalles cotidianos. La imagen revela un rincón sereno, cálido y cargado de historia, que invita a la pausa y a la reflexión, capturado con una estética que evoca las páginas de una revista de interiorismo.
Carola del Bianco: El Sillón Club, protagonista de la escena
El sillón club (o club chair) es un asiento tapizado clásico y sumamente cómodo, originario de Francia a finales del siglo XIX. Su nombre proviene de los tradicionales y exclusivos clubes sociales masculinos de la época, donde estos muebles se utilizaban para relajarse, conversar o leer. Este tipo de sillón es el elemento central del ambiente de la ex modelo. De cuero marrón oscuro promete horas de confort.
La textura rica y la forma redondeada de este mueble clásico lo convierten en una pieza atemporal que aporta carácter y un aire vintage al espacio. Su presencia robusta contrasta con la delicadeza de los textiles y la luminosidad natural, creando un equilibrio visual armonioso y sofisticado. Es en este asiento donde Carola del Bianco, vistiendo un sencillo suéter negro de cuello alto y descalza, se refugia con un libro en sus manos, demostrando que el lujo no necesita de ostentación, sino de lugares que invitan a vivir y sentir.
Texturas y arte: La pared como lienzo
Detrás del sillón, una cortina de tela pesada con un estampado damasco en tonos mostaza y azul se convierte en el telón de fondo, añadiendo una nota de color y un patrón clásico que enriquece la composición. Esta elección textil aporta profundidad y calidez a la habitación, integrándose con la madera del suelo y la mesa auxiliar.
A su lado, una mesa redonda de madera noble sirve de soporte para objetos personales y decorativos que completan la escena. Sobre ella reposan dos marcos de fotos plateados: uno en blanco y negro, y otro más moderno añadiendo un toque de historia familiar y personal. Un pequeño jarrón de cristal con vibrantes flores rojas inyecta un punto focal de color que dinamiza la paleta neutra del rincón.
Una curaduría literaria y espiritual
La mesa auxiliar también revela las preferencias literarias y espirituales de Carola del Bianco. Entre los objetos decorativos se apilan algunos libros, siendo el ejemplar en primer plano el más revelador: «El lugar del hijo», del reconocido psicoanalista argentino Gabriel Rolón. Esta elección sugiere un interés por la introspección, las relaciones humanas y las complejidades de la psique, mostrando una faceta profunda y reflexiva de la exmodelo.
Esta curaduría de lecturas, que incluye además títulos mencionados en su posteo como «Los cuatro acuerdos», «La felicidad», «El placebo eres tú» y «Sobrenatural» (estos últimos de Joe Dispenza), subraya una búsqueda de autoconocimiento y crecimiento personal que encuentra su espacio en este rincón íntimo de la Patagonia. Carola del Bianco reafirma así que su hogar es una extensión de su mundo interior, un lugar donde el diseño y la comodidad se fusionan para nutrir el alma.
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