domingo 17 de noviembre de 2019
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ESPECTáCULOS | 07-11-2019 17:53

Marley reveló cómo es la alimentación de Mirko y que educación le quiere dar

En la fiesta de cumpleaños de su hijo, el conductor reveló detalles de la vida que llevan juntos y cuáles son sus planes a futuro. Galería de fotos

En una entrevista exclusiva que le brindó Marley a CARAS en el día del segundo cumpleaños de su hijo Mirko, el conductor contó que comidas elije para su niño y reveló cómo quiere que sea educado. Encontrá las respuestas en este extracto de la entrevista.

 

¿Cómo vive la paternidad a dos años de la llegada de su hijo?

—Mirko cambia todo el tiempo y me voy adaptando permanentemente a nuevas etapas como padre. Va aprendiendo a una velocidad rapidísima: ya sabe todos los colores y, como ahora tiene una obsesión con los autos, cada vez que paseamos por la ruta los señala y dice su color. Ayer vimos “Paw Patrol” y decía “gua gua” marrón, “gua gua” blanco, “gua gua” azul, “gua gua” rojo... También el otro día me sorprendió diciendo el abecedario en inglés porque no lo escuchó de nosotros. Como antes de irse a dormir pide ver el dibujito del bus, ahí seguramente escuchó el abecedario porque veía cada letra y la decía inmediatamente en inglés. Yo se lo enseñé en español y ahora se lo estoy diciendo en alemán porque quiero que vaya a una escuela trilingüe. El año próximo empezará el jardín de 2 en Goethe Schule Buenos Aires. En base a él, me organizaré en 2019 para hacer mi programa “Por el Mundo”. Obviamente que cuando empiece sala de 5 no voy a poder hacer el programa de viajes porque no quiero cambiarle la vida escolar.

¿Lo considera un niño prodigio?

—No creo que sea un niño prodigio pero sí que avanza más rápido que los bebés de su edad. Tiene mucha memoria. Yo tenía facilidad para los idiomas pero no a tan temprana edad y con la velocidad de Mirko. En parte, creo que tiene que ver con lo estimulado que está al viajar tanto y conocer diferentes idiomas: fue el que mejor se adaptó en cada país que estuvimos porque siempre se le respetaron sus horarios y la siesta. De alguna manera, eso se va incorporando. Algunos papás me dicen que no lo estimule más ya que cuando empiece el colegio se puede aburrir y hacer lío por saber todo. Pero es inmanejable porque entiende rápido y aprende solo: el otro día escuchó una canción en inglés y al rato dijo dos estrofas de ese tema con una pronunciación perfecta. En Barcelona, frente al hotel había una plaza con arenero y juguetes para los niños. Mirko estaba con un camión y cuando vino un bebé a sacárselo, corrió la mano para que no se lo tocara. Le dije que no haga eso porque los juguetes están ahí para compartirlos y al rato el chico vino y se lo dio. Después, cuando se lo devolvió, Mirko le dijo: “Gracias”. Me causó risa porque nunca le dije que agradezca pero indudablemente lo habrá escuchado de otro y lo copió. Es muy observador. El otro día lo dejé en el cumpleaños de su primo, donde había chicos entre 6 y 9 años. Volví a las dos horas y estaba feliz saltando; cuando llegamos a casa, dice: “escondida”, apoya el brazo contra la pared, empieza a contar y luego grita: “voy”. Los vio jugando a las escondidas y luego lo repitió conmigo. Se acordaba todo el método de juego, sólo le faltaban los niños para jugar… ¡Ja ja ja!

Hay diferentes educaciones, como Montessori (basada en la libertad de los chicos y en su capacidad de aprender) o Waldorf (busca el desarrollo del niño, en un ambiente libre y cooperativo, sin exámenes y con apoyo en el arte), ¿Usted cuál le promueve?

—Me centro en lo que sucede en Dinamarca, que es número 1 a nivel mundial sobre educación para niños: está en el medio de la educación Montessori y Waldorf, los chicos no hacen todo lo que quieren, tienen sus límites y plan de estudio intenso pero difunden mucho la parte social y artística. Por ejemplo, en Dinamarca no hay deberes: estudian en las clases, cuando termina el horario escolar difunden que los chicos interactúen entre ellos y vayan a jugar al fútbol, a pintar o hacer música. Quieren que desarrollen otras cosas en la unión con sus compañeros. Por eso, la escuela que elegí para Mirko valora este aspecto: los chicos no se llevan tareas al hogar, promueven la interacción entre ellos a través del deporte y arte; y tienen materias en español, inglés y alemán: sus juguetes están escritos en los tres idiomas y, al jugar, van aprendiendo naturalmente, sin forzar nada. Yo fui a una escuela alemana y antes eran súper estrictos: ahora tienen más flexibilidad. Me gusta que mi hijo vaya a una escuela que equilibre el estudio y las normas con el espacio para la recreación entre los chicos. También tienen un comedor con alimentación saludable y poseen una huerta donde les enseñan a sembrar desde chicos, algo que voy a poner en casa para que Mirko practique y aprenda el proceso de las plantas.

¿Cómo es específicamente la alimentación que le da a su hijo?

—Trato de que coma sano con productos orgánicos, sin gaseosas, chocolates ni dulces. Toma agua y jugos exprimidos. Aunque le doy los gustos cuando quiere porque tampoco soy el servicio militar. Yo cuando era chico tenía un límite con las gaseosas pero porque en casa no sobraba la plata: los sábados sólo tomábamos jugo y los domingos, gaseosas. Era prácticamente un festejo para mí el fin de semana. 

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