miércoles 16 de septiembre del 2026
GOURMET Hoy 12:36

La cena que unió a Ingrid Bergman y Robert Capa

Luego de la segunda guerra mundial, la actriz sueca y el célebre fotógrafo se conocieron por casualidad en el hotel que compartían. Una invitación arriesgada y una cena inovidable fue el comienzo de un romance que duró algunos meses y quedó guardada en la biografía de Robert Capa.

La cena que unió a Ingrid Bergman y Robert Capa
Fouquet's, el bistró donde Robert Capa invitó el primer champagne a Ingrid Bergman. | CARAS

Poco después de la rendición de Alemania en la II Guerra, Ingrid Bergman estaba en París visitando a las tropas norteamericanas destacadas en Europa. La actriz —que tenía 30 años, marido y una hija— acababa de ganar un Oscar y se alojaba en el Ritz, el mismo hotel donde Proust registró los estertores de la clase social que tanto amaba.

En ese mismo lugar se hospedaba una pareja de corresponsales de guerra. Uno era Robert Capa. El otro, que pronto sería un escritor reconocido, era Irwin Shaw. Aquel jueves 28 de junio, advirtieron que Ingrid —la misma que había abandonado a Humphrey Bogart en la pista de Casablanca— compartía alojamiento con ellos.

La cena de Ingrid Bergman y Robert Capa
Ingird Bergman y Humphrey Bogart en Casablanca.

Así fue la cena que unió a Ingrid Bergman y Robert Capa

A los treinta años es difícil ser prudente, menos aún después de haber cubierto guerras en primera fila. No tardaron en decidir que debían invitar a cenar a la actriz, y para eso le escribieron una nota. Yo conocía la existencia de ese mensaje y sentía una enorme curiosidad por el anzuelo que habían elegido, porque sabía que ella había aceptado el envite y que siempre había conservado la tarjeta con la invitación. El texto es breve y basa su poder de persuasión en un recurso infalible: el humor.

Le dicen que no tienen dinero para mandarle flores e invitarla a cenar y que decidieron inclinarse por esa segunda opción. La misiva fue deslizada bajo la puerta de la habitación de la diva, y los dos hombres aguardaron con impaciencia a que llegara la hora convenida para obtener una respuesta. Sabemos que la chica dijo sí, y los chicos aprovecharon para doblar la apuesta: "con vestido de noche y una flor roja en el pelo". Ella respondió "yes".

La cena de Ingrid Bergman y Robert Capa
A la izquierda, la misiva con la que invitaron a la famosa actriz. A la derecha, el fotógrafo Robert Capa.

Cuentan algunos manuscritos eruditos que, cuando llegó a la mesa donde la aguardaban —atónitos y todavía incrédulos—, se presentó con desparpajo: "Me han prometido una cena y espero que tengan dinero suficiente, porque tengo hambre". Fueron a Fouquet's, un bistró con paredes de caoba rubia y arañas con velas, que aún sobrevive. Capa ordenó una botella del mejor champagne, mientras las miradas del salón se clavaban en su mesa. Ingrid, ajena a su fama, se mostraba alegre, natural, deslumbrante.

La cena de Ingrid Bergman y Robert Capa
Propaganda del restaurant Maxim's.

Después fueron a cenar a Maxim's y, más tarde, terminaron bailando en un boliche pequeño de Montmartre. Hacía ya un buen rato que el dinero masculino se había agotado, y era ella quien aportaba el combustible que la noche exigía. Bob, experto en lances amorosos, no tardó en advertir que la imagen de esposa y madre ejemplar —"una botella de pura leche sueca", según el molde que Hollywood había construido para ella— no se correspondía con la mujer que tenía delante.

Es probable que Capa haya recordado aquella máxima suya: "Si tu foto no es lo suficientemente buena, es porque no estabas lo suficientemente cerca". A él no le iba a suceder. Estuvieron juntos durante unos meses y después se separaron, tal como lo ha narrado Alex Kershaw en su biografía sobre Capa.