Cuando Máxima Zorreguieta se unió en matrimonio con el príncipe Guillermo Alejandro de los Países Bajos, que tiempo después pasó a ser rey, optó por seguir la fe predominante en su nuevo hogar: el protestantismo. Aunque esta elección generó cierta controversia inicialmente, el afecto y la cercanía que la argentina demostró hacia el pueblo neerlandés ayudaron a su aceptación.
A pesar de su matrimonio bajo la religión protestante, Máxima nunca renunció a su fe católica. Esta dualidad religiosa fue abordada por el propio rey Guillermo Alejandro durante una visita oficial a Dinamarca, donde expresó su respeto y apoyo hacia las convicciones de su esposa. Además, destacó la autenticidad de la reina al mantener sus creencias originales sin sentir la necesidad de cambiar de religión.
El respaldo de Guillermo Alejandro hacia las creencias de Máxima ha sido evidente a lo largo de su matrimonio, incluso acompañándola en eventos importantes para la comunidad católica, como la misa de inauguración del Papa Francisco. Además, el rey se muestra favorable a que sus hijas conozcan ambas religiones y puedan elegir libremente en el futuro cuál seguir, aunque de manera privada, manteniendo en público la religión del país.
El caso de Máxima Zorreguieta destaca en comparación con otras integrantes de la realeza, como Mary de Dinamarca y Charlène de Mónaco, quienes optaron por renunciar a sus creencias originales para adoptar la religión oficial del estado al que se unieron mediante matrimonio.
AM
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