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19/07/2016

Actualidad

Militta Bora, máxima seducción

“Como Marilyn, soy sensible e infantil”.

Su sola presencia deslumbraba en cada aparición ante las cámaras de televisión, ya sea por su natural magnetismo, sus gestos o su recordado estilo a la hora de vestirse, siempre atenta a las tendencias de moda de la época. Sin embargo, esa trasformación que un día la elevó hasta llegar a lo más alto de la cima, rodeándola de fama, dinero y hombres a sus pies —enterrando un oscuro pasado familiar marcado por la fatalidad— fue lo que lentamente terminó de acabar con su vida un 5 de agosto de 1962. Sumergida en el “physique du role” del gran mito erótico de los año cincuenta, Militta Bora encarnó en cuerpo y alma a la gran Marilyn Monroe en una desafiante producción con CARAS, cerca de cumplirse 54 años de su trágico fallecimiento.
“¡Soy una mujer súper sensible! Con heridas y carencias humanas como tenía MariIyn, quizás menos. Viví una infancia muy difícil y me marcaron muchísimas cosas. Me crié con una mamá, un padrastro con el que tuve mis conflictos, un padre biológico y cuatro hermanos varones. Hoy, por suerte, tengo una buena relación con mi familia pero de chica sufrí mucho. Quizás me armé una coraza y doy una imagen un poco diferente a lo que verdaderamente soy”, confiesa la excéntrica cantante de rock, ex pareja del jugador Daniel Osvaldo, que con total naturalidad, gracias a un rubio platinado y una tersa piel casi “de porcelana”, que contrasta con sus labios rojo pasión, logra una metamorfosis.
“Yo era morocha, de rulos, y cuando me teñí de rubia, hace un año y medio, empezó una nueva etapa en mi vida. Siento que me cambió mucho la personalidad, estoy más divertida y me tomo las cosas más a la ligera. Ahora llamo más la atención; antes pasaba más desapercibida”, explica una de las participantes más hipnóticas de “Showmatch”, con un calmo timbre de voz que mantiene a lo largo de toda la conversación.

—¿Tenía prejucios antes de entrar al “Bailando por un Sueño”?
—Obviamente, ya que en el ambiente en el que me manejo el programa de Tinelli es todo lo “anti” eso. Nunca en la vida imaginé estar en su programa porque me daba vergûenza y pudor, pero después de todo lo mediático que fue el año pasado, ya estaba en el baile. Entonces pensé: “¡Bueno, vamos a bailar!”. Y me cambió mucho la postura; empecé a ser más femenina y pude dejar atrás a la morocha tímida la “emo”, “dark” y la rebelde. Es una buena experiencia para abrirse de los prejuicios. Más allá de que uno sea cool, rockero, popular o cumbiero, somos todos seres humanos.

—Transmite una imagen de “femme fatale” y su presencia es avasallante. Sin embargo, su tono de voz  es calmo y tranquilo. ¿Cómo conviven esas múltiples facetas en Ud.?
—Estoy entre dos polos, es cierto. Está esa imagen de mujer fatal, de chica fría y mala pero que no es algo que yo me planteo sino que me tocó, algo inconsciente que uno genera y se instala. Pero en realidad soy re “minita”; sensible, infantil, en los sentimientos soy cero “femme fatale”. Soy tranquila y suelo estar siempre en eje, calma y si tengo que decir algo terrible lo digo con la tranquilidad del mundo, te digo dos palabritas que te matan.

—¿Eso tiene que ver con su costado espiritual?
—Soy muy creyente desde chica. Siempre fui de pedirle a Dios y de agradecerle. A los 17 empecé con clases de yoga y desde 2011 que practico el Budismo laico, que es una rama de budismo japonés que es el budismo de Nichiren Daishonin, aplicable a la vida cotidiana, en cualquier situación. Esta rama del budismo se practica cantando un mantra en voz alta.

—El rock y la noche, donde Ud. ha gestado su carrera, siempre estuvo asociado al consumo de drogas. ¿Ha tenido problemas de adicción?
—Siempre tuve muy cerca la droga pero no está en mi personalidad consumir, soy muy blandita. Cuando iba a la secundaria fumaba marihuana que hoy es algo bastante común. ¡Todo el mundo fuma porro! Pero no tuve buenas experiencias. Una sola vez en la vida probé pastillas de éxtasis con MDMA, que son drogas de diseño. Y sentí que me iba a morir, me agarró taquicardia, llamé a la ambulancia y a mi mamá, fue horrible. Para mi organismo no era bueno porque además soy hipocondríaca y desde muy chica sufro trastornos de ansiedad. Toda la vida sufrí de insomnio y dormía muy poco. Esa ansiedad terminó desatando ataques de pánico; el primero lo tuve a los 22. Pero estuve medicada, hice terapia y eso me ayudó mucho.

—¿Y el alcohol?
—¡Esa es mi droga! (risas). Salgo a la noche y tomo desde los 13 años. De parte de mi familia materna existe una gran cultura alcohólica, o sea que me tomo una botella de whisky y estoy sobria, ese es el problema. Porque tomás un montón, te engorda, te fija las grasas y te hace pelota el estómago. Hace varios años que empecé a regularlo, con copitas de vino y whisky de Bourbon, Jack Daniels, Makers Mark o Wild Turkey, que son mis preferidos. La cerveza la había dejado y este verano volví porque es lo más rico.

—¿Qué busca en un hombre?
—Estoy probando la categoría “Sub 20”, los hombres más chicos que yo aunque toda la vida me gustaron los hombres mayores. El último con el que salí tenía 52 y yo 23; y a los 17 tuve un novio de 43. Ahora empecé a mirar con otros ojos a los hijos de mis amigos. El otro día salí con un amigo de Francisco, el hijo de Marcelo Tinelli pero no pasó nada, compartimos una previa y después boliche. A “Fran” lo vi dos veces, nos saludamos coordialmente y nada más. Es divino y tiene todos los dotes de un modelo de Dior, es muy fino pero lo veo chico para mí. Estoy haciendo casting, voy viendo. Hay diferentes instancias y no todos llegan al casting sábana. Algunos no pasan la primera cita.

—¿Cree en el sexo sin amor?
—En mi caso, si no estoy enamorada no tengo la necesidad física ni mucho menos, soy muy emocional y creo que el sexo no es algo primordial. Aunque admito que si estoy enamorada soy re-sexópata. Pero puedo estar un montón de tiempo sin tener actividad sexual. Hace poco estuve 2 ó 3 meses sin sexo pero ya corté la mala racha.

—¿Tiene fantasías sexuales?
—Nunca me llamó la atención estar con una mujer aunque tuve amigas que se me han enamorado pero nunca les di chance, no me atrae. Mi mayor fantasía es agarrarme a uno de los mejores amigos de mis ex. ¡Con alguno pude! Pero otros no se animaron.

—Aún tiene grabado en su brazo izquierdo el tattoo que compartía con su ex, Daniel Osvaldo. ¿Por qué no se lo borró?
—Existen muchas opciones para taparlo pero no me “jode” llevarlo… Si me hiciera mal ya lo hubiera ocultado. El tatuaje está en su lugar y sigue ahí porque es una historia de mi vida, una historia de rock and roll. Cuando decidimos hacerlo, nos inspiramos en Angelina Jolie y su entonces pareja, Billy Bob Thornton. El nuestro fue un romance muy corto pero intenso y tengo los mejores recuerdos.

Por Sabrina Galante.
Fotos: Federico de Bartolo.

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