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11/12/2017

Una mirada al radical cambio de Leo García

Además de lucir más delgado y jovial, el músico mostró un rostro irreconocible. Un especialista analizó el impactante cambio.

Días atrás Leo García sorprendió por su cambio radical. Al músico no sólo se lo vio mucho más delgado sino también con un rostro irreconocible. Atribuyó su nuevo aspecto a un cambio tanto interior como exterior, ayudado por abordajes muy diferentes que iban desde la psicoterapia hasta un “tratamiento con sudor de rana” para bajar de peso y desintoxicar su cuerpo. ¿Pero qué se realizó en la cara para que sus rasgos se vieran completamente diferentes? La respuesta: un retoque de nariz y una lipoescultura facial.

Más allá de que el cambio en la fisonomía del cantante se vea impactante, desde el aspecto quirúrgico, “no se realizó una operación tan radical, ya que sólo se trabajó con el hueso de la nariz y con los tejidos blandos”, explicó el cirujano plástico Marcelo Di Maggio, quien es reconocido por su “Cirugía de Remodelación de Rasgos Faciales” para las cuales trabaja al mismo tiempo las partes óseas y las blandas y piensa al rostro como un todo para obtener resultados naturales.

“En el caso de García, lo que se ve es un adelgazamiento importante de la cara y una rinoplastia que desde mi punto de vista luce un tanto artificial. Pero a veces es el paciente el que busca ese resultado. El nuevo rostro del músico no tiene un balance, aunque en ocasiones se elige desbalancearlo para llamar la atención. Si tus rasgos no te gustan podés modificarlos de manera integral, o bien destacar uno, que en este caso fue la nariz”, indicó Di Maggio, director de MDM Surgery, con base en el Sanatorio Finochietto.

En cuanto a la lipoescultura facial, Di Maggio explicó que para ver resultados, este procedimiento “se combina con una lipotransferencia facial”, lo que en concreto significa “rellenar algunas zonas de la cara y adelgazar otras para marcar ángulos”.

“En la lipoescultura facial se manejan todos los tejidos blandos de la cara, como los párpados y las bolsas de Bichat, que son los cúmulos de grasa que se localizan por debajo de los pómulos y que a veces se utilizan para dar más estructura. Se puede lipoaspirar grasa del abdomen y los muslos y colocarla en pómulos, párpados y los surcos”, explicó el cirujano plástico, quien también es médico de planta del Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Británico.

Pero Di Maggio aclara que los resultados de la lipoescultura facial “pueden ser pasajeros” y no tan naturales como cuando se trabajan en conjunto los tejidos y las estructuras óseas.

“A veces el paciente piensa que trabajar sólo los tejidos es una opción más light, pero no necesariamente en materia de resultado. Cuando se interpreta el rostro como un todo y se manejan las estructuras óseas y blandas, el aspecto es más natural y se puede combinar procedimientos contra el envejecimiento con el cambio de rasgos, por ejemplo remodelar el mentón y utilizar toxina botulínica en las arrugas más importantes del gesto”, agregó.

Di Maggio, quien también entrena a colegas en el Hospital Mount Sinai de Nueva York, detalló que el postoperatorio de la lipoescultura facial y la rinoplastia es corto y consta en infiltrar la cara, realizar reposo, aplicar frío de manera local y evitar el sol. “La primera inflamación puede durar una semana y el rostro se reacomoda por completo recién a los dos meses. Pero el paciente se reinserta a sus actividades a los pocos días”, concluyó.