Rocío Guirao Díaz volvió a participar del Bailando por un sueño, luego de 10 años de su último certamen. Pero en esta ocasión, su pareja no es un bailarín, sino su marido, Nicolás Paladini, quien es dueño de una de las fábricas de fiambres más reconocidas a nivel nacional.
Nicolás es considerado uno de los nuevos galanes del reality y junto a Cristian Sancho, se disputan el mejor cuerpo. Pero a la rubia hubo un detalle que le llamó la atención. La belleza de su esposo es deseada por muchísimas mujeres y hombres, que se lo hacen saber al empresario, ya que le envían mensajes privados por Instagram.
Y Rocío se mostró más que segura, tomándoselo con humor y compartió con sus seguidores los zarpados mensajes, incluso con fotografías, que recibe Paladini. De hecho en Twitter, anunció que iba a inaugurar una nueva sección para compartir estas capturas, con el hashtag #EmbutidoPala .
La modelo asombrada, no puede creer que su pareja y padre de sus tres hijos (Aitana, Indio y Roma), se haya convertido en el nuevo ícono sexual de la televisión, incluso de la comunidad gay. Gala a gala, Nicolás se va sintiendo más a gusto con el show y se anima a ir innovando en sus cambios de look. Veremos cómo sorprende la próxima vez.



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