viernes 14 de mayo de 2021
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ACTUALIDAD | 16-02-2016 10:49

"Hacemos el amor muchisimas veces"

Matias Alé y Maria del Mar Galería de fotos

Debió pasar casi un mes para que Matías Alé (38) y María del Mar Cuello Molar (24)volvieran a estar juntos nuevamente. La Posada de Qenti en medio de las sierras cordobesas se transformó en el refugio perfecto para festejar San Valentin y lograr superar una fuerte crisis de pareja. Allí, donde el silencio sólo se interrumpe por el canto de los pájaros, el matrimonio pudo reencontrarse, expresarse su amor y dejar atrás los malos episodios que comenzaron el 3 de noviembre, un mes después de casarse, cuando Matías sufrió un brote psicótico con delirios místicos por lo que debió ser internado. Luego de atravesar episodios muy tristes y una separación que comenzó el 13 de enero, hoy se muestran más enamorados que nunca.

Bronceado, mucho más delgado y con su sonrisa inconfundible, Matías mira embobado a su esposa y ella le devuelve el gesto con un beso suave en la mejilla.

“Nos pareció que esta Posada era el lugar ideal para reencontrarnos después de haber estado casi un mes separados. Estar juntos, solos, sin que nadie nos perturbe fue muy importante para darnos cuenta lo mucho que nos amamos y que no podemos vivir separados” comienza Matías. “Necesitábamos paz y acá en el Qenti la encontramos. La distancia hizo que entendiéramos cuanto nos necesitamos y extrañamos estando lejos” agrega ella.

—¿Cómo viven este momento?

—María del Mar: Empieza a quedar todo lo feo atrás, es el momento de mirar para adelante, superando cosas juntos. Como pareja nunca tuvimos discusiones de ningún tipo, nos complementamos muy bien y estamos reviviendo todas esas cosas que nos enamoraron. No hay celos, no hay competencia, ni problemas de convivencia y nos merecíamos darnos esta oportunidad.

—Matías: Entendimos que a pesar de todas las cosas que vivimos nuestro amor es más fuerte y por eso seguimos estando juntos. Nos dimos cuenta de todo lo que nos necesitamos y todo lo que nos extrañamos. Llegar y verla bien a María, con muchos proyectos, entusiasmada con todo lo que se le viene fue muy gratificante para mí.

—¿Cómo fue el reencuentro?

M: Emotivo, con mucho amor. Hubo mucha pasión en estos días. Estuvimos en la misma habitación que ocupamos el año pasado, nos reencontramos, hicimos el amor muchísimas veces. Volvimos al ritmo habitual y pudimos también dialogar, proyectar cosas juntos.

—Los médicos que siguen tu recuperación te autorizaron a viajar a Córdoba. ¿Cómo sigue tu tratamiento?

—Este mes separado de María fue muy difícil, pero lo aproveché para concentrarme en el tratamiento y poder avanzar. En ningún momento perdimos el contacto, eso fue muy importante ya que hablábamos todo el tiempo y nos acompañábamos cada uno desde su lugar. En este mes avancé a pasos agigantados. De tomar 12 pastillas diarias, ahora sólo tomo dos y espero que pronto no tenga que tomar ninguna. En estos días vuelvo a Buenos Aires para continuar con la recuperación junto al equipo de médicos que me atiende y a fines de marzo o principios de abril poder retomar mi actividad laboral.

—¿Qué recordás de la internación?

—Me acuerdo de todo, tengo algunas partecitas que he olvidado pero creo que es porque prefiero no acordármelas. Fue algo muy difícil en todo sentido, pero los médicos y los enfermeros de “Avril” me ayudaron a transitar esos 43 días que marcaron mi vida. Fue fundamental el apoyo de la gente de la clínica que tuvo gestos muy buenos como darme ciertas “licencias” en los momentos de los permisos a las visitas. El tiempo que la clínica permitía era dos horas y ellos me dejaban media horita más. Ese momento, el de la visita era el más emotivo, el que esperaba toda la semana mientras estaba internado.

—¿Qué papel cumplió María en esos días?

—Fue mi compañera, mi sostén, la persona que me ayudó a transitar esos días tan difíciles. Es emocionante pensar en todo lo que tuvo que pasar con 23 años. Nos casamos y al mes se encuentra con todo esto. Se podría haber ido, podría haber dicho: “esto es mucho para mí” y hacer su vida. Es muy chica, es bella y de repente se encuentra con todo este bagaje. No estamos casados desde hace 10 años. Creo que para ella era más fácil irse y hacer su camino. Es linda, talentosa y puede hacer lo que se le dé la gana, sin embargo se quedó y me acompañó en el momento más difícil de mi vida.

—Además hubo ataques, comentarios desagradables…

—Fue un mes durísimo para ella. Fue muy atacada. Ella siempre estuvo en contacto con todo el equipo de profesionales, con los médicos, con todo lo que a mí me rodea. Todo pasaba a escondidas mía, pero yo me enteraba. Los médicos me decían: “Llamó María para ver cómo estabas, si tomaste la pastilla” cosas que adentro de Avril eran muy fuertes. En medio de todo eso a ella la estaban castigando, recibiendo ataques en Carlos Paz, con guardias en la puerta de su casa, con un montón de cosas muy tristes que quedaron atrás.

—De esos ataques que recibió María, ¿te enterabas cuando estabas en la clínica o ya en el exterior?

—No, afuera, cuando salí. María me protegió hasta en eso. Las dos o tres horas que teníamos por semana para la visita las usábamos para otra cosa. Ella llegaba y estaba todo el tiempo con una sonrisa, nunca me demostró estar pasándola mal afuera. Adentro había amor puro. Fue todo muy fuerte.

—¿Vuelven a Buenos Aires juntos?

—M del M: Matías vuelve en estos días a completar su tratamiento allá, pero yo aún me quedaré unos días más en Carlos Paz, así él se termina de organizar en Buenos Aires, y yo termino de disfrutar con mi familia y mi sobrino que acaba de nacer.

—Entre los proyectos que tienen como pareja ¿está el de tener un hijo?

—M: No por el momento, no hay apuro, pero si más adelante. Queremos una nena pero vamos a ir paso a paso. Este año nos vamos a casar por iglesia en el mes de noviembre.

—¿Tienen lugar elegido?

—En principio en la Iglesia de la medalla Milagrosa, lugar en el que hicimos el curso de prenupcial, por lo que tenemos todos los papeles listos como para concretar el casamiento.

—Aunque María no lo confirme aún por cuestiones contractuales, su presencia en el “Bailando...” ya es un hecho. ¿Qué opinás de esto?

—Matías: Creo que se lo merece. Está muy bien acompañada, muy asesorada y yo la apoyo en todas sus decisiones. A veces me meto mucho de sobreprotector que soy, porque hace 18 años que estoy en el medio dando vuelta y golpeándome la cabeza mil veces, pero tengo que dejar que ella también se golpee la cabeza. Va a aprender y le va a ir muy bien. También es necesario que aporte para el matrimonio, que empiece a facturar (risas).

—M del M: Y yo lo escucho mucho. Es mi primer fuente de consulta. A veces me pasaba que venía de algún lugar donde me habían atacado muchísimo, y Matías me abrazaba y me decía: “Tranquila amor, es algo normal” y me calma muchísimo.

—María, en esta incipiente carrera que estás comenzando, ¿Tenés miedo a equivocarte?

—M del M: Sí, y de hecho estoy aprendiendo de mis errores.

—M: Es un derecho de piso. Siempre cuando asomás la cabeza en este medio te castigan, es algo que le va a pasar. No se lo van a dejar pasar gratis. Que la llamen para el “Bailando...” o le aparezcan tantos proyectos es algo que en este medio se paga y va a tener que transitarlo, escuchar, procesar, pero sin dejarse influenciar por todas esas situaciones.

—Matías, se te nota con muchas ganas de volver a trabajar…

—Muchísimas ganas. Estuve un poco retenido por algunas pastillas, pero eso empieza a quedar atrás. Me siento bien, con muchas ganas, esta es la primera producción que hacemos junto a María y es parte de un retorno a la actividad con toda la fuerza. Me gustaría mucho hacer teatro. Disfruto mucho estar sobre un escenario. Tengo programada el alta médica para abril y calculo ya poder estar trabajando en esos días. También querría conducir un programa que es donde más cómodo me siento.

—¿Cómo es tu relación ahora con la familia de María?

—Muy bien, el hermano de María me hizo tío, además me llevo bárbaro con Nancy, la madre, con Javier, el padre y tengo una muy buena relación con todos. Este fin de semana conocí a mi sobrino y fue muy lindo, muy emotivo.

—Se apuntó a la madre de Matías como una de las causales de la última ruptura matrimonial. ¿Cómo está ese tema?

—M: Es un tema que ya pasó. Creo que yo puedo tener relación con ella y no es necesario que María tenga relación con mi familia. Es un tema que no nos preocupa.

—M de M: Entendimos que lo que nosotros queremos es formar nuestra propia famila. Este es el momento justo para hacerlo y confío en que vamos a lograrlo. El amor está, lo demás se acomoda solo.

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