Así es la casa de Soledad Pastorutti: estilo colonial, impronta portuguesa y fusión campestre
El hogar de la cantante revela una arquitectura donde naturaleza, tradición ibérica y sensibilidad artística se combinan para crear un hogar cálido y profundamente identitario.
En tiempos donde la arquitectura residencial vuelve la mirada hacia lo auténtico, la casa de Soledad Pastorutti se revela como una síntesis elegante entre tradición y sensibilidad contemporánea. A través de su nuevo proyecto, bautizado CASA SOLE, la cantante abrió las puertas de su hogar para recibir a algunos de los músicos más importantes del país. Una situación que permite disfrutar de lo mejor de la música nacional, pero también ver un poco cómo es el estilo de vida de uno de los emblemas de Argentina.
El ingreso anticipa el carácter de la casa con una escena tan serena como cinematográfica. Muros encalados, un portón de madera de impronta rústica y macetas de barro de gran presencia construyen una postal que recuerda a las residencias coloniales del sur europeo. En ellas, los malvones aportan color y una cuota de tradición doméstica que conecta de inmediato con la memoria afectiva de las casas antiguas. Las trepadoras, entre ellas hiedras, madreselvas y glicinas, abrazan los muros y suman una textura viva que cambia con las estaciones. Ese verde envolvente suaviza la arquitectura y genera un efecto casi mediterráneo, donde naturaleza y construcción dialogan sin tensiones.
Del portón rodeado de hiedras al living convertido en escenario íntimo.
Soledad Pastorutti y una herencia colonial con acento portugués
La impronta colonial se reconoce en las formas curvas, las aberturas en arco y el predominio del blanco, un recurso que amplifica la luz natural y aporta tranqulidad visual. Los azulejos pintados aparecen como protagonistas silenciosos y evocan una herencia cultural compartida entre Portugal y el sur de España. Más que un gesto ornamental, funcionan como pequeñas escenas que cargan la arquitectura de memoria.
La casa construye una atmósfera mediterránea donde tradición y música conviven con naturalidad.
Algunos elementos parecen elegido para envejecer bien. El hierro trabajado, la madera y los muros blancos componen una paleta noble que gana carácter con el paso del tiempo. Faroles de aire antiguo y rejas ornamentales de arabescos delicados refuerzan esa identidad ibérica sin caer en la nostalgia. Incluso la escalera exterior, de líneas simples y baranda liviana, aporta funcionalidad sin perder encanto. Más que una puesta en escena, la vivienda transmite la sensación de estar verdaderamente habitada.
Soledad Pastorutti y una casa manifiesto donde también nace la música
La casa de Soledad Pastorutti no es solo un refugio doméstico: nace también como territorio creativo. “Un lugar donde las canciones vuelven a nacer tal como son: cercanas, vivas, atravesadas por el momento…”, escribió la artista al presentar el proyecto en sus redes. Allí se reúne con músicos de distintas generaciones para re imaginar grandes canciones en un clima íntimo, donde la música respira y la tradición se cruza con el presente. La lista de invitados anticipa la amplitud estética de la propuesta, con nombres como Chango Spasiuk, Miranda, Natalie Pérez y Teresa Parodi, entre otros. Más que un escenario, la casa se consolida como un puente entre épocas, sensibilidades y formas de entender la música —una verdadera casa manifiesto donde habitar y crear parecen, finalmente, la misma cosa.
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