La Joaqui (Instagram)
Celebridades

Así están hoy Shaina y Eva, las hijas de La Joaqui

Las niñas de 10 y 7 años son el centro de atención de la cantante, y la razón de todo lo que hace en su vida.

La Joaqui se consolidó como la indiscutible reina del RKT y una de las figuras más influyentes de la música urbana argentina. Su carrera comenzó en las batallas de freestyle, donde rompió barreras de género, para luego dominar las plataformas digitales con éxitos masivos y participar en la televisión. Sin embargo, y a pesar de los flashes de la fama y de haber transitado complejas historias sentimentales en su pasado, la joven mantiene un lado suyo para la intimidad y protección de las complicaciones de la vida pública. Es así como aparece su verdadero motor y refugio cotidiano: su núcleo familiar. Este círculo íntimo y de contención está integrado principalmente por ella y el pilar fundamental de su vida: sus dos pequeñas hijas, Shaina y Eva.

La Joaqui y sus hijas, Shaina y Eva

La Joaqui y su historia con los padres de sus hijas, Shaina y Eva

La Joaqui marcó un camino de éxitos musicales y mucha presencia en los medios de comunicación y las redes sociales. Su trayectoria tiene como motor de vida a sus hijas, pero en cuanto ellas nacieron, la cantante se encontraba en uno de los momentos más difíciles de su vida

Su debut en la maternidad ocurrió con el nacimiento de su primogénita, Shaina. En aquellos tiempos, la artista transitaba un contexto económico y habitacional de extrema vulnerabilidad. Los primeros años de vida de la niña se desarrollaron en un entorno complejo, compartiendo espacios reducidos y lidiando con las lógicas inestables del circuito musical under. En el programa Podemos Hablar (Telefe), la cantante mantuvo una entrevista mano a mano con Andy Kusnetzoff, donde reveló la decisión que tomó el padre de su hija: “Le avisé que estaba embarazada y me dijo que no tenía interés, que quería seguir con su vida de drogas y descontrol. Yo me fui para un lado y él para el otro”

Lejos de querer bajar los brazos, y de rendirse a encontrar un amor, Joaquinha Lerena de la Riva siguió creciendo en la música y volvió a encontrar pareja. Así nació su segunda hija, Eva, en un momento todavía más crítico y doloroso. La relación con el padre de la niña estuvo signada por situaciones de violencia de género y maltrato psicológico, lo que obligó a la compositora a tomar decisiones drásticas para proteger su vida y la de sus pequeñas. Durante los primeros meses de la bebé, la situación habitacional se volvió insostenible, llegando al punto en que debieron abandonar el hogar común para resguardarse. Públicamente, La Joaqui reveló en diversas ocasiones que llegó a verse en la necesidad de mudarse a la casa de su propia abuela, donde las tres compartían una pequeña habitación, buscando un refugio seguro lejos de los entornos tóxicos.

El punto de quiebre definitivo y la salida definitiva de esas realidades familiares complejas se dio gracias al crecimiento de su carrera artística y su determinación inquebrantable. “Cuando tuve a mi segunda nena estaba en una situación de violencia. Agarré una beba acá, la otra beba acá y me fui”, expresó en esa misma conversación con Kusnetzoff. De esta manera, logró mudarse a su propia casa junto a Shaina y Eva, estableciendo un hogar autónomo basado en el amor, el cuidado tradicional y una sólida contención familiar alejada de los conflictos del pasado.

Shaina y Eva, las hijas de La Joaqui

Así están hoy Shaina y Eva, las hijas de La Joaqui

El presente de Shaina y Eva, las hijas de La Joaqui, es el fiel reflejo de un camino de lucha para construir un hogar cálido y amoroso. En las redes sociales, las pequeñas se vuelven los posteos más likeados y enternecedores, demostrando el crecimiento con el paso del tiempo, y acercándose al estilo auténtico de su mamá.

La hija mayor, Shaina, celebró recientemente sus 10 años, consolidándose como una niña alta, de cabello pelirrojo y largo, cuya fisonomía refleja una notable semejanza con los rasgos faciales de su madre. Por otro lado, la menor de la familia, Eva, tiene actualmente 7 años y destaca por una contextura más baja que su hermana, siendo cariñosamente descrita por la artista como su eterna "bebé sietemesina" debido a las circunstancias de su nacimiento. Ambas nenas suelen llamar la atención en el entorno digital por sus looks urbanos, peinados con trenzas y conjuntos modernos que imitan la impronta estilística de la cantante, posicionándose como verdaderas mini influencers.

Al describir la personalidad de cada una, la artista destaca matices muy particulares que la llenan de orgullo. A Shaina la define públicamente como una niña excepcionalmente inteligente, sensible y con un talento innato para el baile. En los posteos y las cartas para su cumpleaños, La Joaqui siempre valora profundamente sus buenos modales, su madurez para comprender el pasado familiar y su genuina cercanía con el cuidado de los animales.

Shaina, la primogenita de La Joaqui

En tanto, Joaquinha Lerena de la Riva describe a Eva como una inagotable fuente de inspiración y alegría pura, una pequeña chispeante que llenó de luz su vida. Para la compositora, el temperamento dulce y la sola existencia de ambas son el motor definitivo de su resiliencia diaria.

En un principio, ocultó sus rostros en las redes sociales, marcando la diferencia entre su vida pública y su vida privada, donde se encontraban las niñas. A pesar de eso, demuestra en cada momento que el vínculo que las une es de una profunda simbiosis emocional y complicidad cotidiana. La Joaqui manifestó en reiteradas ocasiones que su maternidad funciona como un canal de sanación donde aprendió a construir el concepto de estabilidad que no tuvo en su infancia. La relación está cimentada en una protección mutua, y la búsqueda por crear un ambiente sano para ellas. 

Eva, la pequeña de La Joaqui

El verdadero triunfo de La Joaqui se encuentra en el living de su hogar, donde Shaina y Eva se convierten en el centro de su universo. Con 10 y 7 años, las niñas no solo imitan el estilo urbano de su mamá, sino que también le devuelven la paz que tanto buscó en sus momentos más complejos. 

A.E 

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