Esteban Lamothe y Benjamín Vicuña (CARAS)
Exclusivo CARAS

Benjamín Vicuña y Esteban Lamothe: "Nuestro gran capital es la sensibilidad"

Los protagonistas de "Secreto en la Montaña", conversaron con CARAS y hablaron de sus amores, sus besos sobre el escenario, el paso del tiempo y una certeza que los une: "Es de valientes reconocer las heridas"

La cita es el Multiteatro, donde de jueves a domingos se ponen los sombreros de cowboys de Jack Twist y Ennis del Mar para conmover con la versión teatral de una de las historias de amor más desgarradoras que dio el cine de los últimos veinte años. Estamos en el mismo escenario en el que estos dos tipos rudos se enamoran y luchan contra lo que sienten y sufren en soledad y se resignan a cargar con el peso de las decisiones que tomaron, pero sobre todo, de las que no pudieron tomar por miedo y por mandato. El escenario del teatro en el que estos actores en la cima de sus carreras se animan a un beso apasionado y asumen el riesgo con la convicción de que es un hecho artístico necesario.

Quizá porque Benjamín Vicuña (47) y Esteban Lamothe (49) no sólo están en su madurez actoral sino personal, “más mansos”, dirán, más seguros de quiénes son y de lo que quieren, curtidos por las heridas que, dirán también, los hicieron valientes; viviendo amores públicos –con Anita Espasandin y Débora Nishimoto– con los que no temen mostrarse sensibles. Quizá porque son las dos figuras masculinas por excelencia de una generación que aprendió a deconstruirse, no por nada el nuevo arquetipo de la mujer real que es la Vicky de Griselda Siciliani en Envidiosa (Netflix) se debate entre ellos.

Benjamín Vicuña y Esteban Lamothe con CARAS.

Sus orígenes son muy distintos: Vicuña nació en Santiago de Chile en una de las familias más tradicionales de la aristocracia trasandina, cruzó la Cordillera por amor y terminó conquistando a todo un pueblo; Lamothe creció en Florentino Ameghino en un hogar de clase trabajadora y fue mozo diez años en Puerto Madero antes de alcanzar la fama con El Estudiante (2011). Los dos llegaron a Buenos Aires con las mismas ansias y se cruzaron por primera vez en Farsantes (2013), donde el chileno ya rompía las normas no escritas de la TV de entonces con una historia de amor gay junto a Julio Chávez.

Sus presentes los unen de muchas más maneras que en escena, y coinciden, por ejemplo, en la pasión por la escritura. Hay también una cadencia compartida: los dos hablan del amor, la paternidad y el oficio con la misma naturalidad con la que actúan, sin filtro, ni red. Con la seguridad de los que ya no tienen que demostrar nada.

Quizá por todo eso es que esta noche volverán a enamorarse y a enamorar al público que llora y los aplaude de pie en Secreto en la Montaña. “Es el sueño del pibe –dice Vicuña–, porque había visto la película, con todo lo que generó en su momento, y porque el texto de Marcos Carnevale tiene mucho poder y autonomía ahora que el tema vuelve a ser necesario”.

Esteban Lamothe y Benjamín VIcuña protagonizan "Secreto en la Montaña" en el Multiteatro.

Benjamín Vicuña y Esteban Lamothe: "Hay que jugársela por amor"

–¿Qué les pasó cuando supieron que iban a hacer esta obra juntos?

Benjamín Vicuña: –Cuando me dijeron que Esteban iba a ser Ennis me pareció fantástico, porque es un actor que respeto y quiero. Y se fue dando la posibilidad de conocernos más, porque si bien habíamos compartido lugares de trabajo, es diferente hacer una historia de amor tan potente, tan fuerte.

Esteban Lamothe: –Compartimos dos proyectos muy importantes para los dos: Farsantes, con todo el éxito de lo de Benja con Julio, cuando yo recién empezaba, y que me sirvió como trampolín para crecer un montón. Pero ni entonces ni en Envidiosa nos tocó trabajar tanto juntos. Esta vez nos encontramos de verdad, a fondo.

–¿No les dio miedo cuando les propusieron la obra?

BV: –Más allá de las ganas de actuar con Esteban, me daba miedo saber que íbamos a compartir tantos meses de una obra que te remueve tanto. Pero nos complementamos muy bien.

EL: –Claro, y no sólo en la obra, sino en saber que podemos charlar, que si alguno de los dos llega cansado, o estamos tristes por lo que sea de nuestras vidas privadas, tenemos ese espacio para decir “che, amigo, hoy tengo un mal día”.

Benjamín Vicuña como Jack Twist.

–¿Qué descubrieron del otro al conocerse más a fondo?

EL: –Me encanta el actor que es Benja. Pero nos estamos descubriendo como amigos.

BV: –Tenemos unos ritos medio curiosos (se ríe). Nos mandamos muchos Whatsapps. Hoy me desperté y lo primero que hice fue escribirle. Antes que a nadie, antes que a mi novia y que a mis hijos. Le comento cosas de la noche anterior, como a una pareja. La pasamos muy bien juntos.

EL: –Aparte nos conocemos ahora de grandes, los dos más tranquilos. Si nos hubiésemos conocido a los veintipico, por ahí estaríamos más de joda.

BV: –¡Pasa que tenemos el caballo cansado! (se ríen los dos)

–Más allá del chiste, hay algo real en esto de ser dos cowboys con el caballo cansado… Están los dos en un momento de madurez, actoral, personal.

EL: –Más que cansados estamos más mansos, con la energía más enfocada.

BV: Es interesante lo que pasa a nuestra edad con los egos, porque yo no sé si a los veinte años nos hubiéramos bancado como ahora. Hoy estamos los dos siendo muy generosos con los espacios y eso habla de autoestima y seguridad en nosotros mismos. Yo sé muy bien lo que tengo, Esteban sabe lo que tiene, y por eso compartimos y no competimos. Lejos de ser, como se dice a veces, “un duelo de actores”, esto es un dueto.

EL: –En esta historia, si nosotros no nos ayudamos entre nosotros, si no hacemos que el otro se potencie, nada sería creíble. No sólo se trata de no robarnos un chiste o no pisarnos, sino de la posibilidad de aprender y llegar a lugares nuevos con el otro. Hay actores que se matan y se ponen el codo y se agarran en los camarines.

BV: –En 25 años de carrera me habrá pasado una vez y media, pero me hubiese dolido mucho que pasara con Esteban. Adrián (Suar) como buen líder, es muy inteligente y ya nos conocía a los dos mucho. En dos minutos te arma una cena, nos tomamos un vinito, nos reímos… Hay que entender que este es un ejercicio de riesgo, a veces nos golpeamos…

Esteban Lamothe como Ennis del Mar.

–Se habla poco de lo que les pasa a los varones –y a varones como ustedes que ponen el cuerpo– con eso de estar más grandes. Vos Benjamín de hecho abordás el tema en El resto bien (Flow).

BV: –Es verdad y, al igual que este proyecto, requiere arrojo para explorar algo distinto, poner el cuerpo de una manera literal, porque para interpretar a ese tipo de 50 años que está en crisis engordé seis kilos y me muestro vulnerable con mi cuerpo y con lo que no me gusta de mi cuerpo. Creo que tiene que ver con que estoy experimentando un momento positivo de estar más grande, que es encontrar una madurez en mi laburo que me permite transitar personajes muy distintos.

–Secreto en la Montaña es una obra que puede incomodar. Hay escenas muy jugadas para el teatro comercial.

BV: –Me voy a meter solo en el barro, pero yo no sé si hubo otra obra con besos como los que nos damos nosotros. Y me incomodaría más hacerlo con una mujer que lo que estamos haciendo con Esteban, porque con él hay un deber de legitimar una historia de amor…

EL: –.¡No se puede hacer a medias! Lo hacemos con mucha entrega porque es de público conocimiento que somos heterosexuales y no pueden quedar dudas, no podés venir y decir, “Ay, me parece que no se quisieron besar. Les gusta besar chicas a ellos”. No hay ninguna especulación en torno a eso, hay una entrega absoluta tanto de nuestros cuerpos como de nuestras emociones.

–¿Y cómo trabajaron esa entrega de ellos en la intimidad?

BV: –En los ensayos trabajamos mucho el vínculo, la magia, la complicidad, el humor dentro del amor. Y a la intimidad la dejamos para el final. Ya estábamos con los personajes tan agarrados del cuello, que fue orgánico.

–La obra es un drama, pero tiene momentos de comedia.

EL: –El humor tiene que ver con el enamoramiento, yo creo que nadie se enamora de una persona que no lo hace reír.

Benjamín Vicuña y Anita Espasandin.

–No es la primera vez que hacés una historia de amor gay, Benja. ¿Cómo te llega ahora comparado con lo que fue Farsantes?

BV: Farsantes revolucionó mucho, porque en ese momento un beso en la tele era un montón, y también hice de gay en una película con Javier Cámara (Fuera de carta, 2008). Lo más lindo es que se puedan contar historias de amor que generen identificación, empatía, respeto por las diversidades. Pero nosotros contamos esta historia desde el desgarro, desde lo universal del amor, más allá de los géneros.

–Claro, el público se identifica con lo difícil que es el amor.

BV: –Exacto, porque no es sólo el mensaje del respeto y la diversidad. Es el mensaje de jugársela por amor, de ese amor no correspondido, de saber que no llegaste al tren, que no tomaste el avión, que no elegiste al amor de tu vida por miedo.

EL: –Lo que le pasa a Ennis como personaje, lo que queda en el público, es eso: que no se la jugó. Y eso a mucha gente que está en la sala le resuena.

–¿Les pasó darse cuenta tarde que no se jugaron por amor?

BV: –Creo que todos tenemos un backup de historias. Cosas que quisimos, no pudimos, amores no correspondidos. A mis 47 años bien vividos tuve de todo, en el buen sentido de la palabra. Aprendí mucho y la vida ha sido muy generosa conmigo, con cosas muy lindas y con cosas muy duras.

EL: –Todos tenemos un amor a lo largo del tiempo al que no le dimos una oportunidad. Uno no elige de quién se enamora ni la forma en la que ama. Puede aprender, puede psicoanalizarse, puede tomar las experiencias pasadas y decir “Esta forma de amar es más peligrosa o más incómoda que esta”, pero al final del día, el amor te lleva puesto.

Esteban Lamothe y Débora Nishimoto.

–Vos, Esteban, dijiste alguna vez que te considerás un novio eterno; Benjamín, vos también le has escapado siempre al casamiento.

BV: –¡Hay un match ahí!

EL: –Soy un novio eterno, es cierto. Y lo seré para siempre. Pero siento que nada es garantía de encontrar la felicidad en el amor: ni casarse, ni no casarse, ni ser monógamo, ni tener pareja abierta…

BV: –Me acordé de cuando despedí a mi papá (Juan Pablo Vicuña Parot, que murió en 2022) le escribí algo que decía “despedimos al último romántico”. El tipo se había casado tres veces y antes de morir me dijo de su última mujer, con la que estuvo 25 años, “ella sólo me dio agrados”. Fue el amor de su vida, y él generaba todo el tiempo pequeños momentos románticos. Entonces su enseñanza para mí, que es la misma que la de esta obra, es que lo que nos queda es luchar por el amor, porque todos tenemos derecho a ser felices o, por lo menos, a buscar la felicidad.

EL: –Yo no creo que la felicidad exista como estado permanente –hay un libro muy lindo que se llama Stoner que lo explica –, pero sí existe el deseo de ir hacia ella. Eso es la felicidad.

–Son los dos muy lectores, los dos escriben y son, además de actores, autores publicados.

EL: –Sí, yo hace cuatro años que sólo leo poesía, muchos poetas chilenos. Publiqué en marzo mi libro de poesía y siento que con la escritura soy mucho más metódico que con la actuación. Escribo todas las mañanas, es una cosa nueva en mi vida que no me da nada y a la vez me da todo, porque me da una forma de estar en el mundo. No se refleja en mi cuenta bancaria, pero sí en mi alma.

BV: –Yo siempre escribí, desde chico. También era más bien poesía, prosa, y seguí haciéndolo como hobby. Luego eso se transformó y escribí mi libro a Blanca como una necesidad de compartir lo más doloroso de mi vida, para otras personas que están viviendo situaciones parecidas. Es un libro que genera mucha empatía, que ayuda y le da respuestas a personas que miran al cielo sin encontrarlas.

"Una comadreja", el libro de Esteban Lamothe.

"Blanca, la niña que quería volar", el libro de Benjamín Vicuña.

–No es casual que ustedes hoy interpreten estos personajes: son tipos a los que se les conoce el lado vulnerable, que exponen su sensibilidad.

BV: Nuestro gran capital es la sensibilidad que entregamos en la obra. Hay una crudeza, pero a la vez ternura. Están estos hombres rudos, medio chongos, a los que les descubrimos la fragilidad, las heridas, los dolores. Y ahí está nuestra valentía. Es de valientes exponer las heridas.

EL: Hay una sensibilidad nueva en los varones. Nos permitimos ser más sensibles que nuestros padres. No es que mi padre no lo haya sido, sino que antes era más difícil que un hombre mostrara sus sentimientos.

–Hablaron de sus padres, son padres, ¿Cómo lo viven?

EL: –Con intensidad, con presencia, con alegría y, sobre todo, con agradecimiento por la bendición de lo que creo que es lo más lindo que me pasó en la vida, que fue ser el papá de Luis. No hay ninguna experiencia más extrema, más profunda, ni más demandante… Compartir tiempo con mi hijo es lo más hermoso que puede haber.

BV: –Siento lo mismo, la paternidad es lo más importante en mi vida. Ha sido un camino de aprendizaje de 20 años, con hijos de diferentes edades. Un camino revelador, profundo, mágico, exigente, difícil, alegre. El más desafiante de mi vida.

Esteban Lamothe y su hijo, Luis.

–Vos Benjamín estás ahora en medio de una situación difícil, lejos de tus hijos más chicos.

BV: –Y sí, están hermosos y están lejos, lejos. Lo bueno es que para cuando salga esta nota ya van a estar acá conmigo.

Benjamín Vicuña y sus hijos.

–Parecería que en el amor también están más mansos después de recorridos más indomables, para seguir usando la metáfora de los cowboys.

EL: –Bueno, cuando uno es más joven las cosas se mueven más. Con Débora estamos muy enamorados, nos vamos a vivir juntos ahora en julio, justo cuando se cumplan dos años de la primera vez que salimos. Es un amor nuevo para mí, nunca había tenido un amor así, tan tranquilo. Creo que es la primera vez que estoy parado en tierra firme en el amor. Me siento muy seguro, por eso me voy a vivir con ella. Porque no es sólo irme a vivir con alguien: tengo un hijo que también es parte y eso no es fácil para nadie, por eso la cuarta temporada de Envidiosa es tan popular: todos estamos paternando o maternando hijos de otros.

BV: Tengo un presente hermoso con mi novia. Es lindo eso que hablábamos antes del camino a la felicidad. Yo creo que los dos estamos en un momento en que uno entiende que quiere buscar la felicidad. Hay frentes en la vida que son difíciles, pero el amor, igual que esto que hacemos acá, tiene que ser un refugio, darnos paz.

 

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