La vida de Ailu, la novia del hijo de Julián Weich, con quien construyó su casa de barro: "Si usaba lo racional, quizás no daba el paso"
La joven acompañó a Momo Weich en un estilo de vida poco usual.
Jerónimo Weich, el segundo hijo de Julián Weich, decidió a los 19 años alejarse de la vida que había conocido en la ciudad y comenzar su propio camino. Ser hijo de uno de los conductores más conocidos del país le había permitido crecer con determinadas comodidades y posibilidades, pero fue justamente esa realidad la que comenzó a cuestionar. Con ganas de conocer otras formas de vivir, emprendió un viaje como mochilero por Latinoamérica junto a un amigo y llegó a ganarse la vida haciendo malabares en los semáforos.
Momo Weich, el hijo de Julián Weich
Ese recorrido terminó convirtiéndose en una búsqueda mucho más profunda. Momo comenzó a acercarse a distintas comunidades y conoció la permacultura, un camino que poco a poco lo fue alejando de la ciudad y acercando a la naturaleza. Después de recorrer diferentes lugares del continente, llegó a Córdoba y encontró en el Valle de Traslasierra el sitio donde quería quedarse. Allí comenzó a construir su propia casa de barro y, en ese nuevo escenario, también comenzó a compartir su vida con Ailuz Celeste, mejor conocida como Ailu, quien atravesó su propio proceso hasta animarse a dar el paso hacia una vida completamente diferente.
El camino de Ailu hasta Traslasierra
En una entrevista para el canal de YouTube Living in Paz, Ailu contó cómo vivió ese proceso de transformación y qué fue lo que finalmente la llevó a instalarse en Córdoba junto a Momo Weich. A diferencia de una decisión basada en certezas concretas, la joven describió la experiencia como una sensación que fue creciendo desde su interior y que terminó impulsándola a cambiar de rumbo: “En mi experiencia, lo que me trajo un poco a vivir acá y hacer la transición fue un pulso muy grande e interno”, explicó.
Momo Weich y su novia Ailu
La decisión tampoco fue sencilla porque, según relató, no tenía seguridad sobre qué iba a hacer ni cómo iba a ganarse la vida una vez que dejara atrás su vida anterior. Sin embargo, después de atravesar sus primeros miedos, sintió que las cosas comenzaron a acomodarse: “Si usaba solo la parte racional, quizás no daba el paso”, reconoció al explicar que en ese momento tuvo que confiar en algo que iba más allá de las certezas y los planes concretos.
La casa de barro que construyeron juntos
Una vez instalados en la zona de Los Hornillos, Momo Weich y Ailu pusieron en marcha uno de sus principales proyectos: la construcción de su propia vivienda. Durante tres años y medio trabajaron en una casa de 56 metros cuadrados, distribuida en dos plantas y realizada bajo los principios de la bioconstrucción, una forma de construcción que prioriza el uso de materiales naturales y reutilizables y busca reducir el impacto ambiental.
La casa de Momo Weich y su novia Ailu
La vivienda fue construida con la técnica de quincha, con paredes rellenas principalmente de paja aliviada y aislación tanto en los muros como en el techo. También fue pensada bajo criterios de bioclimatismo y está orientada hacia el norte para aprovechar el ingreso del sol, especialmente durante el invierno. En el interior predominan los pisos de madera y los tonos tierra, mientras que los grandes ventanales de doble vidrio permiten conservar la temperatura y tener una vista abierta hacia el entorno natural.
La vida de Momo Weich y Ailu vinculada a la bioconstrucción
El cambio de vida también se transformó en una nueva forma de trabajar para ambos. Momo Weich se dedica a tareas de jardinería, paisajismo, huertas y poda, mientras que Ailu forma parte de un equipo de bioconstrucción en el que trabaja en terminaciones, revoque y pintura. De esta manera, aquello que comenzó como una elección personal terminó vinculándose también con sus actividades cotidianas y su forma de generar ingresos.
Además, Momo Weich y Ailu comenzaron un proyecto propio para acompañar a personas interesadas en incorporar técnicas de bioconstrucción. Por el momento, los encuentros se realizan de manera virtual, aunque tienen como objetivo construir una cocina exterior y baños secos para poder organizar reuniones presenciales. A esto se suma Casa Pavoreal, una segunda vivienda que construyeron y que decidieron poner en alquiler. Así, lejos de la ciudad, la pareja encontró un lugar donde desarrollar sus propios proyectos.
También te puede interesar
-
La emoción de Julián Weich al despedir a Momo, su “hijo hippie” luego de su visita para su casamiento secreto
-
Así es la vida de Julián Weich a los 59 años: cuatro hijos, una extensa carrera y un amor que terminó en boda
-
La vida de Jennifer, la mexicana que se casó en secreto con Julián Weich: instalada en argentina desde hace 20 años y con negocio propio
-
El radical cambio de look de Momo Weich, el "hijo hippie" de Julián Weich