Charlotte Casiraghi, reina del casual chic: sus mejores looks
La hija de Carolina de Mónaco convirtió la elegancia sin esfuerzo en su sello personal. Con prendas clásicas, colores neutros y detalles minimalistas, es una de las royals que más influye en la moda europea.
Charlotte Marie Pomeline Casiraghi se codeó desde muy pequeña con el glamour y el estilo chic que distinguió a su abuela, la recordada Grace Kelly, y a su madre, Carolina de Mónaco (69). Sin embargo, la segunda de los hijos que tuvo la princesa con Stéfano Casiraghi supo crear su propio estilo y coronarse como “la reina del casual chic”.
Charlotte Casiraghi, reina del casual chic: sus mejores looks
A los 39 años, madre de dos hijos –Raphaël Elmaleh (13) y Baltasar Rassam (8)–, la “Embajadora de Chanel” desde 2020 supo ganarse un lugar muy destacado en el fashion europeo. Sencilla, natural y discreta pero con una sofisticación que resalta cada uno de sus looks, se convirtió en una referente indiscutida del mundo de la moda.
Su amor por los caballos la convirtió en una experta amazona que fue vestida por los más prestigiosos diseñadores. Según la moda, “Charlotte es la perfecta fusión entre tradición, herencia y modernidad”. Es sinónimo de elegancia sencilla y la muestra más fiel del “menos es más” que predican los maestros del mundo fashionista.
Charlotte Casiraghi deslumbró con su look total white
En Europa la destacan como “la mujer que marcó el inicio de una nueva generación royal que abre paso a un mundo más abierto”. Con un claro estilo sobrio y clásico domina el arte de la sofisticación natural, sin esfuerzos. Según el análisis de los entendidos, “ella combina el chic francés con un punto sobrio, muy contemporáneo”.
Charlotte no es una seguidora de tendencias sino que ella las adapta a su estilo y las impone. Es un claro ejemplo del estilo “effortless chic”, el arte de vestir elegante, natural y sofisticado sin parecer que ha pasado horas frente al espejo.
Charlotte Casiraghi se mostró con un vestido modelo Gaia de Rouje Paris, valuado en 215 euros
Y una de las claves fundamentales para lograrlo son las líneas clásicas, las prendas básicas de calidad, los cortes rectos y sencillos, el equilibrio entre lo formal y lo casual, y una paleta de colores neutros. Así lo demostró en sus últimas apariciones en el tradicional torneo hípico Longines Global Champions Tour de Montecarlo.
La hija de Carolina ama los tonos como el negro, blanco, azul marino y pasteles y no tiene en su guardarropas colores estridentes. A Charlotte tampoco le gustan demasiado las joyas; prefiere los detalles minimalistas, clásicos o de la estética vintage francesa. En pocas ocasiones luce joyas sencillas o piezas que representan simbolismos como cruces y algunas piedras preciosas en discretos aros.