En calefacción a leña, “doble combustión” suena a objetivo alcanzado. Sin embargo, para que el calor quede en casa y la leña rinda de verdad, hace falta algo más: combustión completa y masa térmica que almacene ese calor para entregarlo lentamente.
La doble combustión es un avance importante: vuelve a quemar parte de los gases que se irían por la chimenea. Pero no siempre alcanza, porque el objetivo no es solo quemar “mejor”, sino quemar todo lo que se pueda quemar y, además, guardar el calor dentro de la vivienda. Ahí entra en juego la combustión completa y el diseño de estufas de inercia térmica.
Hablamos de combustión completa cuando se cumplen las 3T: Tiempo, Temperatura y Turbulencia.
- Temperatura: la cámara debe superar ~1000 °C para oxidar también los gases residuales (incluido el monóxido de carbono).
- Tiempo y Turbulencia: el humo aún sin quemar debe ser sometido a turbulencia durante el tiempo suficiente para ser quemado; así extraemos todo el poder calórico de la leña y no contaminamos.
Ahora bien, garantizar solo combustión eficiente no genera confort ni ahorro. Si ese calor no se almacena en una batería térmica (masa de ladrillo cuidadosamente diseñada), igual se termina fugando por la chimenea. Por eso las estufas de inercia combinan contraflujo (los gases suben, chocan contra un techo, bajan, recorren un circuito, y después salen) con una batería de gran superficie interna que se debe cargar rápido, y que, al finalizar la combustión, libera el calor lentamente hacia el interior durante 12 a 24 horas.
En la práctica, esto significa que con un cajón de verdulería lleno de leña blanda (aprox. 12 kg) un dispositivo de inercia térmica puede mantener confortable una vivienda de ~100 m² durante media jornada sin volver a cargar. Además de ser más ecológico, es menos logística: menos hachado, menos fraccionamiento y menos traslados de leña.
Otra variable clave es la temperatura de chimenea: si, aun con el corazón a ~1000 °C, la salida se mantiene baja (≈60–150 °C), el calor se quedó adentro. Esa es la diferencia entre un equipo que impresiona en la llama y otro que calienta la casa y cuida el bolsillo. La eficiencia global depende tanto de cómo se quema como de cuánta masa absorbe y entrega ese calor.
En síntesis: la doble combustión ayuda, pero la vara real es combustión completa + batería térmica que se cargue rápido. Fuego intenso durante poco tiempo; calor suave durante muchas horas. Esa es la ecuación que convierte la leña en confort sostenible.
Contacto:
Carlos Ponticelli – Masa Térmica
www.masatermica.com
Instagram: @masa.termica
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