¿Cómo fueron tus inicios en la profesión?
Me recibí de Licenciada en Psicología en 2013, aunque mi camino comenzó mucho antes, cuando descubrí un profundo interés por comprender cómo nos construimos en vínculo con otros.
Mis primeros pasos fueron acompañando a infancias y adolescencias, y allí algo se volvió muy claro: detrás de cada niño/a hay adultos que también necesitan ser sostenidos, con sus dudas, historias y preguntas. Esa comprensión me llevó a profundizar en el trabajo con madres y padres. La formación en Disciplina Positiva y, especialmente, el encuentro con la teoría del apego marcaron un antes y un después en mi vida personal y profesional.
Sin embargo, fue el nacimiento de mis hijas lo que transformó todo. La teoría dejó de ser solo un marco conceptual para convertirse en una guía viva. Comprendí que somos en los vínculos, que los niños/as se sienten y se organizan a partir de cómo son mirados y sostenidos.
Hoy acompaño a familias desde ese lugar: entendiendo que cada proceso es, ante todo, profundamente humano.
¿De qué manera acompañás a las familias y podés ayudarlas?
El desarrollo emocional ocurre en el vínculo. Por eso, mi abordaje es vincular y parentofilial. Trabajo con niños, niñas y adolescentes, pero también con sus figuras de apego, a través de procesos personalizados que buscan fortalecer la conexión emocional.
No ofrezco recetas ni soluciones rápidas. Propongo espacios donde los adultos puedan comprender a sus hijos y también mirarse a sí mismos, construyendo la posibilidad de ser una base segura: disponible, sensible, capaz de alojar lo que el niño necesita. También coordino talleres virtuales donde la teoría se vuelve experiencia, y donde criar deja de ser aplicar técnicas para convertirse en sostener un vínculo.

¿Cuál es tu diferencial?
Creo que hoy, quienes criamos, estamos sobrecargados de información, y eso muchas veces nos desconecta de nuestros propios saberes. Mi diferencial está en no sumar exigencias, sino ayudar a recuperar la confianza. Porque criar no es seguir indicaciones, es construir un vínculo. Y cuando un niño/a se siente sentido por sus figuras de apego, vive y crece con seguridad.
¿Qué más esperás lograr a través de lo capitalizado tanto en lo profesional como en lo personal?
Acompañar a más familias sin perder lo esencial: la cercanía, la ternura y la presencia real. Deseo que cada madre y cada padre se sientan menos solos, y que la crianza pueda vivirse como un camino compartido.
Todo lo vivido me permitió llegar a este presente con una mirada más compasiva, más consciente y más amorosa. Y eso es, para mí, lo verdaderamente valioso.
Marisol Bakota | Lic. en Psicología. Mat N° 6594
03462 15365516
[email protected]
IG: @lic.marisolbakota
Web: lic-marisolbakota.tiendup.com
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