miércoles 15 de abril del 2026
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Así es la casa de Evangelina Salazar que vendió para apoyar a Palito Ortega: estilo francés, lujosa y pensada para su familia

Durante sus años en Miami, los Ortega armaron un hogar a su medida, en una etapa que después tomaría otro rumbo.

Palito Ortega y Evangelina Salazar
Palito Ortega y Evangelina Salazar | Twitter

La casa que Evangelina Salazar y Palito Ortega tuvieron en Coral Gables no era solo una residencia lujosa en Miami: estaba pensada alrededor de una idea muy concreta de familia. En la entrevista que CARAS publicó en 1995, la propia Evangelina contó que la habían construido ellos mismos, “haciendo un sacrificio muy grande”, con el sueño de tener un lugar capaz de reunir a todos sus hijos. También mencionó que vivían allí desde 1988, después de haberse instalado en Miami en 1985, y que la propiedad estaba valuada en unos dos millones de dólares.

Evangelina Salazar y Palito Ortega: una residencia pensada para la vida familiar

La escala de la casa ayuda a entender esa lógica. Según detalló, tenía siete cuartos con baños privados, dos habitaciones de servicio, sala de juegos, cocina amplia, comedores, cuarto de huéspedes y un family room. No era una casa resuelta solo para deslumbrar, sino una vivienda pensada alrededor de la vida diaria de una familia numerosa. De hecho, Evangelina Salazar explicó que esa característica también dificultaba la venta, porque no respondía del todo a lo que solían buscar los compradores estadounidenses: era una casa hecha a medida de sus necesidades.

Así era la casa de Evangelina Salazar y Palito Ortega en Miami
Muebles clásicos, brillos metálicos y una impronta señorial definían el comedor principal.

Entre las imágenes publicadas junto a la nota de CARAS aparece un interior de impronta clásica, con referencias francesas y una visión muy noventosa del lujo. En el comedor se ven sillas de inspiración Luis XV, mesas de madera tallada, tapizados claros, piezas decorativas y cortinados largos hasta el piso. En otros sectores hay bibliotecas empotradas, lámparas de cerámica y un dormitorio amplio. A eso se suma una galería con columnas, muebles blancos de exterior y una piscina rodeada de palmeras, una postal muy alineada con la vida residencial de alto nivel en el sur de Florida.

Así era la casa de Evangelina Salazar y Palito Ortega en Miami
Entre sillones claros, columnas y palmeras, la residencia mostraba su perfil más residencial. // CARAS

La casa también se entiende mejor cuando se mira el entorno. Coral Gables es una ciudad planificada de Miami-Dade, conocida como “The City Beautiful”, y reconocida por su arquitectura Mediterranean Revival, con influencia española e italiana, plazas, fuentes, avenidas arboladas y residencias señoriales. En ese marco, la propiedad de Evangelina Salazar y Palito calzaba perfecto: grande, clásica y con un aire entre señorial y familiar.

La decisión de Evangelina Salazar y Palito Ortega detrás de la venta

Pero la venta no estuvo vinculada a una simple mudanza, quedó atada al momento político de Ortega. Para entonces, Palito ya había sido gobernador de Tucumán entre 1991 y 1995, en una etapa marcada por su alianza con Carlos Menem y por ese pasaje tan propio de los noventa entre la popularidad y la política institucional. En la entrevista para CARAS, Evangelina lo resumía con claridad: él ya no podía ser reelecto en Tucumán y tampoco acompañaría a Menem como vicepresidente, por lo que había decidido continuar su actividad política en Buenos Aires, por eso resolvieron dejar Miami.

Así era la casa de Evangelina Salazar y Palito Ortega en Miami
La galería abierta a la piscina resumía el costado más luminoso y relajado de la casa. // CARAS

Ahí la casa deja de ser una simple mansión de revista y se vuelve el reflejo de una decisión más profunda. Evangelina explicó que querían comprar una propiedad en Capital Federal porque lo principal para ella era poder estar con toda su familia, acompañar a su marido y tener a sus hijos cerca. Incluso cuando le preguntaron si le costaría dejar esa residencia, respondió que no, dado que la prioridad estaba puesta en la vida familiar y en la etapa que venía

Así era la casa de Evangelina Salazar y Palito Ortega en Miami
Bibliotecas empotradas, tapizados suaves y detalles clásicos marcaban el tono de los interiores. // CARAS

Por eso, más que una postal de riqueza, la casa de Evangelina Salazar en Coral Gables aparece hoy como el retrato de una época: la del ascenso político de Palito Ortega, la vida en Miami y una residencia grande, clásica y familiar que terminó quedando al servicio de una decisión mayor.

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