La hidratación cumple un rol clave en la salud general del organismo, y la voz no es la excepción. Las cuerdas vocales necesitan mantenerse húmedas para vibrar correctamente. Cuando existe deshidratación, estas estructuras pierden flexibilidad, lo que aumenta el esfuerzo al hablar o cantar y favorece la aparición de cansancio, molestias e incluso lesiones vocales.
Para cuidar la voz, es importante comprender que existen dos tipos principales de hidratación: la hidratación indirecta y la hidratación directa.
La hidratación indirecta se logra a través de la ingesta de agua. Beber líquidos de forma regular durante el día permite que el cuerpo mantenga un buen equilibrio hídrico y que la laringe conserve la humedad necesaria para su correcto funcionamiento. Se recomienda tomar pequeños sorbos, especialmente cuando se utiliza la voz de manera prolongada. Además, es fundamental estar bien hidratados aproximadamente una hora y media antes de comenzar a hablar, cantar o realizar una actividad vocal intensa, para que el agua ingerida llegue a la laringe y pueda cumplir su función protectora. No se trata solo de tomar agua cuando aparece la sensación de sequedad, sino de sostener una hidratación constante. De esta forma, las cuerdas vocales vibran con mayor facilidad, disminuye el esfuerzo y se reduce el riesgo de fatiga vocal.
Por otro lado, la hidratación directa se puede realizar mediante la nebulización, que consiste en inhalar el vapor generado por un nebulizador. Este vapor humedece las vías respiratorias y el aparato fonador, favoreciendo el confort vocal. La nebulización es útil tanto antes de utilizar la voz como después de una jornada exigente, ya que contribuye a la recuperación de las cuerdas vocales.
También existen alternativas caseras para lograr este efecto, como realizar vahos con una olla de agua caliente e inhalar el vapor cubriendo la cabeza con una toalla, siempre con precaución. Otra opción es aprovechar el vapor de una ducha caliente durante algunos minutos.
Estas prácticas ayudan a mantener las mucosas hidratadas, mejoran la sensación de bienestar vocal y favorecen un funcionamiento más saludable de la voz.
En conclusión, la hidratación es una herramienta sencilla pero fundamental para el cuidado vocal. Beber agua de forma regular y complementar con métodos de hidratación directa permite proteger la laringe, optimizar el rendimiento vocal y prevenir la fatiga.
Jimena Mancinelli
Lic. en Fonoaudiología – MAT Nº 1569/2
Instagram: @fonojime.voz
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