Cuando vemos un partido de la Selección Argentina de Fútbol, solemos pensar en táctica, entrenamiento, talento y preparación física. Pero, gran parte del rendimiento ocurre lejos de las cámaras. Detrás de cada jugador existe otro trabajo igual de importante que poco se ve: el entrenamiento invisible.
Muchas veces creemos que el rendimiento se construye únicamente entrenando más. Sin embargo, gran parte del resultado ocurre fuera de la cancha: en cómo dormimos, cómo nos hidratamos, cómo nos alimentamos y cómo recuperamos el cuerpo. Porque en el deporte de élite no solo importa el entrenamiento físico, sino también todo lo que permite que el cuerpo pueda sostener ese esfuerzo.
La nutrición, la hidratación, el descanso y el timing alimentario forman parte de una estrategia silenciosa que impacta directamente en la energía, la recuperación muscular, la prevención de lesiones y el rendimiento dentro de la cancha. Cada decisión influye en cómo responde el cuerpo antes, durante y después de la competencia.
A esto se lo conoce como entrenamiento invisible: todos aquellos hábitos que, aunque muchas veces no se ven, pueden marcar la diferencia en el rendimiento de un deportista.
En equipos de alto rendimiento como la Selección Argentina, la nutrición forma parte de la preparación diaria y se trabaja de manera completamente individualizada. Aunque se trate de un plantel, no todos los jugadores tienen las mismas necesidades, ya que cada cuerpo responde distinto según la posición en la cancha, la carga de entrenamiento, el tiempo de juego, el historial de lesiones e incluso la tolerancia digestiva de cada deportista.
Por eso, detrás de cada concentración y cada partido existe una planificación coordinada entre nutricionistas, médicos, preparadores físicos y cuerpo técnico. El trabajo interdisciplinario permite ajustar estrategias para optimizar el rendimiento y favorecer la recuperación en cada instancia de la competencia.
Además, el plantel debe adaptarse constantemente a cambios de horarios, viajes, modificaciones en las rutinas y diferencias climáticas. En ese contexto, la alimentación y la hidratación cumplen un rol fundamental para ayudar al cuerpo a sostener el rendimiento, reducir el desgaste físico y acelerar la recuperación entre partidos.
El timing alimentario también se vuelve clave. Ahora bien, ¿Qué es el timing? No solo importa qué se come, sino cuándo se come. La planificación de las comidas y colaciones antes y después de entrenamientos o competencias puede influir directamente en la disponibilidad de energía, la recuperación muscular y el rendimiento dentro de la cancha.
Aunque asociamos estas estrategias al deporte profesional, el entrenamiento invisible también existe en quienes entrenan después del trabajo, corren una carrera o simplemente buscan sentirse mejor. Porque el rendimiento no empieza cuando arranca el partido, sino en los hábitos que sostenemos todos los días.
Más información:
Web: https://nutricionsofiaottaviano.com/
Instagram: https://www.instagram.com/nutricionista.so
“El objetivo máximo que me mueve es brindar una ayuda real y humana”
“La migración no es solo un cambio de país, es una transformación personal”
Leonardo Merlos: el ojo argentino que se abrió camino en la escena editorial internacional
“Creo que el vínculo es una parte esencial de cualquier proceso de crecimiento”
“Comerás flores”: El libro del que todos hablan
Horóscopo de la semana: qué le espera a cada signo del 8 al 14 de junio
La nueva vida de Carolina Prat a los 57 años: clases de historia, bio arquitectura y diseño de muebles