María José Naranjo, ¿cómo fueron los inicios de Mundo Naranja?
Desde niña supe que quería ser maestra. Al elegir una carrera, dudé entre psicología y educación, y encontré un punto de encuentro en mi formación como licenciada en Educación, con especialidad en Psicopedagogía. Mis inicios estuvieron ligados al ámbito de la discapacidad, pero fue mi propia maternidad (y especialmente maternar lejos de mi país) lo que redirigió profundamente mi camino profesional.
A los 23 años me vine de Chile a vivir a Argentina y, cuatro años después, me convertí en mamá. De pronto me vi lejos de mi red de origen, con una bebé en brazos y necesitando tribu. Conocí a otras mamás en un espacio de gimnasia posparto, que se transformaron en mi primera red: mujeres que, como yo, buscaban sostén, compañía y un espacio amoroso para sus hijos/as. De ese encuentro surgió la idea de armar un pequeño grupo de bebés para que jugaran y estuvieran al cuidado de una maestra mientras sus mamás retomábamos nuestras actividades. Me propusieron ser esa maestra y así comenzó todo: primero, en mi casa, con mi hija y dos bebés más, y luego como un proyecto que fue creciendo junto a mi familia.
Así nació Mundo Naranja: desde una necesidad real, profundamente ligada al hogar, al cuidado amoroso, al vínculo y al acompañamiento respetuoso. Con el tiempo, y con la llegada de mi segunda y tercer hijo, creció aún más y esa intuición se consolidó también desde lo teórico, inspirada en miradas pedagógicas que confían en las capacidades de cada niño y lo reconocen como protagonista de su desarrollo.

¿Cuáles son los servicios que brindan?
Actualmente, aquel pequeño grupo de bebés en el living de mi casa se transformó en un jardín que acompaña a niños y familias desde sala de bebés hasta los 5 años. Una propuesta que prioriza el respeto por los tiempos, el juego, el asombro como vehículo de aprendizaje, el adulto como guía y la construcción de entornos que permitan desplegar las capacidades de cada niño/a.
¿Cuáles son sus diferenciales en el rubro?
Lo que nos destaca es justamente ese origen: un proyecto que nació del corazón de una mamá y nunca perdió esa esencia. Más que un espacio educativo, buscamos ser una red, un segundo hogar. Mundo Naranja es una comunidad viva, y ese sentido de pertenencia, junto con la conciencia con la que acompañamos las infancias, es lo que marca nuestra identidad.
Hoy mis hijos ya no están en el jardín (mi hijo menor egresó hace dos años), pero siguen estando en cada rincón, en cada decisión y en su escencia. El jardín es, para mí, un hijo más.
Esta construcción conjunta con mi familia, el equipo y cada familia que formo parte, es lo que me permitió conciliar maternidad y trabajo. Mis hijos crecieron allí: tomaron la teta, fueron porteados, estuvieron en brazos de maestras amorosas y, sobre todo, me tuvieron cerca para verlos crecer y en este espacio, encontré a mi tribu, a mi familia.
Si comenzaras nuevamente, ¿qué harías diferente?
Si volviera a empezar, confiaría más en mis tiempos y en mi intuición. Emprender, maternar y migrar es un gran desafío, pero también una oportunidad de crear algo con sentido y trascendencia.
Datos de contacto:
Web: www.mundonaranja.org
Dirección: Julián Álvarez 1283, Palermo.
Tel: +54 11 4535 2121
Los comentarios por la extraña aparición televisiva de Facundo Moyano
Paris Fashion Week Verano 2027: outfits que realmente se pueden llevar si amas las tendencias
Yanina y Diego Latorre: cómo se conocieron y cómo nació una historia de amor que lleva décadas