En el mes del “amor”, quiero hablarte del famoso “amor romántico”, y lo difícil que es sacarnos de la cabeza todo lo que hemos aprendido desde la niñez. “Encontrarás el príncipe azul”, “será mágico”, “cuando sea amor lo vas a saber”, “amor a primera vista”, y el tan deseado “felices para siempre”.
La verdad es que conseguir una pareja estable y duradera no es tan fácil como lo vemos en las películas de Disney o en películas románticas.
Si bien cuando conocemos a una persona tenemos una etapa de “enamoramiento”, este momento no dura para siempre; en los primeros meses todo es novedoso, lindo, divertido, el famoso “color de rosa”, y después con el paso del tiempo vamos conociendo nuestras diferencias, gustos, disgustos. Si logramos superar esta etapa aparece el amor “real”.
Es el momento donde elegimos estar con la otra persona, más allá de las cosas que no nos gustan tanto pero aceptamos del otro y, lo más importante, es que lo ELEGIMOS, no nos lo impone nadie.
Es ahí donde caemos en la realidad de que no todo es como nos enseñaron, o lo que consumimos en nuestra niñez o nuestra adolescencia.
Hoy quiero que desmitifiquemos todas estas inseguridades que nos fueron inculcando. Que el amor no tiene por qué ser monogámico, heterosexual, impuesto, que sí o sí tenés que tener pareja. Todo este mundo de fantasía te hace pensar que no valés si no estás con alguien, que está mal estar solo, que algo te falta, que estás incompleto.
¿Te cuento un secreto? Vos valés por vos mismo, no por el otro.
Y… tu media naranja ¿dónde está?
Pensemos, ¿queremos una media naranja? ¿existe realmente alguien IGUAL a vos, con quien no tengas diferencia alguna, que no peleen por nada en el mundo, que todo sea perfecto? Pero, te hago otra pregunta, ¿qué es perfecto, qué es normal? Es todo lo que nos han hecho creer que lo es, lo que la “sociedad” nos impuso toda la vida.
Hay parejas disparejas, es decir, no siempre son un par; pueden ser heterosexuales, homosexuales, triejas, cuatriejas, todo es válido mientras sepan sus límites, mientras conozcan su contrato de pareja.
El amor tiene que ser compañero, elegido, y puede cambiar con el tiempo; puede ser para siempre como no; puede ir transformándose en algo diferente, mejor, o no, pero la elección es tuya. Es trabajoso, no es ideal, pero no tiene por qué serlo.
Creemos vínculos que nos hagan bien, un amor compañero.
Dra. Yasmín Marrapodi Blanco
MN 162204
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