Yamila Tuvo nació en la Patagonia Argentina. Ese hermoso paisaje le despertó un sinfín de sensaciones e ideas. Se formó en diseño de interiores, pero experimentar con todo tipo de materiales como madera, vidrio y metales es algo con lo que convivió desde pequeña.
¿Cómo surgió Sin fin?
Quería encontrar nuevas formas de realizar objetos, buscar posibilidades que estén fuera de los parámetros de creación en serie. La joyería tiene un nivel de detalle increíble, tanto que volví a conectar con cosas tan simples como las plantas del jardín.
¿Siempre elegís los mismos materiales?
La materia prima cambia; no tengo ideas fijas a la hora de decidir si una flor va a ser un collar, un aro o parte de una prenda textil. Es una actividad dinámica efímera, por eso siempre descubro nuevos usos y formas que aplico en cada pieza.
¿Qué crees que representa tu marca?
Lucir una pieza Sin fin es mucho más que tener cualquier pieza de joyería: es armonía, conectarte con lo natural. Lo que distingue a la marca es que las piezas son únicas y exclusivas, no existen dos iguales. Es una experiencia sensible.
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