A veces la vida nos lleva por caminos que no elegimos y, sin darnos cuenta, encontramos refugio en lugares inesperados. En mi caso, ese refugio estuvo en una aguja, un ovillo y una puntada. El tejido llegó a mi vida hace más de 22 años, pero con el tiempo descubrí que significaba mucho más que aprender una técnica o crear algo con mis manos.
Hubo un momento en el que necesitaba volver y encontrarme conmigo misma. Estaba atravesando un momento difícil, de esos en los que todo parece pesar un poco más. Y fue justamente ahí cuando el tejido se convirtió en mi cable a tierra. Sentarme a tejer, concentrarme en una secuencia de puntos y ver cómo, poco a poco, aparecía algo que antes no existía, me ayudaba a ordenar mis pensamientos y encontrar un momento de calma.

Para mí, tejer es una forma de terapia. No porque resuelva mágicamente los problemas, sino porque me permite hacer una pausa, desconectar del ruido y volver al presente. Cada puntada requiere atención, paciencia y constancia. Y quizás, sin buscarlo, esas mismas cualidades también empiezan a enseñarnos a transitar la vida de otra manera.
Por eso creo profundamente que nunca debemos subestimar un hobby. Algo que comienza como curiosidad, entretenimiento o simplemente ganas de aprender puede terminar transformándonos. Puede convertirse en una herramienta para descubrir capacidades que no sabíamos que teníamos, en una forma de expresarnos, en un espacio para conocer personas y, por qué no, en una nueva oportunidad laboral.

En mi caso, aquel hobby también se convirtió en un emprendimiento. Me permitió crear ImaginaloACrochet, compartir lo que sé, enseñar, vender mis trabajos y materiales y construir una comunidad maravillosa alrededor del tejido. Pero antes de convertirse en proyecto, el crochet fue para mí un lugar donde volver a respirar y sentir que podía seguir adelante.
Hoy, cada vez que alguien me cuenta que empezó a tejer gracias a algo que vio en ImaginaloACrochet, siento que ese hilo conductor se multiplica. Porque quizás esa persona no esté buscando solamente aprender a hacer un punto: quizá esté buscando un momento para sí misma, una nueva motivación o simplemente una pequeña pausa en medio de su día.

Y eso es lo que más me gusta del tejido: nunca sabemos hasta dónde puede llevarnos una simple puntada. A veces puede convertirse en un producto, en un emprendimiento o en una profesión. Y otras veces, puede convertirse en algo todavía más importante: una manera de volver a nosotros mismos.
Instagram: @imaginaloacrochet
Mail: [email protected]
Celu: 1167216859
Ubicación: Vte. López/San isidro- Buenos Aires, Argentina
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