lunes 07 de septiembre del 2026

¿Y si el centro no hubiera dejado de ser atractivo?

La transformación de las ciudades, el auge de las compras online y los nuevos hábitos de vida están redefiniendo la manera en que habitamos, trabajamos y consumimos. El desafío ya no es recuperar los antiguos downtown, sino transformarlos en barrios urbanos, mixtos, verdes y habitables.

¿Y si el centro no hubiera dejado de ser atractivo?
¿Y si el centro no hubiera dejado de ser atractivo? | CONTENT CARAS LIKE
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¿Y si el problema no fuera que la gente dejó de querer el centro, sino que el centro dejó de ofrecerle a la gente lo que hoy necesita?

Durante décadas, las ciudades organizaron sus centros alrededor del comercio, las oficinas y el movimiento diario de personas. El centro era el lugar al que había que ir.

Pero hoy podemos comprar desde el teléfono, trabajar parcialmente desde casa, recibir productos en la puerta y elegir dónde queremos vivir en función de otros valores: verde, tranquilidad, espacios abiertos, seguridad, servicios, gastronomía, recreación, cercanía y calidad de vida.

¿Y si el centro no hubiera dejado de ser atractivo?

Entonces aparece una paradoja: tenemos centros urbanos extraordinariamente bien ubicados, con infraestructura, transporte —en algunas ciudades—, edificios, servicios y patrimonio, pero cada vez más personas prefieren vivir en la periferia.

Y mientras tanto, el comercio tradicional también está cambiando. Un negocio ya no necesita necesariamente una enorme vidriera sobre una calle de alto tránsito para vender. Las redes sociales, el e-commerce y los nuevos formatos logísticos permiten trabajar desde superficies mucho menores y llegar a un público muchísimo mayor.

Esto ya está generando procesos de reconversión. ¿Por qué construir cada vez más ciudad hacia afuera cuando tenemos una ciudad ya construida que podemos recuperar, transformar y volver a habitar? Precisamente para volver a llevar habitantes a esas zonas.

¿Y si el centro no hubiera dejado de ser atractivo?

No se trata de intentar que el centro vuelva a ser lo que era. Se trata de conseguir que sea algo nuevo.

Un lugar donde la gente viva, trabaje, compre, estudie, se encuentre, haga deporte, salga a comer, pasee y tenga espacios verdes, todo a pocos minutos de su casa.

Una especie de barrio vertical y mixto.

Edificios que hoy tienen oficinas podrían reconvertirse parcialmente en viviendas.

Locales comerciales demasiado grandes podrían transformarse en viviendas, estudios profesionales, espacios gastronómicos, coworking, servicios o espacios culturales.

Las calles podrían recuperar al peatón.

Las terrazas podrían convertirse en espacios verdes.

Los estacionamientos podrían tener nuevos usos.

Los grandes edificios podrían incorporar amenities que antes estaban exclusivamente en los barrios privados.

Y acá aparece algo muy interesante para analizar: el centro puede volver a ser atractivo justamente porque tiene algo que la periferia muchas veces no puede reproducir: ubicación, infraestructura y una ciudad construida alrededor.

¿Y si el centro no hubiera dejado de ser atractivo?

La tendencia hacia desarrollos de usos mixtos y servicios próximos a la vivienda está muy vinculada, justamente, con esta idea de una ciudad más caminable y de proximidad.

Quizás no estamos asistiendo a la muerte de los centros urbanos. Quizás estamos asistiendo al nacimiento de una nueva manera de habitarlos.

El centro que viene: ¿estamos preparados para volver a vivir en el corazón de las ciudades?

 

Gabriela Ortiz de Urtina

Ortiz de Urbina Propiedades

 

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