lunes 10 de agosto de 2020
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CELEBRIDADES | 10-02-2016 09:26

Flavio Mendoza, ensu paradisiaco refugio

“Estoy listo para ser padre”. Galería de fotos

Es difícil ubicarlo. Para llegar a su exclusivo refugio hay que salir de Mar del Plata, en donde todas las noches presenta en el Estadio Arena “Stravaganza. Estados del Tiempo” junto a cincuenta artistas en escena. Tomar la ruta, un camino de tierra y, después de veinte kilómetros llegar a la tranquera que anuncia la entrada a un verdadero paraíso bautizado por su dueño, Rafaelito de Oliviera Cézar, El Reparo. Arboles de todas las especies y colores. Flores. Establos con los mejores exponentes pura sangre. Un torreón como los de la Francia medieval. Una gran capilla. Garage en los que descansan carrua-jes y autos con viejas historias de la época dorada de la Argentina. Jardines que mucho se asemejan a los de Versalles con interminables hileras de fuentes. Hasta llegar al casco original de la fastuosa estancia, un castillo neogótico, con  torres, miradores, columnas con capiteles traídos de Túnez y dos gigantescos leones que anuncian la llegada a la entrada principal.

“¡Bienvenidos a mi humilde morada!”, bromea Flavio Mendoza (41), el bailarín, coreógrafo, director artístico y ahora también productor de sus espectáculos, a quien le gusta el lujo, la ropa y los buenos autos. Pero quien también confiesa, “Siento que estoy en medio de un paraíso. Después de un año bastante movidito necesitaba venirme al medio del campo. Lejos de todo el ruido. Me gusta mucho la ciudad pero también soy ecológico. Amo la Naturaleza y me conecta mucho con lo terrenal. Un amigo me prestó este refugio, muy francés, con una mixtura de arquitectura, cuadros y estatuas, y estoy feliz. Acá me distiendo y disfruto mucho. Aunque aclaro que sólo por estos meses porque no soy pájaro para jaula de oro”, aclara con una de sus carac-terísticas carcajadas. Igual la metáfora le sienta muy bien. Porque en ese paisaje de ensueño más se parece a un príncipe que, finalmente, encontró su “lugar en el mundo”.

“Yo soy glamoroso sólo en mi trabajo. En la vida diaria soy más relajado. Disfruto lo familiar y busco estar rodeado de gente que me contiene. ¡Soy más de milanesa y puré que de caviar! Parezco excéntrico pero soy muy sencillo. Creo que este costado glamoroso lo saqué de mi abuela Telma que con 85 años se pinta los labios para salir a regar las plantas…”, reconoce lejos de mostrar un costado minimalista. Igual todo se lo ganó, recorriendo un largo camino desde que abandonó el circo en su Nogoyá natal. Hoy tiene bajo su responsabilidad y producción tres espectaculares shows (dos en Carlos Paz y uno en Mar del Plata, por el que ganó un “Estrella de Mar“) y ya está ensayando su nuevo y gran desafío: “Franciscus” (la vida de San Francisco de Asís, un megamusical que estrenará en marzo en Buenos Aires, con 50 artistas, 12 músicos y pantallas gigantes en las que se proyectarán filmes).

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