El universo privado de Juliana Awada genera interés constante. Entre sus proyectos, la huerta y sus viajes, la empresaria suele mostrar postales de sus refugios favoritos. En esta oportunidad, las historias de su cuenta oficial reflejaron una serie de días de descanso en el litoral argentino, más precisamente en el histórico Palacio Santa Cándida, un sitio que combina arquitectura antigua, vegetación tupida y una cercanía directa con el agua que redefine el concepto de desconexión.
Juliana Awada: Un refugio histórico rodeado de verde
El lugar elegido por Juliana Awada se destaca por una construcción principal que exhibe una impronta arquitectónica única, con detalles de época que transportan a otro siglo. Las fachadas están cubiertas por mantos de hiedra verde que trepan por los muros y las torres laterales, integrando el edificio con la naturaleza circundante. Las galerías amplias, los ventanales altos con marcos de madera y las texturas despintadas por el paso del tiempo aportan una estética rústica y señorial a la vez.
En el exterior, los jardines se extienden en hectáreas de parque cuidado con césped impecable, árboles añosos y senderos diseñados para caminatas matutinas. Las vistas panorámicas hacia la costa permiten apreciar atardeceres despejados donde el cielo naranja se fusiona con las siluetas de la arboleda típica de la región. Allí, las tardes transcurren entre caminatas tranquilas y charlas al aire libre.
Actividades al aire libre y contacto directo con el agua, los elegidos de Juliana Awada
El predio ofrece múltiples alternativas para aprovechar el paisaje litoraleño. Las lagunas y espejos de agua cercanos invitan a realizar travesías en kayak, una de las actividades que Juliana Awada practica durante sus estancias para explorar la zona desde otra perspectiva. Navegar entre los árboles sumergidos y la vegetación acuática forma parte de la rutina diaria de relax.
Asimismo, los espacios exteriores funcionan como el escenario ideal para reuniones sociales. Largas mesas imperiales montadas sobre el césped, decoradas con mantelería de lino blanco, caminos de fieltro con guardas tradicionales, vajilla fina y centros de mesa armados con ramas secas y flores sutiles. Los detalles artesanales reflejan el estilo clásico que caracteriza a la empresaria en cada evento que organiza.
El interior y el calor de hogar por Juliana Awada
Si bien la estructura exterior mantiene un perfil imponente con torres y elementos de inspiración clásica, los espacios de convivencia priorizan la comodidad y la calidez. Las luces cálidas encendidas al caer la tarde iluminan los arcos de entrada y proyectan una atmósfera íntima sobre los pisos de ladrillo y piedra.
Entre mates, risas compartidas y postales de baja intervención digital, este rincón entrerriano se transforma en el refugio perfecto. Rodeada por Pomi Baker y su círculo íntimo, Juliana Awada encuentra allí el equilibrio justo: un espacio donde el tiempo parece detenerse y la belleza simple de estar juntos se convierte en el verdadero lujo de cada viaje.
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