Lejos del ruido urbano y la velocidad de la era digital, el cottagecore irrumpió como un estilo de vida que celebra lo simple, nostálgico y artesanal. Nacido como una tendencia de moda caracterizada por tejidos naturales, estampados botánicos y siluetas relajadas, este movimiento se mudó de inmediato al diseño de interiores. Hoy, decorar bajo esta filosofía significa transformar cada espacio en una cabaña de cuento de hadas: un santuario cálido donde predominan la madera gastada por el tiempo, la cerámica hecha a mano, la vajilla heredada y la luz cálida que invita a habitar el presente con calma.
Aunque sus raíces están vinculadas a la idealización de la vida rural y a una estética nostálgica, el cottagecore encontró su gran impulso en las redes sociales, especialmente durante la pandemia. En un contexto marcado por el aislamiento y la incertidumbre, las imágenes de jardines, huertas, recetas caseras y actividades artesanales comenzaron a ganar popularidad como una forma de imaginar una vida más pausada, en contacto con la naturaleza. Taylor Swift fue una de las figuras que contribuyó a llevar ese universo al mundo digital con el lanzamiento de Folklore, un álbum atravesado por referencias visuales y narrativas campestres.
La tendencia cottagecore en la moda: los mejores looks de Pampita, Camila Marrone y Juliana Awada
El cottagecore trasciende los límites de las redes sociales para instalarse firmemente en el streetstyle y en los armarios de referentes de estilo. Las famosas adoptan con fuerza esta corriente que celebra la simplicidad y el retorno a la naturaleza. Esta marea romántica propone un refugio estético donde los vestidos etéreos y los detalles artesanales mandan en cada aparición pública, transformando por completo las calles y los destinos de descanso.
Las figuras del espectáculo reinterpretan la estética campestre con improntas muy personales y sofisticadas que marcan el pulso de la moda actual. Camila Morrone deslumbra con un romántico vestido largo de gasa transparente en tono blanco crema, adornado con un delicado estampado floral en tonos rosados y verdes. El diseño presenta un escote en V profundo con un lazo rosa central, mangas cortas estilo mariposa y una falda escalonada con volantes que añade volumen y movimiento.
Por su parte, Pampita luce un vestido midi en tono amarillo suave, con tirantes finos, escote halter y un llamativo dobladillo festoneado que destaca por sus complejos bordados artesanales y coloridos de flores y loros, complementado con sandalias bajas tipo ojotas y anteojos de sol oscuros.
En tanto, Dolores Barreiro opta por un vestido largo de color amarillo intenso con mangas largas, escote en V y un detalle de argolla central con cut-outs en la cintura, acompañado de una falda de silueta fluida con un voluminoso volante en el dobladillo y una bolsa de tela rayada de compras.
Esta corriente estética idealiza la vida rural y agrícola, traduciéndose en el universo de la moda mediante prendas que evocan una existencia apacible y conectada con el entorno natural. Nace como un refugio frente al vértigo contemporáneo, popularizándose masivamente en plataformas digitales hasta consagrarse en el street style más exclusivo y codiciado. Las claves del movimiento apelan a la nostalgia a través de texturas nobles, siluetas desestructuradas y una paleta cromática inspirada directamente en los colores luminosos de la campiña.
Otras adeptas a esta corriente son Juliana Awada y Gabriela Sabatini. A la ex Primera Dama se la pudo ver en sus redes sociales caminar descalza por senderos verdes luciendo un vestido largo blanco de tirantes finos con delicados detalles de encaje y transparencias que recuerdan a un camisón vintage, complementado con una cesta de mimbre tipo shopper.
Asimismo, Gaby Sabatini aporta su impronta con un vestido midi de tirantes finos en un suave tono amarillo, delicadamente estampado con pequeñas flores azules y amarilla, un corpiño ajustado con ligero drapeado y una falda fluida de dobladillo asimétrico. Para dominar este estilo sin caer en disfraces, resulta indispensable priorizar el uso de tejidos naturales como el lino y el algodón, incorporar accesorios artesanales de mimbre o paja y apostar por la total fluidez de las prendas.
Del mundo fashion al interiorismo
El cottagecore propone un regreso a lo esencial. La idea central consiste en recrear la atmósfera de una cabaña rural dentro de cualquier hogar, sin importar si este se encuentra en medio de la ciudad o en una zona suburbana. Las claves de estilo se apoyan en pilares muy concretos:
*Materiales nobles: La madera maciza, la piedra natural y el hierro forjado son absolutos protagonistas.
*Textiles cálidos: Predominan el lino, el algodón y las mantas tejidas a mano.
*Objetos con historia: La vajilla de cerámica artesanal, los muebles restaurados y los accesorios vintage ocupan un lugar central en la escena.
*Conexión con el verde: Las plantas de interior, las flores frescas en floreros de vidrio y las huertas integradas completan la experiencia visual.
De Natalia Oreiro a Carola del Bianco: las famosas que eligen el encanto rural
El universo de las celebridades muestra cómo esta corriente se adapta a diferentes estilos de vida. Desde cocinas cerradas hasta proyectos enteros dedicados al diseño sustentable, la impronta campestre se multiplica. Natalia Oreiro demuestra que las modas cambian al dejar atrás los espacios integrados para inclinarse por las cocinas cerradas y funcionales, un sello típico de las casas de campo de antes. La actriz prioriza la calidez de un espacio íntimo donde cocinar se convierte en una experiencia pausada, rodeada de alacenas de madera y detalles artesanales que priorizan la comodidad familiar por encima de la ostentación.
La modelo Carola del Bianco traslada el espíritu campestre directo a su hogar, donde la madera rústica, la presencia de leña y los elementos de época conviven en perfecta armonía. Su cocina y sus espacios comunes respiran un aire vintage auténtico, integrando detalles de granja que refuerzan esa conexión profunda con la naturaleza y la vida simple.
En tanto Agustina Cherri encaró la transformación integral de su propiedad que compró hace tres décadas. En su nuevo hogar, la actriz combinó la estructura original con materiales nobles y una distribución pensada para el disfrute cotidiano. Los pisos de madera, los tonos neutros y la iluminación natural potencian una atmósfera hogareña donde cada rincón cuenta una historia.
Wanda Nara abrió las puertas de su residencia campestre en Italia, un espacio que fusiona la elegancia con la estética rural. Allí, los techos con vigas a la vista, los amplios ventanales hacia el jardín y los rincones dedicados al arte conviven con comodidades de lujo, logrando un balance perfecto entre la sofisticación y el encanto agreste de una típica finca italiana.
Por su parte, Juliana Awada expande su visión estética a través de proyectos vinculados al diseño y la naturaleza. A través de Awada Market su enfoque recupera la belleza de lo artesanal, el paisajismo integrado y el uso de materiales nobles, promoviendo espacios donde la huerta, la luz natural y el mobiliario de líneas simples son los verdaderos protagonistas.
Adoptar el estilo cottagecore no requiere mudarse al campo ni cambiar todos los muebles de golpe. El secreto pasa por sumar pequeños detalles que aporten calidez: un ramo de flores silvestres en la mesa, textiles de lino en el living o una pieza de cerámica heredada que sume personalidad. Al final, se trata de construir un hogar que invite a frenar la marcha y a disfrutar de las cosas simples todos los días.
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