martes 12 de noviembre de 2019
caras
ESPECTáCULOS | 24-09-2019 18:54

Eduardo Costantini y su novia, Elina, revelaron cómo comenzaron su historia de amor

El empresario y la modelo contaron cómo gracias a una fuerte tormenta y el azar, terminaron pasándose los teléfonos. Galería de fotos

Con CARAS como único testigo, Elina Fernández (29) y Eduardo Costantini (73) se besan, se ríen, comparten paseos románticos en lugares de ensueño. Y en una entrevista exclusiva, la pareja contó la particular forma en la que se conocieron y enamoraron.

“Nuestra pareja crece día a día. Nosotros ya convivimos en mi casa de Capital y en Nordelta. Nuestra relación es muy intensa y cercana. Somos muy iguales afectivamente, muy ‘pegados’, cuenta él. Costantini la mira con un infinito amor y afirma: “Elina es una Caja de Pandora en el buen sentido. Es una persona re joven, pero con una vida muy intensa. Empezó a trabajar a los 14 años, y tiene experiencias que yo le digo que debería contar en un libro”. Fernández se ríe y recuerda cada detalle de cómo ocurrió el Flechazo de Cupido entre ambos.

Yo estaba en el Paseo Alcorta, y al salir estaba lloviendo. No había ido en el auto, así que pedí un Uber que nunca llegó, después busqué un taxi, pero fue imposible encontrar uno. No veía la hora de volver a mi departamento de Puerto Madero. No me quedó otra que cruzarme hasta el Malba y hacer tiempo en la confitería del museo. Me senté y a los cinco minutos se sentó Eduardo a un par de metros. ¡Desde ese momento, no pudimos dejar de mirarnos!, cuenta y agrega entusiasmada.

“Me encantó, parecía una novela o una película de Woody Allen. Era un flash que sentimos. Pasaron más o menos treinta minutos, paró de llover, pedí la cuenta, y él entendió que me iba. Entonces se levantó y vino a mi mesa. Y así nos conocimos (Risas)”, dice la modelo. A su lado, Costantini agrega: “Yo no sabía quién era, y si dejaba que se fuera, perdía la oportunidad de mi vida. La perdía para siempre, porque cuándo la iba a encontrar de nuevo, dónde y porqué. Me di cuenta de que ella me había mirado tan intensamente, y por la expresión de su cara, que entre nosotros había onda. Así que me acerqué, le pregunté si me podía sentar, si no le molestaba. Le pregunté cómo se llamaba y le pedí el número de su celular. Al tener el whatsapp, ya tenía un contacto para combinar con ella otro encuentro. Al otro día la invité a almorzar, era un 3 de mayo, y no nos separamos más. Fue una atracción tan fuerte la que sentimos, que lo primero que le dije cuando estábamos almorzando fue que consideraba que lo que estaba sucediendo era un milagro. Descubrí la profundidad de nuestra atracción, de nuestro amor, y entonces le dije que la iba a llamar de nuevo. Era un viernes, y el sábado a las 10 de la mañana, yo estaba por empezar a jugar al golf y le mandé un mensaje para saber si tenía algún programa para el día”, rememora Eduardo.

Elina no tenía nada planeado para ese sábado, porque estaba atravesando una etapa  en que no quería conocer a nadie. “Después de una separación traumática de una relación que duró más de seis años, estuve sola cerca de dos años. Me sentía tan desilusionada, además por otra gente que había conocido después. Estaba desilusionada del amor, y me quedaba tranquila en mi departamento con Gino, mi perro Pomerania. Necesitaba estar en paz. Entonces, cuando me pasó esto con Eduardo, no podía creer que yo misma había aceptado ir a almorzar, porque los sábados y domingos no tenía planes. Estaba siempre en casa, leyendo, comiendo sushi. Y ahora digo que esto es shockeante porque la vida me pone adelante a alguien que apenas lo vi se transformó en el amor de mi vida. Y él también lo sintió, por eso dice que es un milagro. El tampoco esperaba esto en esta etapa de su vida, después de tres separaciones”, afirma Elina, sobre el empresario.

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