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23/08/2016

Actualidad

Moria Casán, íntima en un cumpleaños muy especial

“Celebro mi acumulación de juventud”.

No la asusta el paso del tiempo. Todo lo contrario. Es batalladora y acepta gustosa los desafíos que la impulsan siempre a ir por más. “¡Has recorrido un largo camino muchacha..!”, aseguraba una marca de estigmatizados cigarrillos sobre la trayectoria de la mujer en el camino de su liberación dentro de una sociedad machista. Y a nadie mejor que a ella “le cabe el sayo…” El 16 de agosto Ana María Casanova celebró sus 70 años y lo hizo junto a sus incondicionales: Sofía Gala Castiglione —con su pareja Julián Della Paolera— y sus nietos, Helenita y Dante, en la intimidad. Moria Casán, la diva, el viernes 19, tuvo su segunda fiesta en el resto Mizuki, de Puerto Madero, junto a sus amigos. Hasta allí llegó con un “ouffit total black” de Carmen Steffens que le resaltaba su renovada y llamativa nueva figura que con  láser le trabaja el Dr. Rubén Muhlberger y su medicina ortomolecular.
“Mi vida es muy divertida. ¡Un arco iris! Y mis cumpleaños no pueden ser menos. A mi me encanta celebrar la vida. Y mi vida es una puesta en escena permanente por eso no puedo tener  una fiesta normal. Todas son un show en sí mismas. Esta terminó siendo como la película de Paolo Sorrentino“La gran belleza”… Un mix de increíbles personajes. Una reunión con diversidad de gente. Desde ´Solita’ Silveyra, Fernando Carrillo —quien llegó desde Ezeiza junto a su mujer— , hasta un divertidísimo Norberto Oyarbide que me sorprendió con un increíble Cristo de cristal de Murano y me dijo que para él representó la libertad”, cuenta Moria.
“Yo digo que cumplí 101 porque el año pasado en la obra hacía a una viejita de 100 años. Ese número maestro representa como una llave a algo nuevo; es un nuevo principio, el comienzo, la iniciación… Por eso también elegí un lugar japonés para celebrarlo porque va con mi filosofía oriental, con el respeto que siento por el transcurso del tiempo”, asegura y, aunque verborrágica, sus palabras suenan pensadas, sentidas.
“Celebré no una cifra sino mi acumulación de juventud. Para mí los años son experiencia y cada vez acumulo más juventud. No me importan los números; no dejo que éstos me cocifiquen. Las cosas cambiaron y uno debe ir evolucionando Sólo hay que pensar que en mi época cumplir 15 era el pasaporte al rouge y hoy, ni quiero pensar…”, confiesa. Entre los regalos que recibió hay ropa, perfumes, un árbol japonés, una cartera Chanel, mucha bijou y algunos libros. Moria habla, bebe un sorbo de agua y suspira profundamente cuando la palabra amor vuelve a sonar.
“Mi vida es un placer permanente. El amor más grande que siento es a mí misma. Trasciende a los hombres. Me encanta que me seduzcan y me gusta tener amigos y, hasta un haren, porque yo no me pierdo de vivir nada. Pero sin etiquetas. A esta altura de mi vida estoy teflonizada y no me entra nada que yo no quiera que me entre. Yo vivo en ‘Morialandia’, mi propio y maravilloso mundo”, dice en el más puro “Casán dixits”. Aunque su mirada cobró un brillo de picardía cuando a su fiesta llegó el abogado Juan Pablo Fioribello (36) —amigo de Federico Hope— con quien ya compartió algunas salidas. “¡Un amoroso y buen mozo!”, repitió al escuchar su nombre.  Y por el trabajo hoy reparte sus energías entre el  “Bailando…”, el estreno de la película “Primavera”, la preparación para la pasarela de Jean Paul Gaultier que la eligió como la celebritie “rock star” argentina y el próximo estreno de la revista “Plumas en la noche”, en el Astros. “Estoy feliz con volver a la revista, aunque ya no me voy a desnudar. Es una idea que estoy escribiendo con Fernando Ramírez y en la que haré debutar a José Ottavis con el sillón de Rivadavia”, concluye la provocadora cumpleañera.

Por Gaby Balzaretti.
Fotos: Ernesto Pagés.

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