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06/05/2018

Sabina se recupera y ya tiene fecha de regreso a los escenarios

Había presentado trombosis venosa aguda, lo que lo obligó a suspender un concierto en abril. Todo los detalles en esta nota exclusiva de CARAS SALUD.

Joaquín Sabina ya está recuperado del susto que lo obligó a suspender un concierto que tenía programado en la Coruña, España, el 21 de abril Incluso ya tiene fecha para volver a los escenarios: el 2 de junio, en la ciudad de San Sebastián. El cantautor había sufrido una trombosis venosa aguda y ahora deberá guardar reposo hasta el gran regreso.

El doctor José Ceresetto, médico hematólogo y miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad de Hematología (SAH) explicó a Caras Salud que se está ante este cuadro cuando un coágulo de sangre se forma dentro de una vena y obstruye la circulación, lo que provoca que la pierna se hinche (edema) y que haya dolor, los dos síntomas externos más reconocidos.

Sin embargo para el experto, quien también está a cargo de la Sección de Hematología del Hospital Británico, el gran problema de la trombosis venosa aguda “no son las molestias locales, sino la posibilidad de que uno de esos coágulos se desprenda de las venas grandes y llegue al pulmón, lo que puede derivar en una embolia o tromboembolismo de pulmón, una enfermedad grave que representa la primera causa de muerte en pacientes internados”.

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Ceresetto explicó que en la actualidad, a la trombosis venosa aguda se la considera como “parte de un todo” que lleva el nombre de enfermedad tromboembólica venosa, que puede presentar complicaciones agudas (como la que padeció el cantautor español) o bien crónicas, entre ellas la hipertensión pulmonar o úlceras en las piernas por síndrome postrombótico. Por tal motivo, para concientizar a la población se instauró el día mundial de la trombosis el 13 de octubre.

¿Pero cuáles son los factores de riesgo para sufrir el cuadro que complicó a Sabina? El hematólogo enumeró que en primer lugar están los llamados mecánicos, asociados al reposo y la inmovilización de la pierna por un tiempo prolongado. “Uno de estos factores predisponentes se denomina ‘síndrome de clase turista’ por los vuelos en avión. Otros son haber recibido cirugías con anestesia general. Por ejemplo, tras un reemplazo de cadera, los pacientes tienen un 70% de posibilidades de desarrollar una trombosis subclínica, sin manifestaciones notorias en las piernas. También pueden causarla las internaciones prolongadas o bien el uso de yesos o botas walker en personas con alguna predisposición”, detalló.

A su vez existen los factores de riesgo hormonales, entre ellos la toma de anticonceptivos y hasta el mismo embarazo. Por último ciertas patologías predisponen a la trombosis, como el cáncer o bien la trombofilia, un desorden de la coagulación de la sangre que puede ser hereditaria o no.

El tratamiento clásico para la trombosis venosa aguda consiste en medicamentos anticoagulantes, con el fin de que no se formen trombos o no progresen en el organismo. El oral más conocido es la warfarina, pero también están las inyecciones de heparina, que pueden ser intravenosas o subcutáneas (también llamadas de bajo peso molecular).

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“En la actualidad existen nuevos anticoagulantes orales de más fácil administración, porque la warfarina puede tener interferencia con la dieta y su toma debe ser controlada todos los meses por un hematólogo. Los nuevos comprimidos son más específicos, actúan sobre un solo factor de la coagulación y de esa manera permiten que se emplee una dosis fija y que no se necesite  un monitoreo tan frecuente. En Europa están reemplazando al tratamiento tradicional, pero en nuestro país aún no se ven tanto por una cuestión de costos”, indicó Ceresetto, quien es también director de la revista Hematología de la SAH.

“En casos excepcionales, precisamente en menos del 5%, de los pacientes, no se necesitan anticoagulantes sino un fibrinolíticos, sustancias que sirven para licuar el trombo, y solo se usan ante un elevado riesgo de vida por embolia de pulmón o porque la pierna está tan hinchada que se dificulta la circulación”, agregó.

¿Pero para recuperarse de este cuadro, los pacientes deben quedarse quietos o moverse? “En general piensan que tienen que estar en reposo, pero eso no está del todo bien. Incluso existen estudios que demostraron que cuando más se moviliza el paciente, es mejor para licuar, recanalizar y permeabilizar a la trombosis en la pierna. En la medida que tolere el dolor y el edema, es mejor que el paciente realice actividad física moderada, como por ejemplo, caminar”, concluyó.