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31/05/2018

Marina Vollmann: de los medios a la concientización sobre la dislexia

Todo sobre este trastorno del aprendizaje, que dificulta la lectura y que padecen los hijos de la exmodelo que se hizo famosa de la mano de Marcelo Tinelli.

Días atrás, la exmodelo Marina Vollmann, quien se hizo famosa por entrevistar a cantantes como Ricky Martín y Luis Miguel en el programa Ritmo de la Noche, habló de su nueva vida. Lejos de la radio y de la televisión, se dedica a ser voluntaria en Disfam, una asociación que asesora a familias de chicos que presentan dislexia. Es que la misma Vollmann tiene dos hijos con la condición e incluso ella sospecha que también la tiene, por más que no fue diagnosticada en edad escolar.

El pediatra Gustavo Abichacra, quien es presidente de Disfam Argentina, explicó que la dislexia es “una dificultad para aprender a leer en forma fluida y automatizada en personas que han sido estimuladas en la escuela y que no presentan ningún problema desde el punto de vista físico, intelectual o social”, a la par que sostuvo que el trastorno es hereditaro y que se han localizado genes asociados en los cromosomas 3, 6, y 15.

El profesional indicó que lo que más preocupa son los efectos emocionales que puede acarrear la dislexia cuando no es entendida por los maestros, que creen que el ritmo de lectura se revertirá con práctica y esfuerzo. “La personalidad del chico se empieza a mellar cuando la relación docente-alumno se deshumaniza por la falta de interpretación del problema, lo que provoca en los niños heridas cuando están en pleno desarrollo de su personalidad”.

Si bien esta condición se hace más visible en la edad escolar, hay signos para sospechar en etapas previas,  como  el antecedente familiar, los trastornos del lenguaje y la confusión entre colores. “Hay que observar si el pequeño rechaza actividades que requieran dibujar o escribir, por carecer de esas habilidades básicas. Esto repercute en sus relaciones con otros pares”, recalcó.

Mientras los más pequeños presentan dificultades en el habla, en reconocer y recordar los nombres de sus compañeros, y problemas para seguir consignas al haber una falla en la memoria a corto plazo, cuando son más grandes el trastorno se evidencia en la lectura, “que puede ser lenta, o a ritmo normal pero con omisiones y sustituciones de palabras difíciles por otras más fáciles, una suerte de lectura adivinatoria”, indicó Abichacra.  Esto “lleva a los niños a no comprender lo que leen, y a atrasarse en los contenidos, si se tiene en cuenta que para leer el mismo párrafo va a necesitar más tiempo y esfuerzo”.

¿Pero cómo se diagnostica la dislexia? Según especificó Abichacra, se completa  con “entre dos y cinco sesiones de fonoaudiología neurolingüista o  bien de la mano de psicopedagogas, con tests específicos que miden capacidades cognitivas”.

“Tras detectarla, se comienza un tratamiento que reeduca la lectura, porque si a los chicos le cuesta hacerlo, se atrasan en la currícula, pero no por falta de inteligencia. Es como hacer leer sin anteojos a un chico que los necesita”, indicó el presidente de Disfam y enfatizó en que “los educadores deben comprender que si a los pequeños les cuesta memorizar una tabla (otro síntoma del trastorno), hay que dársela para facilitar su aprendizaje, no obligar a memorizarla”.

 En esa línea, el presidente de Disfam insistió en que la falta de comprensión hacia el niño por parte de sus maestros o familiares “los lleva una frustración constante y a un estado de estrés crónico que ningún chico está preparado para afrontar”.

Al igual que en el diagnóstico, en el tratamiento se involucran psicopedagogos, fonoaudiólogos y lingüistas y si bien una terapia específica puede durar dos años, el pequeño puede requerir un acompañamiento extra. Lo importante es que con apoyo, el niño puede salir adelante con ayuda de sus tutores y comprensión de su entorno.

 

 

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