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28/02/2018

El por qué de los dolores de espalda de Mauricio Macri

Según fuentes cercanas, el Presidente presenta una lumbalgia por hernia de disco, no operable. Un experto explicó las medidas que deben tomarse para disminuir las molestias.

Los fuertes dolores en la espalda alcanzan a Mauricio Macri desde larga data y las molestias recrudecen cuando al practicar deportes realiza determinados movimientos. Eso ocurrió días atrás en Chapadmalal, cuando se lesionó al jugar al paddle con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. El problema que presenta el Presidente sería una lumbalgia por hernia de disco no quirúrgica por el momento, que se resintió durante el partido.

Pero el dolor no impidió que la pasión por el fútbol pudiera más y el primer mandatario participó en el torneo de fútbol que se juega en su quinta todos los domingos. La noticia se supo cuando el médico y ex delantero del Club Fénix de la D Sebastián Neuspiller, hoy parte de la Superintendencia de Servicios de Salud de la Nación, celebró vía twitter que Macri haya hecho el pase de un gol, más allá de las molestias reportadas.

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Consultado por Caras Salud, el doctor Gabriel De Bonis, médico del Equipo del Doctor Gabriel Rositto, explicó que los cuadros de lumbalgias (dolor en la zona baja de la espalda o región lumbar) por hernias de disco son muy frecuentes en la edad adulta. “Lo que puede conocerse como desviación, desplazamiento o pinzamiento del disco; las protrusiones, abombamientos o hernias discales corresponden a la causa generadora del dolor lumbar o lumbalgia en mayor frecuencia”, detalló el especialista en Patología de la Columna Vertebral.

De Bonis especificó que la causa de este problema obedece a un desgaste crónico originado por predisposición genética pero no hereditaria y que esto puede estar asociado o no a esfuerzos o sobreexigencias de la zona lumbar, lo que desencadenan la rotura definitiva del disco.

“El dolor asociado a la hernia de disco habitualmente aparece de forma aguda y a veces incapacitante, con dificultad para movilizarse o incorporarse y la imposibilidad de encontrar una posición antálgica; es decir, aquella que disminuiría el cuadro doloroso. Otras veces puede presentase en forma más solapada y lenta con aumento progresivo o inclusive con episodios crecientes y decrecientes de dolor que persisten en el tiempo”, indicó el médico, también especialista en Ortopedia y Traumatología.

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Agregó que dolor puede localizarse en la cintura o zona lumbar, o en una o las dos piernas (dolor ciático o ciatalgia) Otra veces pueden asociarse de ambos, cuadro que se conoce como lumbociatalgia. Esto depende de la magnitud y dirección donde pueda migrar el disco lesionado y la eventual compresión o no de los nervios que inervan cada uno de los miembros inferiores.

“Si bien este tipo de problemas se suelen asociar a un esfuerzo o una carga desmedida, así como a una exigencia deportiva o laboral, la mayoría de las veces esto ocurre sin un desencadenante específico. Simplemente una injuria más que termina de lesionar un proceso biomecánico de desgaste crónico de larga data”, especificó De Bonis.

Pero la sola presencia de un disco desgastado o herniado no es sinónimo de dolor. Si bien hay una asociación muy fuerte entre ellos, no son el único factor que va a determinar una lumbalgia o ciatalgia. Existen estudios en pacientes sin síntomas donde se ve que con el correr de los años se van produciendo estos desgastes en los discos a pesar de no dar cuadros doloroso.

De todas formas una persona con hernias o discos desgastados debe ser consciente de su situación porque una fuerza desmedida realizada en este contexto puede desencadenar al cuadro doloroso.

“El tratamiento de un dolor lumbar, ciático o lumbociático que no esté asociado a un déficit neurológico (una pérdida de la función motriz) esta apuntado a eliminar el dolor o en su defecto disminuir la intensidad y la frecuencia de aparición de los mismos, ya que no existe, al menos en la actualidad, ninguna terapia que haya demostrado la regeneración o reparación de un disco desgastado; pero afortunadamente se sabe que no es necesaria la reparación para calmar el dolor”, señaló el especialista en Ortopedia y Traumatología.

Y agregó que el abordaje consiste en el uso de analgésicos en el cuadro de presentación agudo, reposo por cortos periodos y la rehabilitación y ejercitación luego de un periodo prudencial. O bien mediante opciones quirúrgicas ante cuadros de dolor incapacitante, refractarios al tratamiento médico, con compromiso neurológico periférico progresivo o la urgencia denominada Síndrome de Cola de Caballo.

“Dentro de las terapias médicas se apunta a evitar la inflamación y consecuente dolor. Las medidas higiénico-dietéticas son fundamentales en el control de la patología. Se trata de no sobrecargar la zona lumbar ya afectada. Esto implica el no subir de peso y si posible la disminución del mismo; ejercicios de tonificación muscular abdominal y refuerzo de la zona lumbar; pautas de comportamiento para evitar la sobre exigencia y sobrecarga ya sea en el ámbito laboral como en las vida cotidiana”, resaltó De Bonis.

“La práctica de deporte y realización de actividad física no está contraindicada sino por el contrario es necesaria, tratando de evitar (pero no prohibir) los ejercicios que generen impacto o sobrecarga en la zona lumbar”, agregó.

Por último, aclaró que la cirugía está limitada a casos puntuales con patología establecida. De hecho, la estadística sobre intervenciones quirúrgicas por hernia de disco lumbar es de unpaciente operado cada 10 que tengan una hernia de disco lumbar. Pero la evolución de cada individuo, la intensidad del dolor, la limitación en su rutina y su alteración de la calidad de vida es la que va a determinar si el tratamiento que debe seguir es médico o va a necesitar un procedimiento en el quirófano.

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