lunes 12 de abril de 2021
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ACTUALIDAD | 03-11-2015 11:15

Pampita y Vicuña haran terapia para salvar su pareja

La Realidad comienza salir a la luz Galería de fotos

La realidad comienza a salir a la luz, y lo que antes parecía un compendio de armonía y felicidad se transforma complejamente en una abierta confrontación de partes. Todos aconsejan que los trapos sucios siempre se deben lavar puertas para adentro, y por eso sorprende como ahora esa suciedad atravesó las cuatro paredes para quedar expuesta al tribunal popular. Decir que Carolina “Pampita” Ardohain (37) y Benjamín Vicuña (36) atraviesan una crisis y ponen en riesgo su continuidad como pareja, algo que parecía osado afirmar hace un par de meses atrás, hoy ya pasa a ser noticia vieja. Porque la separación no sólo es de forma, sino que adquiere la peligrosa figura de una rivalidad en la que la irrupción de abogados delimita un nuevo e intrigante escenario.

¿Cómo es que pasó tan rápido de una fiesta conmemorativa por diez años de amor a los audios que desnudan una belicosa intimidad? ¿Qué sucedió entre aquella noche del viernes 5 de junio y este mediodía del lunes 2 de noviembre, cuando la doctora Ana Rosenfeld (60) y su equipo de colaboradores se reunieron con “Pampita” en la casa que compartía con Vicuña? A decir verdad, y como ocurre en muchas situaciones de la vida conyugal, el actual desenlace no es más que una consecuente acumulación de episodios que tarde o temprano iban a detonar. Ni siquiera la conmovedora historia paternal de ambos, padres de cuatro hijos que se sobrepusieron al duro golpe de perder desgraciadamente a uno de ellos, pudo sostener una convivencia diaria que, a la luz de los audios disponibles para quien quiera oírlos en internet, revelan una sangría interna difícil de sostener.

La dimensión del conflicto fue creciendo, a tal punto de tomar ribetes internacionales reavivando la rivalidad entre chilenos y argentinos. Con una gravedad insoslayable, como la de que hay tres chicos en el medio, Bautista (7), Beltrán (3) y Benicio (1), sensibles a los cortocircuitos de sus padres. Tanto Carolina como Benjamín saben que proteger a los niños es una prioridad, y por eso los únicos momentos de cordialidad se dan cuando el actor pasa a buscar a sus hijos por la casa de la calle Mendoza. De hecho, este fin de semana, en el que tuvo que viajar a Mar del Plata para presentar la película “La Memoria del Agua”, Vicuña se comunicó permanentemente con los chicos. Y el domingo, ni bien aterrizó en el Aeroparque, se apersonó en su ex casa para visitarlos. Para los vecinos de esa zona de Belgrano, es un clásico de los últimos dos meses ver al actor tocando el timbre de la casa, donde los buenos recuerdos merman un poco el dolor por la ruptura. Prodigarse en que los chicos no sufran sería el único objetivo mancomunado que hoy comparten Benjamín y Carolina. Ellos tres, además de ser un gran sostén emocional, son un motivo suficiente para seguir adelante en medio del temporal.

La presencia de la conocida abogada especialista en divorcios, Ana Rosenfeld, tuvo una consecuenia inmediata durante la tarde del lunes. Con “Pampita” y “Benja” presentes, más el sorpresivo ingreso a la casa de dos vecinos, supestamente como testigos del procedimiento, las palabras de Rosenfeld abrieron un nuevo capítulo en la trama. “Todo el personal de la casa estaba involucrado. Ahora la policía y el juzgado interviniente están investigando cómo llegaron los audios a la televisión. Son cinco empleados”, precisó, y así calmó la ansiedad de la modelo en su búsqueda por saber cómo esa discusión casera llegó a los medios. Es la derivación jurídico-policial de un conflicto cuyos orígenes pasan por otro lado, y que a último momento encontró una ténue luz de esperanza en otra puerta que se abrió: la decisión de buscar soluciones a través de un nuevo intento de hacer terapia. Una camino por el que el actor no estaría muy dispuesto de volver a transitar, aunque sus íntimos, del otro lado de la cordillera, dicen que “sí es por el bien de los chicos”, todo sería posible. Quienes conocen las internas de la familia Vicuña en Santiago afirman que la separación esta asumida como una solución viable. Isabel Luco, la madre de Benjamín, siempre se manifestó cariiñosa con su nuera, aunque le preocupan sus nietos y está de acuerdo con el final del vínculo. Más rígido, el padre de Vicuña, Juan Pablo Vicuña, no suele llevarse bien con “Pampita”, y algunos testigos aseguran que más de una vez le marcó ciertos límites.

En medio de semejante torbellino, ninguna de las dos partes tuvo ganas de hablar. Sus voces son las que se filtraron de los audios, donde ella le reclama a él por su conducta y lo acusa de supuestas infidelidades. “Tenés tantas amantes que me perdí”, se escucha de voz de ella, quien también se refirió al futuro inmediato: “¿Qué vas a hacer con el futuro? ¿Vas a ver a tus hijos cada tres meses? ¡Quiero saber qué va a pasar con la casa de Chile! ¿Qué vas a hacer con las cosas de Blanca? ¿Te las vas a quedar vos? ¿Me las voy a quedar yo? ¿Qué vas a hacer? ¡Contame!” Un tsunami de interrogantes que estarán en la agenda de los próximos pasos a resolver en lo inmediato. Durante su breve estada en Mar del Plata, donde participó del 30° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Benjamín dijo que era un honor estar allí y no quiso posar de a dos con “La China” Suárez (23). Sí dijo que la difusión de los audios “es una violación tremenda a la privacidad”, y se refirió a la película que fue a presentar, un film que lo toca muy de cerca por el personaje que encarnó. “Mis películas hablan por mí. Intento no hablar de mi intimidad y de mis cosas más profundas, pero sí me animo a hacerlo desde un personaje y desde una película. Y creo que esta película es mi arte para honrar a mi hija”, aseguró. El domingo, antes de emprender el regreso a Buenos Aires, se comunicó con “Nacho” Viale (34) para disculparse por no asistir al programa de Mirtha Legrand. “No voy a ir, estoy pasando un mal momento”, se excusó.

Las cartas están echadas sobre la mesa, pero mezcladas dentro de una total confusión. Conmovida e incrédula por todo lo que está pasando, Carolina se refugia seguido en la casa de una de sus mejores amigas, en el barrio privado Santa Bárbara. Allí tiene intenciones de mudarse, y por eso pidió ayuda para que le consigan pronto una casa disponible. Esperanzada por seguir manteniendo la estructura familiar, sus tres hijos son los únicos garantes de una contienda desatada que nadie sabe como terminará.

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