jueves 4 de marzo de 2021
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ACTUALIDAD | 15-06-2016 16:41

José Ottavis revela su intimidad

"Fui monaguillo, quise ser cura y hoy sueño con ser presidente". Galería de fotos

La larga mesa de madera del comedor está rodeada por grandes ventanales por los que se filtran los rayos de un sol de invierno que no logra entibiar el día. Pero allí adentro hay calor. Como el mismo José María Ottavis Arias afirmará, "Calor de hogar". En cada uno de los ambientes del luminoso piso de la Recoleta porteña (que, según aclara, "alquila") hay una clara referencia a su gran pasión: la política. Cada pared y rincón fue cubierto por bibliotecas en cuyos estantes descansan cientos de libros de política y economía. Allí no hay novelas de amor ni historias de ficción. Quizás sí algunas ediciones de la Rolling Stone y de otras tantas revistas de actualidad y espectáculo. El diputado por el FPV se reconoce como un buen anfitrión y un excelente cocinero y, como para demostrarlo, se instala en su cocina a preparar su especialidad: bifes de lomo con tomates, cebollas, papas y huevos fritos. Allí vive junto a su hijo Francisco —"Frank"— y, según orgullosamente reconoce, rodeado y cuidado por mujeres.

"Yo podría decir eso de 'Bendito tú eres entre todas las mujeres...' Eugenia y Tuty, me tienden la cama, cuidan mi casa y mi hijo. Rosalía y Julieta, dos de mis ocho hermanos, me ayudan, mi madre ...Toda mi vida ha sido en un matriarcado y estoy muy orgulloso de eso. Las mujeres marcaron mi vida. Yo pienso que lo que tiene un hombre, es posible que la mujer lo pueda suplantar pero ningún hombre puede suplantar a una mujer. ¡Ningún hombre puede tener un hijo! Por eso creo que el equilibrio entre el hombre y la mujer es fundamental en la vida como en la política. La mujer es quien aporta las mejores cosas de la vida. Creo que el día en el que la Iglesia tenga a una mujer como Papa el mundo va a estar mejor. ¡Mujer laica y Papa! Yo creo en Dios, rezo y, si hay música, también voy a la iglesia. Porque me gusta vivir la fe desde un costado alegro, místico y ético. La vida con música, con arte, es mejor. Creo en un Dios salvador, alegre y vivo. Pienso que la culpa es un invento de los que quieren manejar las cosas.Es parte del catolicismo para que los dirigentes se pongan en el medio entre la culpa y Dios. Jesús no era culposo. Se equivocaba, pedía perdón y seguía adelante. El día que los dogmas de la Iglesia que inventaron los hombres no existan más, van a poder surgir los valores que son siempre los mismos. Ojo! Yo también cargo con culpas pero trato de sacármelas de encima y de no cometer más errores para no lastimar a nadie", asegura Ottavis convencido, pensando cada palabra como para no equivocarse.Y allí también abre las puertas de la parte menos feliz de una vida en la que no todo fue color de rosa y que, hasta según confesará, atravesó el infierno. "Mi familia es como las tantas de una Argentina que no pasaba su mejor momento. Clase media con abuelos maternos con un muy buen pasar económico. Nueve hermanos, de dos matrimonios, con los que había que compartir todo. Viví en la dualidad de un hogar clase media con abuelos que nos daban veranos en Punta del Este. Era cuna de oro a medias. Era una familia súper católica que respondía a todos los mandatos sociales. Algo irreal. En ese entonces me acerqué mucho a la Iglesia. Fue monaguillo y me hizo muy bien la presencia de Dios porque en la tristeza absoluta del día, entre gritos y peleas, yo me refugiaba en la iglesia. Allí había silencios que me hacían bien. ¡Hasta en un momento quise ser cura! Tuve una infancia muy dura. Eran los años '80 y el hogar absorbía los problemas del país. Yo vengo abollado, con fuertes golpes y agujeros grandes. Esa etapa me marcón. Viví tiempos de descontroles, excesos y equivocaciones y también me quise escapar de mi casa. Creía en el amor para toda la vida y, como veía que en mi casa no funcionaba, quise crear mi propia felicidad. Me casé a los 21 años con alguien que no conocía y la pasé muy mal. Estuve en el infierno. Hubo una época en la que para transitar el día tenía que hacer cosas que me lastimaban. Después hice terapia y me enamoré de mi terapeuta. Así es que tuve que cambiar a un psicólogo hombre", devela.

Para el diputado y dirigente camporista su desembarco mediático le ocasionó algunas diferencias con sus pares políticos y con mucha gente que lo conoció a partir de su comentado romance con Vicky Xipolitakis y no por cinco años de desempeño en su cargo en el Congreso. "Jamás pensé ni pienso que mi romance con ella podía perjudicarme. Creo que es al revés. A mí me perjudica en mi trabajo cuando soy infeliz; cuando no soy leal a mis convicciones. Porque puedo llevar bien mi carrera y mi laburo cuando estoy enamorado y peleo por ese amor. De igual manera, cuando no estoy más enamorado, soy frontal y pongo fin a la situación. Soy un hombre honesto que pelea por lo que siente: ideales, política, amor, mujer, hijo.... A mí el quilombo en la vida se me da cuando no hago lo que siento. Las críticas nunca me importaron. Cada uno vive su vida y su honestidad como quiere por eso no cuestiono a los que me criticaron. En apenas unos días de salir con Vicky todos hablaban de mí y reconozco que en eso me hizo un gran favor. Y sucedió porque no tenemos una sociedad politizada; la gente no siente la curiosidad de saber qué hacen los políticos. Por eso a mí Vicky me benefició; me hizo ser conocido. De hecho hoy todos saben quién soy y qué hago. ¡Ojo! Yo también tenía mis prejuicios en parejas como la de Insaurralde/Cirio y Macedo/Iturralde y quedó demostrado que ninguna es mentira. En ambas hay amor de verdad. Yo creo que Vicky me mejoró. Es posible que si no hubiese existido Xipolitakis en mi vida, muchos seguirían sin conocerme. Porque acá uno no existe hasta que sale con un famoso. Pero yo me enamoré de verdad. Creo que Vicky es inteligente y creativa. Ella está preparada para el ambiente en el que se mueve", repite Ottavis con cierto aire nostalgioso. José atiende sus celulares que suenan sin cesar. Algunos por temas políticos, otros supervisando el festejo que esa noche tendrá por su cumpleaños y un par de su hijo Frank que desde la mañana temprano se instaló en su oficina.

"Con Vicky tuvimos un enganche muy fuerte. No sé si por la parte sexual. Yo soy muy cariñoso y ella es muy cariñosa... Pero todavía no encontré el amor para toda la vida. Tuve muchas mujeres en mis 36 años y todas me hicieron muy feliz. Y siento que ellas son lo mejor que me pudo pasar. Las mujeres marcaron mi vida y hay que ser muy macho para hacerse cargo. Como dijo mi amiga Moria Casán, creo en la vaginocracia", asegura. Y la pregunta que inmediatamente se impone es el no temor al ridículo que ha demostrado tener. "Estoy seguro que todos los que me ridiculizaron con caricaturas son varones muy inseguros que necesitan ser más altos que las mujeres. Yo jamás me sentí incómodo con mi estatura. Sabía lo que todos decían pero no me importaba. Creo que con Vicky también vivimos una búsqueda de un lugar propio de los dos pero cada uno desde su individualidad. Para mí el ridículo no pasa por ponerse mal porque salís con una mujer más alta. Hay que ser muy superficial e inseguro para sentir eso. Yo trato de generar consenso y hacer crecer el amor. Quiero que los chicos no le den bolilla a la cuestión racial, física o intelectual. Todos podemos enamorarnos de quien queremos. No hay que tener miedo de hacer lo que uno siento. Yo soy un luchador de estos temas. Pero son los miedos de los demás, no los mío. Ahora me preguntan si soy el novio de Moria y quedarse sólo en eso es muy superficial", dice convencido. Pero también conciente que su paso mediático por el "Bailando por un sueño", donde en el segmento de Gran Cuñado, "Bicho" Gómez lo imita y Fátima Florez la hace a Vicky, no resultó del todo bien. "Esa noche estaba muy nervioso y estuve medio amargo. No me preocupaba el ridículo pero sí no quedar como un político chanta de los tantos que hay en este país. Y la ví a Fátima tan parecida a Vicky que me generó un montón de cosas. Me dieron ganas de preguntarle 'Che, qué pasó entre nosotros?' Porque nunca entendí el fin de nuestra pareja. Preguntarle qué hice mal para en mi próxima pareja no repetir los errores. Yo analizo todo y siempre quiero estar mejor al día anterior. Pero no se dio. Y sí me arrepiento de no haberme preparado para pararme frente a Tinelli. Pero si me vuelven a invitar, volveré. Porque yo soy de los que se caen, se levantan y van por más. Creo que desaproveché una oportunidad de decir con alegría algunas de las cosas graves que pasan en la Argentina y que este gobierno está haciendo mal. También me arrepiento de haber dicho tan rápido la frase de 'los políticos no pueden vivir de la política'. No del concepto porque uno vive para la política y no de la política. Yo tengo la vocación política y las vocaciones no son para vivir de ellas. Y tengo que aprender a lograr que lo que digo sea entendido por todo el mundo. Fue mi falta de experiencia en la televisión", cuenta Ottavis haciendo casi un "mea culpa". Entonces una nueva pregunta se impone. ¿Será que los políticos necesitan un coach? “Creo que los políticos tenemos que aprender a hablar, a movernos, a mirarnos delante de una cámara por que la democracia que tenemos en mediática. El medio de transportar las ideas hoy es la televisión. Rial y Tinelli son lo que la gente escucha y ya no les importan los programas políticos. La vida política se mezcló con los artistas. En la calle me dicen que tengo rating porque soy igual al tipo que ven en sus casas y les habla de amor. Yo ya mostré quién soy, más allá de llamar la atención porque me vestía raro y tenía humor", afirma.

Político, actor frustrado (en su infancia tuvo su debut en "Grande Pa"), próximo a abrir un bar en la zona de Palermo, padre las veinticuatro horas, José Ottavis se confiesa admirador de Evita y sueña, como ella, en una Argentina para todos, admira a Al Pacino, usa perfume Hermés, le gusta mucho la ropa buena, su película preferida es "Enrique III", mira "Bendita TV" y se come la mitad de una barrita antes de dormirse y la otra parte al despertarse. También admira a Moria Casán y no descartar llegar a trabajar con ella. "Moria es increíble como mujer. Estoy enamorado de ella desde ese punto. Tenemos un amor más alto que el sólo físico. Nuestra relación es superior. No existe político que no la admire. Ella ya está incorporada a mi familia. Pero hoy sólo amo a mi familia. No tengo novia aunque vivo rodeado de mujeres. Creo que puedo vivir sin sexo aunque aún no descubrí cuánto tiempo...", confiesa con seductora sonrisa.

Y, tímidamente, como se descubre una de sus armas de seducción, José María Ottavis Arias, no siente vergüenza en develar su más grande anhelo. "¡Sueño con algún día ser presidente de la Argentina. Por ahora es un sueño lejano pero me siento preparado para serlo. Antes me gustaría ser el primer ciudadano de una mujer. Debería encontrar una mujer para que sea mi par en ese gran desafío", sentencia el diputado, imitado, ex novio, amigo y padre.

Por Gaby Balzaretti.

Fotos: Eduardo Giménez.

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