jueves 5 de agosto de 2021
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ACTUALIDAD | 02-08-2016 22:13

Valeria Mazza y Alejandro Gravier junto a sus hijos

Ritual de esquí en el Cerro Catedral. Galería de fotos

Las constantes escapadas a la nieve forman parte de un ritual que no puede faltar en el itinerario familiar de Valeria Mazza. Esta vez, acompañada de su marido, Alejandro Gravier y de sus hijos Taína y Benicio, la modelo viajó al Sur y disfrutó de una magnífica temporada mientras sus dos hijos mayores, Balthazar, que forma parte del equipo argentino de esquí, y Tiziano cumplían con otros compromisos deportivos en Ushuaia y Las Leñas.

Aprovechando las vacaciones de invierno, la pareja se tomó 10 días de relax y disfrute junto a dos de sus herederos, al mismo tiempo que despuntaron el vicio en las vertiginosas pistas del Catedral Alta Patagonia. "Nos quedamos como siempre en nuestra Bariloche querida, que es donde los chicos han empezado a caminar y han aprendido sus primeros pasos de esquí", le contó Alejandro Gravier a CARAS quien junto a su mujer, alimentaron en sus hijos la misma pasión por el deporte. Tal es así que tanto Balthazar como Tiziano, compiten para el equipo nacional de esquí y a su corta edad y con grandes triunfos en el exterior, se perfilan como dos jóvenes promesas de ese deporte. "Benicio va por el mismo camino que los dos más grandes y me encantaría que así sea. Viene ganando todas las carreras de infantiles. Pero lo más lindo sin dudas es verlos divertirse y disfrutar dando su máximo potencial", reflexiona Gravier y agrega: "El esquí es un deporte muy duro y es en la montaña donde uno aprende a sobreponerse a las adversidades. Eso también fortifica la personalidad de cada uno y los hace crecer y aprender a ser responsables".

Respecto a sus días de diversión y aventuras en la montaña, el marido de la modelo relató: "Nos despertamos todos los días a las 8 de la mañana porque a las 9 ya estamos subiendo al Cerro a empezar la jornada de esquí. Los chicos suben a la base con sus entrenadores y pasan la tarde en el Catedral Ski Club. A la tarde, nos juntamos todos con amigos y sus hijos a tomar el té. Y por la noche cenamos afuera o nos vamos a relajar a un Spa antes de ir a dormir".

Instalados en un amplio y cálido departamento sobre el Cerro Catedral con vista panorámica al lago, Gravier destaca: "Los chicos esperan todo el año para reencontrarse con sus amigos de Bariloche, con los que pasan largas horas del días. Además, el plan que más les divierte es visitar la tradicional fábrica de chocolate". Y, como padre orgulloso de sus hijos, culmina: "El verdadero éxito para nosotros como padres es verlos disfrutar de lo que hacen".

Por Sabrina Galante.

Fotos: Uriel Casamiquela.

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