Luego de que Teresa Costantini, la exesposa de Eduardo Costantini, recurriera a la Justicia por un conjunto de obras que, según sostiene, entregó para la conformación del acervo fundacional del MALBA, desde la institución fijaron su posición sobre el origen y la titularidad de esas piezas. Según explicaron, el vínculo matrimonial entre ambos terminó tres años antes de que se concretara la transferencia de las obras a la Fundación, por lo que sostienen que estas forman parte del patrimonio del museo.
Qué dice el MALBA sobre el reclamo de Teresa Costantini
Ante la carta difundida por Teresa Costantini, el MALBA aclaró que "las obras a las que se hace referencia pertenecen a la Fundación MALBA y forman parte de su patrimonio desde su constitución". De esta manera, la institución sostiene que las piezas no son bienes personales de terceros ni se encuentran simplemente bajo custodia del museo.
La respuesta del MALBA también pone el foco en un dato central del reclamo: el vínculo matrimonial entre Teresa y Eduardo Costantini. Según explicaron, cuando las obras fueron transferidas a la Fundación, en 1997, ambos ya estaban legalmente divorciados y habían realizado previamente la división de bienes.
"Al momento de la transferencia de las obras a la Fundación en 1997, Eduardo Costantini y su exmujer ya se encontraban legalmente divorciados y habían realizado la correspondiente división de bienes en un todo de acuerdo con la ley", señalaron desde el museo.
Desde la institución también precisaron las fechas relacionadas con el divorcio. Tal como indicaron, la Justicia homologó el acuerdo de divorcio en abril de 1995, mientras que la división de bienes había sido firmada previamente, en noviembre de 1994.
El MALBA remarcó además que cuando abrió sus puertas, en 2001, Eduardo Costantini llevaba seis años divorciado de Teresa. El dato es relevante porque la exesposa del empresario sostiene en su carta que las obras fueron entregadas originalmente como un acto de confianza hacia quien entonces era su marido.
"Lo hice en un acto de confianza teniendo en cuenta lo que mi exesposo significaba para mí, con la mano abierta para ayudar a que ese sueño se materializara", había escrito Teresa Costantini al explicar los motivos de su reclamo judicial.
En su carta, la cineasta también cuestionó lo que definió como un "destierro silencioso" del MALBA y sostuvo que su nombre quedó fuera de la historia de la colección. "La Colección que siempre debió llamarse Eduardo Costantini y Teresa Costantini", afirmó.
Frente a esa postura, desde el MALBA fueron categóricos respecto de la titularidad de las piezas. "Las obras que integran el acervo fundacional del MALBA no son bienes personales de terceros ni se encuentran bajo custodia del Museo: pertenecen a la Fundación MALBA desde que fueron donadas por su fundador, Eduardo Costantini", señalaron.
Finalmente, desde la institución explicaron que las obras fueron transferidas a la Fundación mediante "los actos jurídicos correspondientes" y que, desde entonces, integran legítimamente su patrimonio. Así, mientras Teresa Costantini sostiene que decidió recurrir a la Justicia para proteger aquello que considera suyo, el MALBA afirma que las obras forman parte de su patrimonio desde hace casi tres décadas.
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