Soy Rada (INSTAGRAM/@soyrada)

Así es la casa de Soy Rada: Tobogán en el living, un sillón hecho con ositos de peluche y frases de Ricardo Fort

Madera, arte pop y objetos de colección: el universo creativo de Rada convertido en escenario de su propio show.

La casa de Soy Rada no intenta (ni se parece) a nada. No sigue modas, no busca encajar con el feed de Pinterest y tampoco juega al minimalismo correcto. Es, básicamente, una extensión de su cabeza: creativa, un poco caótica y absolutamente llena de personalidad. Ese universo se puede ver en detalle en su canal de YouTube y, especialmente, en Radahouse, el ciclo de entrevistas que realizó desde su propio hogar y en el que recibió a distintas figuras como Boy Olmi, Paulina Cocina, Julián Weich y Ángela Torres, usando cada ambiente como parte del set.

Así recibe Rada: íconos argentinos, música y diseño sin reglas

Ni bien se cruza la puerta, un afiche de Ricardo Fort recibe a las visitas como guiño directo a la cultura pop argentina. La madera clara que reviste paredes y techos funciona como hilo conductor y aporta continuidad visual entre los espacios. El piso acompaña esa calidez, mientras que los muebles negros con detalles en rojo suman contraste y una impronta industrial.

La escalera, cubierta de murales y frases, transforma la circulación en protagonista.

Sobre las paredes cuelgan ilustraciones psicodélicas, graffiti y cómics. Sin embargo, el objeto que más llama la atención es el sillón armado con ositos de peluche en tono marrón, una pieza de gran volumen que le da una identidad única al ambiente.. Frente a él, un rack bajo sostiene la televisión, consolas, equipos de audio y distintas figuras de colección.

El sillón de ositos se convirtió en la pieza más llamativa del living y en sello del espacio.

En el mismo sector hay una batería completa y un contrabajo apoyado contra la pared, lo que deja en claro que la música también ocupa un lugar central en la casa. Rada, que sabe tocar distintos instrumentos musicales, integra esa faceta artística a su vida cotidiana y también a sus contenidos. Las bibliotecas abiertas exhiben libros, juguetes, muñecos y premios organizados en módulos de madera.

El living fue escenario de Radahouse, rodeado de libros y objetos personales.

La iluminación combina luz natural con tiras LED y lámparas colgantes de estética retro. El espacio mantiene una circulación amplia, lo que permite integrar living, comedor y cocina sin divisiones rígidas y fue aprovechado durante Radahouse para generar entrevistas informales y recorridos por la casa.

Madera y una isla negra de líneas simples definen la estética de la cocina.

Rada y el interior lúdico: el tobogán rosa 

Uno de los detalles que más sorprende es el tobogán rosa instalado en pleno interior de la casa. Está conectado con una escalera completamente intervenida, con paredes y laterales cubiertos de dibujos, palabras y gráficos en colores intensos. Además de ser un recurso llamativo, funciona como una opción más rápida y directa para bajar que usar los escalones. Todo ese conjunto transforma ese sector en el sueño de todo niño y le suma una impronta divertida que rompe con cualquier formalidad sin alterar la estructura original de la casa.

El tobogán rosa es uno de los íconos más reconocibles de la casa.

En la cocina vuelve a aparecer la madera en alacenas y revestimientos, combinada con una isla central negra de líneas simples. Las ventanas horizontales permiten el ingreso de luz natural y vistas al verde exterior. El comedor incorpora lámparas colgantes naranjas que funcionan como punto de color.

Ilustraciones, cómics y cultura pop convierten las paredes en galería.

Los objetos tecnológicos, instrumentos musicales y piezas de colección se distribuyen en distintos sectores sin perder orden. En conjunto, la casa de Agustín Aristarán combina una base funcional con intervenciones personales que la transformaron tanto en un escenario televisivo como en reflejo directo de su identidad artística.

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