jueves 12 de febrero del 2026
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Así es la casa de Bad Bunny en Estados Unidos: ascensor, cocina al aire libre y biblioteca de dos pisos

El penthouse combina diseño contemporáneo y espacios pensados para la vida social en una de las zonas más exclusivas de Manhattan.

Bad Bunny
Bad Bunny | Instagram

El alquiler del penthouse en West Chelsea, uno de los sectores más cotizados de Manhattan, se vincula con el presente profesional de Bad Bunny, quien pasa cada vez más tiempo en Nueva York. La propiedad presenta una arquitectura contemporánea orientada a la funcionalidad y al confort. La revista Deck, a través de su cuenta de Instagram, compartió las fotos tomadas por el agente inmobiliario Tim Waltman, en las que se ven las distintas habitaciones del lugar

Se trata de un penthouse de gran escala, considerado entre los más caros del mercado de alquiler, con espacios integrados y grandes superficies vidriadas que favorecen la conexión interior-exterior y un ascensor privado con acceso directo al living. Este departamento forma parte de un edificio de alto estándar y cuenta con cuatro dormitorios, cuatro baños y medio, además de amplias áreas sociales. La superficie interior supera los 418 metros cuadrados —una extensión comparable a la de una cancha de básquet—, a los que se suman casi 427 metros de áreas exteriores destinadas a usos recreativos como comer al aire libre o nadar..

Bad Bunny y una arquitectura pensada para la vida urbana

Uno de los ambientes más representativos es la cocina integrada al comedor, resuelta bajo un criterio de minimalismo cálido, donde predomina la madera clara —similar al roble o maple teñido— combinada con mesadas de piedra en tonos neutros y un salpicadero de acero inoxidable, utilizado en las cocinas profesionales. La isla central ordena el espacio y funciona como área de reunión, acompañada por banquetas metálicas negras con tapizados en tonos tierra. A pocos pasos, una mesa redonda de superficie veteada contrasta sin modificar la paleta general, mientras que el ventanal corrido amplía el campo visual hacia los grandes rascacielos de la ciudad.

Penthouse de Bad Bunny en Nueva York
La cocina integrada combina madera clara y acero inoxidable en un espacio social, mientras el dormitorio suma una cama tipo dosel y una obra de gran formato como foco visual.

El living se presenta como una “caja de luz”, definido por cerramientos de piso a techo con marcos delgados que garantizan una entrada constante de luz natural. Los muebles se organizan a partir de una escala baja —como el sofá modular blanco— y mesas de líneas simples sobre una alfombra clara que delimita el área. La elección de pocos elementos evita barreras visuales y permite que el paisaje urbano actúe como telón de fondo.

Penthouse de Bad Bunny en Nueva York
Los ventanales de piso a techo inundan el living de luz natural y abren el interior hacia el paisaje urbano.

El dormitorio mantiene la misma línea contemporánea, aunque incorpora guiños al diseño mid-century actualizado. La cama tipo dosel de metal negro establece un límite visual liviano —a diferencia de la presencia más pesada que suele tener un sommier tradicional—. Sobre una de las paredes se destaca una obra abstracta de gran formato que introduce color y jerarquiza el espacio con un criterio cercano al de una vivienda pensada para exhibir arte. Junto a la ventana, un ficus lyrata aporta verticalidad y refuerza la relación con la frescura vegetal.

Penthouse de Bad Bunny en Nueva York
El área social se organiza en planta abierta, con madera clara, obras de arte y grandes ventanales que potencian la entrada de luz natural.

La biblioteca de doble altura es una de las protagonistas de la propiedad y marca un cambio de escala dentro del recorrido. Este ambiente incorpora una escalera caracol que conecta con la terraza, generando una relación directa entre lectura, circulación vertical y expansión exterior. El recurso no solo optimiza el espacio, sino que también organiza al penthouse en distintos niveles de privacidad.

Penthouse de Bad Bunny en Nueva York
La terraza de deck incorpora un árbol central y sofá esquinero que transforma el exterior en un verdadero espacio de estar.

Bad Bunny y el valor inmobiliario de su residencia

En el exterior, la terraza principal está resuelta con deck de madera, un banco perimetral hecho a medida y un macetero central con un árbol ornamental de sombra liviana. El rooftop continúa esa lógica con reposeras de líneas simples, un comedor exterior de impronta nórdica y vegetación resistente —como gramíneas y coníferas— elegida por su bajo mantenimiento. La cocina al aire libre completa el conjunto y amplía las posibilidades de uso para reuniones con amigos.

Penthouse de Bad Bunny en Nueva York
El rooftop ofrece vistas abiertas a Manhattan y sectores de descanso diseñados para disfrutar del aire libre.

El penthouse dispone además de amenities, poco habituales incluso dentro del segmento premium, como una piscina tipo lap pool —diseñada para nadar en línea recta y pensada más para el ejercicio que para el ocio— y amplias áreas al aire libre. Si bien Bad Buuny posee otras propiedades en Estados Unidos y Puerto Rico, esta residencia llegó a figurar en la serie de Netflix Owning Manhattan y posteriormente se vendió por unos 15 millones de dólares, cifra que permite dimensionar su posicionamiento dentro del mercado inmobiliario neoyorquino.

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