Claudia Villafañe (INSTAGRAM/@claudiavillafaneok)

Las 5 recetas más emblemáticas de Claudia Villafañe y un bonus muy especial

Su paso por la cocina más famosa de la tele dejó algo más que una consagración: también instaló sabores, recuerdos y platos que todavía hoy se recuerdan.

Pasaron más de cinco años desde que Claudia Villafañe ganó MasterChef Celebrity, pero varias de las recetas que hizo en el reality todavía siguen muy asociadas a su nombre. No solo porque la llevaron a consagrarse campeona en enero de 2021, sino porque también dejaron ver un estilo de cocina muy definido: platos con esencia familiar y preparaciones clásicas bien resueltas. Entre todas las propuestas que presentó a lo largo del certamen, hay cinco que ya tienen su firma.

Los sabores y platos que construyeron el sello de Claudia Villafañe

La primera, y probablemente la más recordada, son los “Ñoquis de la Tata”. Ese plato no solo fue uno de los mas importantes de Claudia Villafañe dentro de MasterChef Celebrity, sino que después tuvo una vida propia fuera del programa: en marzo de 2021 lo convirtió en un emprendimiento de delivery junto a Carta Corta, con una edición limitada que se agotó rápidamente. La receta, inspirada en su abuela, quedó tan asociada a ella que se convirtió en una de las marcas más claras de su paso por el programa.

Los Ñoquis de la Tata

Otra de las recetas que más quedaron en el recuerdo fue la burrata con tomates confitados, frutillas y vinagreta de vainilla que presentó en la gran final. Fue una entrada distinta, delicada y pensada para una instancia decisiva. También quedó especialmente marcada por la devolución de Germán Martitegui, que la definió como “mágica” por su sutileza y por la combinación de sabores.

En ese mismo menú también se destacó el solomillo de cerdo envuelto en conejo y panceta, una preparación mucho más exigente de lo que parecía en un primer instante. Para esa final, Claudia deshuesó un conejo, lo rellenó con solomillo de cerdo, lo envolvió en panceta y lo acompañó con puré de zanahoria y queso mascarpone con duraznos en pickles. Fue, sin dudas, uno de los platos más ambiciosos de esa noche y también uno de los que mejor reflejó cómo su evolución dentro de la competencia.

Una de las preparaciones más ambiciosas de la final, en una noche donde tenía que salir todo perfecto.

El costado más emotivo de Claudia Villafañe y un bonus fuera de ranking

Entre los platos más recordados también aparece el pollo frito rebozado con avena y sésamo, acompañado por puré de hinojo e hígado salteado. Fue una de las noches más emotivas del ciclo, sobre todo por la reacción de Donato de Santis, que se quebró al escuchar a Claudia hablar de su infancia. El chef se sintió identificado con ese relato y contó que él también había crecido en un hogar muy humilde, en una cocina que le despertó recuerdos muy personales

El cierre dulce de una definición exigente, con un detalle personal ligado a su nieta Roma.

Si hubiera que completar ese ranking, también entra el cremoso de chocolate blanco con helado de banana que presentó en la final. Aunque formó parte del mismo menú que la burrata y el principal, el postre logró destacarse por sí solo. En una noche donde había que entregar tres pasos de nivel muy alto en apenas 90 minutos, Claudia cerró con un cremoso de chocolate blanco, helado de banana casero y cerezas. Era un postre exigente, pero también tenía algo muy personal: el helado estaba inspirado en su nieta Roma.

El bonus que marcó su vuelta a la cocina televisiva años después de la consagración.

Y por último, el bonus especial va por otro lado: los sorrentinos rellenos de zapallo, ricota y queso con salsa parisienne que presentó, junto a Marixa Balli, en su regreso a MasterChef en 2026. No forman parte de la edición que ganó, pero refuerzan una idea igual de importante: que su vínculo con el programa siguió vivo mucho después de aquella consagración. Claudia volvió como reemplazo de Maxi López y acompañó ese regreso con un plato que tuvo una buena devolución del jurado. Más que una simple receta, esos sorrentinos fueron prueba de que a Claudia aún le quedaba harina de sobra dentro del reality. 

Entre recetas familiares y platos que después siguieron circulando por fuera de la pantalla, Claudia Villafañe terminó dejando algo más que buenos momentos: dejó una cocina con sello propio.

 

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