El negocio familiar de Juliana Awada: fábricas, marcas de ropa y recaudación millonaria
De perfil bajo pero con fuerte peso industrial, su entorno construyó una estructura clave que hoy mueve millones dentro del mundo textil argentino.
Detrás del perfil bajo y la imagen sofisticada de Juliana Awada hay un engranaje empresarial mucho más grande de lo que se puede llegar a ver a simple vista. Su apellido está directamente vinculado al Grupo Altatex, uno de los jugadores fuertes más de la industria textil argentina. No se trata solo de una marca de ropa, sino de una estructura que combina diseño, producción y distribución a gran escala. Según distintas estimaciones, el grupo mueve cifras que superan los 100 millones de dólares al año.
Juliana Awada y el entramado familiar que sostiene el negocio
Dentro de Altatex conviven marcas con identidades bien marcadas y públicos distintos. Cheeky, por ejemplo, es un clásico de la ropa infantil, mientras que Como Quieres apunta a un público más adolescente, con una impronta urbana. En paralelo, Awada funciona como la línea más sofisticada, alineada con el estilo personal de Juliana y su estética despojada. Esta diversidad fue clave para ampliar el alcance del grupo y sostener su crecimiento a lo largo del tiempo. A eso se suma la participación activa de la familia: el holding fue fundado por su padre, Abraham Awada, y distintos hermanos —entre ellos Daniel— tuvieron roles dentro de la estructura, consolidando un esquema de padre e hijos que luego se profesionalizó sin perder su ADN familiar.
Juliana en una sesión de fotos para Awada; en la imagen de la derecha, junto a su madre, Pomi.
El crecimiento no fue casual, sino que estuvo acompañado por una fuerte apuesta a la modernización. En ese camino, la inauguración de una planta modelo en Tigre marcó un antes y un después en la historia del grupo. Con una inversión de 10 millones de dólares, el nuevo complejo de 20.000 metros cuadrados se pensó para hacer más eficientes los procesos y aumentar la producción. La incorporación de tecnología de última generación y un diseño arquitectónico innovador desarrollado junto a estudios especializados muestran una mirada actual sobre la industria.
La familia Awada, con Daniel como figura central.
Juliana Awada y la expansión industrial con sello propio
Los números ayudan a entender la escala: la nueva planta permitirá distribuir más de 10 millones de prendas por año. Además, el grupo emplea a más de 1.100 personas de manera directa y trabaja con más de 70 talleres asociados. Ese entramado productivo no solo sostiene el negocio, sino que también refuerza su peso dentro de la industria nacional. En cuanto a la producción, el 70% se realiza en Argentina y el 30% restante se importa. Así, entre fábricas, marcas consolidadas y una maquinaria en constante movimiento, el negocio de Juliana Awada se consolida como uno de los más fuertes del rubro.
Interior de la planta de Altatex en Tigre, con producción a gran escala.
Más allá de la estructura industrial, el grupo también desarrolló una fuerte presencia en el retail, con locales propios y una red de distribución que se extiende por todo el país. Cheeky, por ejemplo, cuenta con decenas de puntos de venta y es una de las marcas infantiles más instaladas del mercado argentino. A eso se suma el canal online, que en los últimos años ganó peso dentro de la estrategia comercial. Este despliegue permite no solo aumentar el volumen de ventas, sino también tener un contacto directo con el consumidor.
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