Desde el comienzo de su carrera, Laura Del Piccolo entendió la arquitectura como algo más que forma y función. Su interés siempre estuvo puesto en cómo los espacios impactan en las personas: cómo la luz calma, cómo un material abriga, cómo una proporción puede generar silencio o refugio.
Esa mirada fue el eje de su práctica mucho antes de que la vida la enfrentara a una experiencia límite, como el cáncer.
“Siempre me interesó cómo se siente un espacio en el cuerpo”, explica. “Pero atravesar una enfermedad te vuelve todavía más consciente de eso. El cuerpo deja de ser abstracto”.
Durante el proceso de tratamiento, el habitar adquirió otro significado. Los espacios dejaron de ser un fondo neutro para convertirse en protagonistas del bienestar cotidiano: la importancia de la luz natural, del aire, del silencio, de los materiales que no agreden, las proporciones, las distancias.
“Ahí entendí aún más con claridad que un espacio puede sostener o agotar. Puede acompañar o exigir. Y en momentos de fragilidad, esa diferencia es enorme”.
Lejos de marcar un quiebre, esa experiencia profundizó una búsqueda previa. Su arquitectura —ya atravesada por la emoción— incorporó con mayor fuerza nociones como el cuidado, la pausa y la escala humana. Diseñar dejó de ser un acto de control para convertirse en un gesto de atención.
Hoy, sus proyectos —que incluyen arquitectura, diseño de muebles y piezas de joyeria — comparten una misma premisa: pensar el espacio como una extensión sensible del cuerpo. Lugares que no imponen, que no saturan, que permiten estar.
“No creo en una arquitectura espectacular”, afirma. “Creo en una arquitectura que se siente bien, incluso cuando no se puede explicar por qué”.
En ese cruce entre experiencia personal y recorrido profesional, su trabajo propone una mirada necesaria para el presente: una arquitectura que entiende que habitar también es una experiencia emocional, física y profundamente humana.
La obra de Laura Del Piccolo confirma que la arquitectura emocional no es una tendencia, sino una forma de mirar el mundo. Una práctica que, cuando se diseña desde la conciencia del cuerpo y la vida, puede transformarse en un verdadero acto de cuidado.
Arquitecta. Laura Del Piccolo
@lauradelpiccoloarq
@muzzana_muebles
@m_a_margaritaaraya
Lauradelpiccolo.com
+541156972980
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