Una vivienda también puede cambiar cuando cambian quienes la habitan. Sobre la calle Maure, en Chacarita, un PH construido en la década del 50 dejó atrás su configuración original —pensada para una persona sola— para convertirse en el nuevo hogar de una pareja joven, con un integrante en camino. La transformación estuvo a cargo de MADRA Estudio, dirigido por las arquitectas Lucía Cassullo y María Civale, quienes acompañaron a los propietarios desde la primera visita al inmueble, antes incluso de concretar la compra.

La mirada del estudio fue determinante para reconocer el potencial de la propiedad y proyectar una reforma integral capaz de responder tanto a las necesidades actuales como a las futuras. El eje de la intervención consistió en adaptar una distribución fragmentada a una forma de habitar más abierta, flexible y cotidiana, sin borrar la identidad arquitectónica del PH.
Una de las decisiones principales fue abrir la cocina e integrarla visualmente al área social. El antiguo comedor diario, de dimensiones reducidas, y una mesa formal de poco uso dieron lugar a un único ambiente más amplio y versátil. Al mismo tiempo, Cassullo y Civale contemplaron la posibilidad de que la dinámica familiar vuelva a cambiar: por eso, el proyecto incorporó la estructura necesaria para instalar en el futuro un divisor móvil, capaz de alternar entre un gran espacio abierto o dos sectores independientes.
Para ampliar el estar, se demolió además una pequeña habitación que había quedado en desuso. Esta operación permitió ganar superficie para el living, mejorar la continuidad visual y favorecer el ingreso de luz natural. Más que sumar metros, la intervención reorganizó las relaciones entre los ambientes y modificó por completo la percepción interior de la vivienda.
La cocina concentró buena parte del desarrollo proyectual de MADRA Estudio. A partir de un mueble amarillo claro aportado por los propietarios, las arquitectas construyeron una paleta cromática propia y optimizaron la superficie de trabajo. También diseñaron un gran volumen de guardado con nicho de café, dentro del cual se ocultó el acceso al toilette, anteriormente vinculado con la intemperie. Cerrada, la puerta se integra al mobiliario; abierta, descubre una pequeña cápsula de color que introduce sorpresa y personalidad.
La selección de materiales buscó equilibrar memoria y contemporaneidad. El granito Ceará de la mesada convive con melaminas símil madera, mientras el amarillo se combina con acentos naranjas. En el baño principal, los clásicos cerámicos cuadrados fueron reinterpretados en formato 10 por 10, con pastina de color, piso calcáreo y mobiliario de apariencia cálida.
Con este proyecto, Lucía Cassullo y María Civale consolidan una manera de trabajar que define a MADRA Estudio: intervenir construcciones existentes desde una lectura sensible de su historia, pero también desde una comprensión concreta de quienes van a habitarlas. En Maure, una vivienda de más de setenta años no pierde su carácter; encuentra una nueva forma de acompañar la vida.
CONTACTO:
IG:instagram.com/madraestudio
WEB:madraestudio.com
MAIL:[email protected]
Con guardaespaldas: Alexis Mac Allister y Licha Martínez preocupados por el odio antiargentino en Inglaterra
Skincare inteligente: cómo la ciencia está transformando el cuidado de la piel
Quién es Coqueein Montana y cómo fue su relación con La Joaqui: se conocieron en una batalla de gallos y tuvieron a Shaina