El recorrido profesional de Lucía White comenzó con una inquietud que terminaría atravesando toda su propuesta: comprender a las personas. Durante su experiencia en marketing estratégico para compañías multinacionales, lideró marcas y equipos y aprendió a reconocer la necesidad detrás de cada pedido para convertirla en una propuesta concreta.
Más adelante se formó como coach ontológica, profundizando la escucha como herramienta para detectar aquello que una persona todavía no puede expresar. Al graduarse como diseñadora de interiores, integró esa experiencia con su perfil creativo. La búsqueda de recursos para reducir la sobreestimulación y favorecer el vínculo con la naturaleza la llevó a especializarse en Neuroarquitectura y Diseño Consciente en Barcelona.
Allí confirmó una idea que hoy define su trabajo: no todas las personas perciben ni procesan el entorno de la misma manera. Lo que calma a una puede sobrecargar a otra. Para White, diseñar implica también una responsabilidad, ya que cada decisión configura el escenario de la vida cotidiana y puede acompañar —o dificultar— el descanso, la concentración y la convivencia.
Un diseño que parte de cada persona
Antes de elegir colores o mobiliario, White releva rutinas, vínculos y el momento vital de quienes habitarán el espacio. Su propuesta combina herramientas del coaching, aportes de la neurociencia aplicada al espacio y el test de Perfil Sensorial.
A partir de esa información, traduce las necesidades particulares en decisiones personalizadas de distribución, iluminación, color, materialidad y acústica. La escucha, la empatía y la personalización ocupan un lugar central: busca que cada espacio exprese la individualidad de quienes lo habitan y no la firma del diseñador.
Uno de los desafíos que identifica dentro del sector es hacer más accesible el interiorismo orientado al bienestar sin perder profundidad ni personalización. Frente a la sobreestimulación y la mayor longevidad, plantea la necesidad de hogares que acompañen los cambios, favorezcan la autonomía y reduzcan fricciones cotidianas. El formato online, además, permite extender este enfoque a más personas y ciudades.
La Casa que Soy: el próximo paso
De cara al futuro, Lucía White prepara el lanzamiento de La Casa que Soy, su método presencial en AMBA y online. A partir del Perfil Sensorial y de una instancia de escucha, la propuesta busca traducir la sensibilidad, las rutinas y la forma de habitar en una guía de diseño personalizada.
Su nombre parte de una convicción: la relación con la casa es bidireccional. Las personas la habitan y transforman, pero ella también influye constantemente en sus emociones y experiencias. El propósito es reconocer qué sostiene y qué genera fricción para crear hogares que acompañen, potencien y permitan ser sin esfuerzo.

Datos de contacto
Celular: +54 911 5568 4185
Instagram: @luciawhite.design
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