sábado 22 de junio del 2024

Ascenso, inauguración y conversaciones con Liliana Berastegui, coach

CREDITO CARAS

¡Alejandra soñó con este ascenso durante mucho tiempo y lo logró! Para tener más chances de alcanzarlo, realizó un proceso de coaching al que se abocó con firmeza y con todo lo que ello implicaba: disponibilidad para evaluarse, aprender sobre sí misma, y entrenarse en aquellas habilidades que consideraba necesarias.

La promoción lograda fue símbolo de que trabajar con pasión, disciplina, y compromiso con lo declarado hace que  las metas se acerquen.

Me contó que al recibir la noticia desbordaba de alegría y orgullo, describió que quería bailar, gritar, reír; y al mismo tiempo sintió un nudo en el abdomen.

Pensé: "¡paradojas del liderazgo!". Alejandra manifestó emociones ambiguas, aquello que había deseado tanto, de repente la dejaba en un lugar cuanto menos incómodo.

El desarrollo profesional es algo que muchas personas persiguen y desean alcanzar en su vida. Sin embargo, ascender en un cargo  exige una mayor responsabilidad  y poner en acción todos los recursos y habilidades disponibles para aceptar no ser un  experto en esa nueva tarea,  y por otro lado, desarrollar su liderazgo llevando adelante el propósito de la organización.

Algunas personas se sienten cómodas y relajadas frente a este proceso, mientras que otros se sienten ansiosos por pasar a un nivel superior de responsabilidades con las obligaciones que conlleva este cambio.

El primer desafío que  abordaría sería  la relación con sus compañeros ya que ahora pasan a ser colaboradores, vale decir, están bajo su liderazgo. El cambio de rol generó un clima diferente, y la nueva líder se dispuso a diseñar un plan de trabajo conjunto, pero  sorpresivamente algo irrumpió para poner en jaque su propia imagen.

Su mejor compañera, Ana, habló de sí misma y de sus excelentes logros  académicos en la primera reunión de equipo y en presencia de autoridades.  Alejandra se sintió en inferioridad de condiciones frente a los conocimientos y habilidades de su colaboradora  y pensó que los celos y la competencia motorizaron los dichos. Y lo más importante, sintió un dolor Inmenso por la acción de su amiga, que interpretó como una traición .  Percibió que su autoridad estaba en peligro y emocionalmente quedó atrapada en un discurso rumiante. De buenas a primeras sus emociones, desbocadas, nublaron su innata claridad.

Sin embargo,  inauguró su rol  asumiendo que era parte del problema y de la solución también. Trabajó en nuestro espacio de conversaciones en cómo aprovechar lo ocurrido para mejorar su propio liderazgo y el rendimiento de su equipo.

Primero buscó respaldo emocional,la sorprendió su vulnerabilidad. Luego cuestionó la creencia que generaba la inquietud. Pudo reconocer (cambiando su punto de vista) el valioso recurso con el que contaba, tenía gente talentosa en su equipo y esto  ayudaría  a mejorar la calidad del trabajo y lograr objetivos más ambiciosos. “Si ellos brillan, el líder también lo hace”, y Alejandra va a por ello.

Sobre Ana entendió que necesitaba abordar una conversación con ella. La estaba evadiendo porque la sensación de deslealtad que había experimentado resultó  muy desestabilizadora. Alejandra revisó  su diálogo interior, aquellas palabras que callamos pero que por dentro nos tienen tomada, identificó la amenaza percibida, y , se preguntó qué  venían a contarle las emociones imperantes .

Diseñó Paso a paso el encuentro,  indagó si había información que no tenía y se interesó por la perspectiva de su interlocutora. Finalmente, conversaron y para ambas fue revelador comprender cómo se generan malos entendidos: "Alejandra interpretó los hechos desde sus propias inseguridades, y su colaboradora hizo alarde de sus títulos, solo porque necesitaba algún reconocimiento (pero no era en contra de su compañera).

Aclararon los hechos, y ambas acordaron pautas de comunicación para trabajar juntas y coordinar acciones.

Alejandra se había entrenado en habilidades y competencias requeridas para construir y ejercer liderazgo tales como: tener visión, armar equipos de alto rendimiento, definir objetivos, trabajar por ellos, ser un comunicador eficaz, resolver conflictos, generar confianza; pero no imaginó que lo que más iba a necesitar era  gestionar sus emociones.

Sin dudas su capacidad de generar conversaciones poderosas, era lo que la había posicionado en ese lugar de liderazgo. Liderazgo que al mismo tiempo, se transforma con cada una de las conversaciones difíciles que decidimos llevar adelante día a día.

Nuestro curso sobre CONVERSACIONES DIFÍCILES comienza próximamente. Si querés recibir  información acerca del mismo, o consultarme, estoy a tu disposición.

 

Liliana Berastegui

Coach Ontológico

 

Email lilianaberastegui@gmail

Ig @liliana_berastegui

Whatsapp +5491135910433

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