Durante muchos años, hablar de vitrificación de óvulos era hablar casi exclusivamente de edad. El mensaje era claro: cuanto antes se realice el procedimiento, mejores serán las posibilidades futuras.
Y si bien esto sigue siendo cierto desde el punto de vista biológico, hoy la conversación es mucho más amplia.
Las mujeres actuales desarrollan proyectos personales, académicos y profesionales muy diversos. Algunas desean ser madres más adelante, otras aún no encontraron el momento adecuado o la persona con quien compartir ese proyecto, y muchas simplemente quieren conocer las opciones disponibles para tomar decisiones informadas sobre su fertilidad.
En este contexto, la vitrificación de óvulos se ha transformado en una herramienta de planificación reproductiva que permite preservar óvulos en un momento determinado para utilizarlos en el futuro.

La tecnología ha avanzado de manera notable en los últimos años. Gracias a la vitrificación, una técnica de congelación ultrarrápida, las tasas de supervivencia de los óvulos luego del descongelamiento superan actualmente el 90% en la mayoría de los centros especializados. Esto ha convertido al procedimiento en una alternativa segura y eficaz para muchas pacientes.
Sin embargo, más allá de la técnica, existe un aspecto que considero fundamental: el acompañamiento.
Detrás de cada decisión de preservar fertilidad hay una historia diferente. Hay mujeres que atraviesan una separación, otras que priorizan un desarrollo profesional, algunas que enfrentan tratamientos médicos que podrían comprometer su fertilidad y muchas que simplemente desean conservar una posibilidad para el futuro.
Por eso, cuando una paciente consulta sobre vitrificación, no hablamos solamente de cantidad de óvulos o probabilidades de embarazo. Hablamos de proyectos de vida, expectativas, deseos y también de incertidumbres.

La medicina reproductiva actual nos permite ofrecer herramientas cada vez más sofisticadas. Pero el verdadero desafío sigue siendo acompañar a cada persona de manera individual, brindando información clara, basada en evidencia y respetando sus tiempos y decisiones.
La vitrificación de óvulos no es una garantía de maternidad. Tampoco es una obligación.
Es una posibilidad.
Y quizás el mayor avance de estos tiempos no sea únicamente tecnológico, sino que cada vez
más mujeres puedan elegir su camino reproductivo con libertad, conocimiento y acompañamiento profesional.
Dra. Ferle Luciana
MN 120661
[email protected]
@dra.ferle.fertilidad
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