Hoy muchas personas leen sobre desarrollo personal, hacen terapia, escuchan podcasts y consumen muchísimo contenido. Sin embargo, sienten que siguen reaccionando igual. ¿Por qué creés que sucede eso?
Vivimos en una época donde acceder al conocimiento nunca fue tan fácil. En pocos minutos podemos encontrar información sobre ansiedad, autoestima, vínculos, heridas de la infancia o desarrollo personal. Sin embargo, saber por qué nos pasa algo no significa necesariamente dejar de sufrirlo.
Creo que uno de los grandes desafíos de este tiempo es que confundimos información con transformación. Entender intelectualmente un conflicto puede traer alivio porque empieza a darle sentido a lo que vivimos, pero el verdadero cambio ocurre cuando esa comprensión modifica la manera en que percibimos nuestra historia y, a partir de allí, cambia también la forma en que elegimos vivirla.
Muchas personas llegan a terapia preguntándose: "¿Por qué me pasa esto?" o "¿Por qué siempre termino repitiendo lo mismo?". Son preguntas necesarias, pero quedarse solo en la explicación no alcanza. El primer objetivo del proceso terapéutico que ofrezco es ampliar la conciencia, ayudar a la persona a ver aquello que antes no podía ver. Cuando cambia la perspectiva, aparece una nueva posibilidad de comprender la propia historia. Y con esa nueva mirada comienza la transformación.

Decís que entender no alcanza. Entonces, ¿qué significa realmente sanar?
Para mí, sanar no es olvidar el pasado ni eliminar el dolor. Tampoco significa que nunca más vamos a sentir miedo, enojo o tristeza. Sanar es cambiar la relación que tenemos con nuestra historia.
Es dejar de mirar lo vivido únicamente desde el sufrimiento para comenzar a comprender qué aprendimos, qué recursos desarrollamos y qué sentido puede tener esa experiencia en nuestro presente. Es dejar de luchar contra lo que ya ocurrió para empezar a construir una relación más consciente con uno mismo.
Sanar también implica dejar de vivir desde la reacción automática. Muchas veces creemos que respondemos al presente, cuando en realidad reaccionamos desde heridas que todavía no fueron comprendidas. Cuando logramos ver eso, recuperamos la posibilidad de elegir una respuesta diferente.
¿Cómo acompañás a una persona en ese proceso de transformación?
Cada proceso es único, pero hay un recorrido que suele repetirse.
El primer paso es la conciencia. Salir del desconocimiento, comprender qué patrones estamos repitiendo y ampliar la mirada sobre aquello que hoy vivimos como conflicto.
Después aparece la aceptación. Y aceptar no significa resignarse ni justificar lo vivido. Significa dejar de pelear con una realidad que ya ocurrió para liberar la energía necesaria y poder construir algo nuevo.
El tercer paso es recuperar el poder personal. Muchas personas llegan sintiendo que su historia define quiénes son. Mi trabajo consiste en acompañarlas a descubrir que siempre existe un espacio de libertad para elegir cómo quieren vivir a partir de hoy. No se trata de buscar culpables, sino de asumir la responsabilidad sobre aquello que sí podemos transformar.
Finalmente llega la acción. Ningún cambio profundo ocurre solamente porque entendimos algo. La verdadera transformación necesita decisiones nuevas, hábitos diferentes y la valentía de actuar de una manera distinta a la que actuamos durante años.

¿Por qué hablás tanto de recuperar el poder personal?
Porque creo que allí está la diferencia entre comprender una historia y quedar atrapados en ella.
Todos tenemos experiencias que nos marcaron. No elegimos muchas de las cosas que vivimos, pero sí podemos elegir qué hacemos con ellas en el presente.
Recuperar el poder personal es dejar de esperar que cambie el pasado, que cambien los demás o que las circunstancias sean diferentes para empezar a preguntarnos: "¿Qué puedo hacer yo con esto?". Esa pregunta cambia completamente la dirección de un proceso terapéutico.
No significa negar el dolor ni responsabilizar a las personas por lo que les ocurrió. Significa reconocer que, aun con una historia difícil, siempre existe la posibilidad de construir una vida más consciente y alineada con quienes realmente somos.
¿Qué le dirías a alguien que siente que quiere cambiar, pero no sabe por dónde empezar?
Le diría que no espere a sentirse listo. El primer paso no es tener todas las respuestas, sino animarse a hacerse preguntas diferentes.
Muchas veces el cambio comienza cuando dejamos de preguntarnos "¿Por qué me pasa esto?" y empezamos a preguntarnos "¿Qué necesito aprender de esta experiencia?" o "¿Qué puedo hacer diferente a partir de hoy?".
No existen procesos perfectos ni transformaciones lineales. Cambiar requiere compromiso, paciencia y la decisión de volver a elegirse una y otra vez.
Porque, al final, la conciencia no es el final del proceso; es el comienzo.
¿Cómo solicitar un turno?
Podés comunicarte a través de WhatsApp al +54 9 3462 52-0072 o encontrar más información y contenido en Instagram: @linchetaana
La ironía de Fernando Iglesias con Pablo Avelluto y el bloqueo de su cuenta en X
Día del Labial: 5 tendencias que transforman el maquillaje de labios en 2026
La alegría de Sarah Burlando en su primer día en aerosilla: complicidad con sus hermanas y ski con Barby Franco