Ser madre siempre implicó desafíos. Pero hoy muchas mujeres sienten que, además, tienen que llegar a todo. Trabajar, criar, tener paciencia, disfrutar cada momento, mantener la casa en orden, sostener a la pareja, encontrar tiempo para ellas mismas y hacerlo sin mostrar cansancio.
Las imágenes muestran un instante. Pero la maternidad ocurre en todo lo que queda fuera de ese encuadre: el cansancio, las dudas, las renuncias, los enojos, la culpa y también los pequeños momentos de disfrute. Cuando olvidamos eso, es fácil compararnos con una realidad que nunca estuvo completa.
Pero el agotamiento no siempre nace de hacer demasiado. Muchas veces nace de intentar cumplir un ideal imposible.

A esa presión se suma una carga mental silenciosa que no se apaga: recordar turnos médicos, organizar horarios, pensar las comidas, anticipar necesidades y sostener el trabajo, la pareja, la casa y la crianza. No es solo hacer. Es estar pensando todo el tiempo.
Y lo más difícil es que no alcanza con que los chicos se duerman o que la casa quede en silencio. La cabeza sigue repasando lo pendiente y lo que habrá que resolver al día siguiente. Cuando esto se sostiene en el tiempo, el cansancio deja de ser solo físico: también se vuelve emocional.
En el consultorio, esa exigencia aparece de muchas maneras. A veces llega con una consulta por el sueño; otras, por dificultades en la crianza. Pero, con frecuencia, detrás de ese motivo aparecen síntomas de ansiedad, agotamiento, culpa e irritabilidad, sostenidos por la sensación de tener que poder con todo.
Muchas mujeres sienten culpa por necesitar una pausa o, simplemente, silencio. Pero ese deseo no habla de falta de amor hacia sus hijos. Habla de agotamiento.

Reconocer que no podemos con todo no es un fracaso. Es empezar a dejar de medirnos con un ideal que ninguna mujer puede sostener.
Tal vez el desafío no sea aprender a llegar a todo.
Tal vez sea preguntarnos qué maternidad queremos construir. Cómo queremos vivirla. Qué vínculo queremos tener con nuestros hijos, con nuestra pareja y con nosotras mismas.
Porque sostener un ideal imposible tiene un costo. Y ese costo no es solo el cansancio. También es vivir corriendo detrás de lo que falta, perdiendo espacio para estar presentes, conectar con quienes más queremos y disfrutar de una maternidad real, con días buenos, días difíciles y emociones que no siempre entran en una foto.
Lic. Cindy Rybak
Psicóloga · Consultora de Sueño Infantil
M.N. 64835
Instagram: @psi.cindyrybak
[email protected]
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